Desde hace siete años, se pregona, por parte de los diversos gobiernos estatales, que Yucatán es el “estado más seguro”; no obstante, los discursos distan de la realidad, toda vez que existe un aumento en la violencia que golpea a la ciudadanía y cuestiona la eficacia de las políticas públicas del gobierno estatal y municipales.
“Surgimos como una organización necesaria, porque México no está bien; el problema sigue siendo el mismo: que México tiene riqueza y esta no se distribuye, a pesar de ser una de las grandes economías del mundo; por eso sigue siendo necesario el antorchismo”, señaló Homero Aguirre Enríquez, vocero nacional de la organización, en el marco del 25 aniversario del Movimiento Antorchista en Yucatán, que se llevó a cabo en el teatro “Daniel Ayala”.
Desde su anuncio el proyecto del Tren Maya se vendió como motor de desarrollo para el Sureste: empleos, turismo y “bienestar para las comunidades”. Sin embargo, la realidad económica y administrativa que hoy enfrenta este megaproyecto contrasta con esa promesa
Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al cierre del tercer trimestre de 2025, la tasa de informalidad en Yucatán es del 58.8 %, ligeramente inferior a la del mismo período del año pasado que fue de 59.3 %; es decir, seis de cada diez yucatecos se emplean en el sector informal.
Mientras el discurso oficial presume crecimiento económico y desarrollo para Yucatán, en amplias comunidades del oriente del estado la realidad es muy distinta.