Me permito hacer algunas reflexiones acerca de la situación de nuestros jóvenes, el futuro de la patria -se dice- expresión muy desgastada pero estrictamente cierta que deben ser, por tanto, mucho más allá de la demagogia, una gran preocupación.
En pleno 2026, México atraviesa una de las crisis educativas más profundas de su historia reciente, no por falta de talento o voluntad de sus jóvenes, sino por una estructura que parece diseñada para el abandono.
En el Estado de México no estamos miel sobre hojuelas con el gobierno de Delfina Gómez. Por el contrario, cada día aumentan las carencias, el deterioro y la falta de respuestas a demandas totalmente elementales. Lo preocupante es que el gobierno se niega a escuchar.
Cada 10 de mayo, México se viste de flores, serenatas, desayunos escolares y discursos lacrimógenos. Las madres son el centro de la celebración nacional. Los gobernantes se turnan para elogiar su entrega, su sacrificio y su amor incondicional. Los medios comerciales inundan los espacios con ofertas y promociones.
Me permito hacer algunas reflexiones acerca de la situación de nuestros jóvenes, el futuro de la patria -se dice- expresión muy desgastada pero estrictamente cierta que deben ser, por tanto, mucho más allá de la demagogia, una gran preocupación.
Creo que todos estamos enterados de que en un mes dará inicio el Mundial de futbol en nuestro país, esto a la par de la crisis social tan terrible por la que atraviesa México y que el gobierno sigue negando o diciendo que son casos aislados, como siempre minimizando lo que ocurre en las calles.