MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Sinaloa con deficiente infraestructura educativa

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La elevación científica de un país, aquella que puede y debe realmente constituirse en el soporte y en el motor del desarrollo técnico-económico, y, por ende, de todo desarrollo nacional e incluso el de un individuo en particular, solamente se logra con disciplina, dedicación y arduo trabajo para adquirir los hábitos fundamentales de estudio y pensamiento, sin dejar de lado las condiciones objetivas del desarrollo del sistema educativo con que cuente dicho país o el individuo en cuestión. 

Es evidente que uno de los grandes problemas del sistema educativo mexicano, sin dejar de lado sus verdaderas causas, es precisamente su manifiesta incapacidad para crear en el educando hábitos de estudio individuales y colectivos, una marcada inclinación por la ciencia desde las etapas tempranas de la niñez; avidez de conocimientos que lleve a las generaciones a perseguir conocimientos teóricos y prácticos con tesón y sacrificio independientemente de los distractores sociales existentes. 

Con más de dos años sin clases presenciales es notable el detrimento de la calidad académica de los estudiantes mexicanos. “La gran difusión y alcance de Aprende en Casa solo habría evitado preocupantes niveles de atraso o deserción escolar; es decir, como programa cumplió su objetivo, pero en lo particular, no generó interés por estudiar y en muchos casos, el aprendizaje ni siquiera logró permanecer en las mentes de los estudiantes como una base para otros niveles escolares”, (Infobae).

El sistema educativo del país, a cargo de la Cuarta Transformación, no ha mostrado una superación a los gobiernos anteriores, pero hay enormes visos de que estamos frente a un retroceso y no exclusivamente responsabilidad de la pandemia en sí misma. Además de que el Aprende en Casa no cumplió los objetivos, otras medidas también instrumentadas desde la SEP, como La Escuela es Nuestra tampoco han evidenciado buenos resultados. 

El empeño de este gobierno en no cambiar su estrategia por la educación demuestra la inexistente política educativa que busca darle al país. Tristemente asistimos nuevamente al uso de la educación como otros tantos elementos de un botín político-electoral. México requiere inversión en educación.

Si se compara a México con el mundo, en la que la técnica, la digitalización de la vida social, la automatización y robotización del aparato productivo, exigen irremediablemente profesionales y operarios que se capaciten cada vez mejor para manejar la cada vez más compleja maquinaria económica. Se requieren también investigadores, creadores e inventores de alta calidad científica y elevada productividad para garantizar que el perfeccionamiento de la capacidad productiva de la sociedad no se paralice ante la inexistencia de personal calificado para atenderlo. 

“Esto es aplicable también a la agricultura y a la producción pecuaria, si queremos contar con alimentos suficientes para todos. Es un increíble disparate llamar a los campesinos mexicanos a trabajar por una economía de autoconsumo produciendo maíz y frijol con arado egipcio tirado por bueyes, sin semillas mejoradas, sin fertilizantes ni riego garantizado. Por eso urge saber cómo andamos en materia educativa”, consignó Aquiles Córdova Morán, secretario general del Movimiento Antorchista en su mensaje semanal, sobre cómo este avance técnico y científico debe extenderse hasta la producción agrícola, pues de ello depende el abastecimiento de alimento seguro para el país. 

De manera particular, en Sinaloa se encuentran las preparatorias Rafael Ramírez, y Felipe Bachomo, ambas instituciones son una oportunidad para que los hijos de obreros, amas de casa y campesinos de la zona sur de Culiacán y de las comunidades indígenas cercanas a Charay del municipio de El Fuerte puedan educarse. Estas preparatorias populares siguen siendo una importante válvula de escape a las presiones sociales, que en nuestros días se están acumulando más amenazadoramente que nunca, y uno de los mecanismos efectivos, todavía, para promover la igualdad social. 

Sin embargo, a pesar del papel que cumplen estas instituciones, la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC), a cargo de Graciela Domínguez Nava, ha incumplido un convenio firmado desde hace años, donde se compromete a cubrir un pago mínimo a los maestros y trabajadores administrativos para que puedan formar a los jóvenes que tienen su única alternativa educativa en esos centros educativos. 

Desde esta tribuna, el antorchismo se solidariza, plena y abiertamente, con los docentes. Así lo requiere la justicia social que nos falta y así lo exige la difícil coyuntura económica de nuestros días, en Sinaloa y en México entero.

Es urgente que la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) y el gobernador de la entidad, Rubén Rocha, intervengan realmente en estos proyectos y se dé continuidad en el pago de los docentes, pues de lo contrario quedará demostrado que la política educativa en Sinaloa sigue firmemente la inercia del gobierno federal, que castiga administrativamente a los docentes, los cuales tienen derecho a contar con su ingreso por la labor que desempeñan y margina aún más a la juventud sinaloense.

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