MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Juan Pueblo: ya es hora de que despiertes y te levantes

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El 14 de febrero se considera, gracias a la propaganda del mercado capitalista, un día de fiesta y se le ha denominado: "Día del amor y la amistad”. Pero, en realidad, es un día de duelo para los auténticos mexicanos, pues ese día del año 1831 fue asesinado Vicente Guerrero, quien junto con Hidalgo y Morelos fue artífice de la Independencia de México (tras la muerte de los dos primeros, él prosiguió la lucha durante la etapa llamada de resistencia).

Pero no es ésta la única fecha que poco a poco ha venido quedando en el olvido, debido a la manipulación que ejercen sobre la conciencia nacional los dueños del dinero. Nuestro calendario está plagado de fechas históricas importantísimas que nos hablan del largo camino que nuestra nación tuvo que andar para llegar hasta nuestros días y, al mismo tiempo, esa historia nos señala el tramo histórico que aún nos queda por recorrer para llegar al sitio donde el águila devore a la serpiente, para arribar a la tierra donde impere la justicia social y pueda darse el progreso y la paz entre los hombres. Vivimos días deplorables y desalentadores, pero si recordamos nuestra historia nacional nos daremos cuenta de que somos herederos de grandes culturas, que somos nietos de grandes personajes y de que si queremos salvarnos como individuos, debemos ante todo salvar al país, siguiendo el ejemplo de aquellas brillantes generaciones, de aquellas grandes personalidades que llegado el momento supieron cumplir con su deber como lo hiciera Guerrero de quien se dice, aunque ahora lo traten de poner en duda aquellos que desean hacernos olvidar y menospreciar nuestra historia nacional, que cuando su padre llegó hasta el campamento donde se hallaba el joven insurgente para proponerle que dejara la lucha y aceptara el indulto del virrey, Guerrero contestó  con el debido respeto a su progenitor, pero dándole una negativa, "lo siento padre, pero la patria es primero”. Y años más tarde la historia registra la escena donde Vicente Guerrero, ya en la edad madura saluda de manera entusiasta al primer presidente de la República, Guadalupe Victoria, arengándolo a conducirse dignamente con estas palabras que hasta la fecha no debieran olvidarse, "… estáis privado de hacer el mal… la ceguedad duplica la desgracia y la verdad rara vez penetra hasta el que gobierna por entre la turba de aduladores que le rodean…”. Vicente Guerreo fue asesinado, pero no así sus ideales, pues eran digamos, los sentimientos de la nación.

Todavía en vida de Guerrero, el 4 de octubre de 1824 se promulga la primera Constitución, donde tal vez flotaban en el ambiente las palabras del padre de la patria, don Miguel Hidalgo, quien el 6 diciembre de 1810 en Guadalajara declara abolida la esclavitud y responde a los ataques de la Inquisición con estas palabras: "unámonos todos los que hemos nacido en este dichoso suelo…  Establezcamos un Congreso que se componga de todas las ciudades, villas y lugares de este reino, que dicte leyes benéficas y acomodadas a las circunstancias de cada pueblo: ellos entonces nos gobernarán con dulzura de padres, moderando la devastación del reino; fomentarán las artes, se avivará la industria, haremos uso libre de las riquísimas producciones de nuestros feraces países, y a la vuelta de pocos años disfrutarán sus habientes de todas las delicias que el Soberano Autor de la naturaleza ha derramado sobre este vasto continente”. Hidalgo, Morelos y Guerrero perdieron la vida en la lucha por una patria más justa, pero la lucha continuó y en 1857 el 5 de febrero, se dicta la segunda Constitución escrita, puede decirse, con la sangre de otros patriotas. El día de la jura de esta segunda Constitución Francisco Zarco, leyó el párrafo escrito por el mismo:  "la igualdad será de hoy más la gran ley en la República; no habrá más mérito que el de las virtudes; no manchará el territorio nacional la esclavitud, oprobio de la historia humana; el domicilio será sagrado; la propiedad inviolable; el trabajo y la industria, libres; la manifestación del pensamiento sin más trabas que el respeto a la moral a la paz pública y a la vida; el transito sin obstáculos; los negocios del Estado examinados por los ciudadanos todos; no habrá leyes retroactivas ni monopolios, ni prisiones arbitrarias, ni jueces especiales, ni confiscación de bienes, ni penas infamantes…”.

 Una vez promulgada esta segunda Constitución, sumándose algunos meses y otros acontecimientos, los reaccionarios enemigos del pueblo, que siempre han existido, fueron a Europa para traernos un Emperador que nos gobernara y una vez más, el patriotismo de grandes figuras encabezó al heroico pueblo de México, quien enfrentó y expulsó a los invasores, restableciendo la República. Casi al finalizar esta época, la ideología liberal que siempre ha jugado un papel progresista en la transformación de nuestra sociedad, comenzó a derivar hacia posiciones más clasistas, para lo cual jugó su papel la circulación de los primeros textos de marxismo que hicieron su arribo a finales del siglo XIX, así el 7 de julio de 1878 se funda en Puebla el Partido Socialista Mexicano. En su periódico "La Revolución Social&rdquo, declaran: "los socialistas mexicanos, al constituirse en partido, resuelven: luchar… con el fin de, a la mayor brevedad posible, conquistar por la vía legal el poder político de la República e implantar la Ley del Pueblo”… En ninguna nación civilizada, el pueblo, las masas, los artesanos, las gentes que trabajan, viven una miseria tan espantosa como entre nosotros…”. En su Ley del Pueblo, proponían el reparto de tierras y entre otras cosas la instrucción obligatoria y gratuita.  Uno de los autores de esta ley era Manuel Serdán, padre de Máximo, Carmen y Aquiles Serdán, quienes, como sabemos abnegada y heroicamente ofrendaron su vida con lo cual, detonaron el gran movimiento social de la Revolución Mexicana, movimiento armado que desembocara en una histórica reunión llevada a cabo en el Teatro de la República de la ciudad de Querétaro, donde el 5 de febrero de 1917, se promulgó respetando en lo fundamental la del 57, una nueva Constitución. Pero debe quedar claro que los constituyentes del 17 no borraron de un plumazo a la constitución del 57, sino que la respetaron en lo fundamental y se pudiera decir, la pusieron a tono con la nueva realidad nacional de ese momento. Los que la conocen dicen que si esa Constitución se respetara por los actuales gobiernos y se aplicara a la realidad social que vivimos, el pueblo de México gozaría de una mejor calidad de vida.  

Antes del actual gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador, la Constitución sufrió graves violaciones que por falta de tiempo y espacio no se pueden abordar aquí, pero con el gobierno de AMLO, la Constitución no solamente no se respeta, sino que se está tratando de asesinarla.  Los diputados y senadores de Morena amparándose en su mayoría están tratando de hacer añicos nuestra ley máxima, arremetiendo contra el derecho de propiedad, contra la inviolabilidad domiciliaria, contra el derecho de organización, etc. Estos legisladores no son ni de lejos aquellos de los que hablaba don Miguel Hidalgo, estos gobernantes no son ni la sombra de los que proponía Vicente Guerrero, estos autodenominados luchadores sociales no son ni mala copia de aquellos que esgrimieron en la letra y defendieron con su acción los derechos del pueblo aún a costa de su propia vida. Los integrantes de la llamada cuarta transformación están escenificando una comedia repugnante, burlándose del pueblo descaradamente como se ve en el caso de la famosa vacuna contra la covid-19, que están usando con fines electorales y no con la intención de en verdad proteger al pueblo. Vivimos días deplorables pero nuestros verdaderos héroes no podrán resucitar para defendernos.  

Por eso hoy, cuando se están cumpliendo 190 años del asesinato de Vicente Guerrero y 104 de la promulgación de la actual Constitución que están asesinando los de Morena, la única salida a esta situación de miseria social, es que el héroe de todas nuestras batallas históricas, que no es otro que el pueblo de México, ya despierte y se levante, para barrer y llevar al basurero de la historia a la clase política decadente, anquilosada y corrompida que actualmente nos gobierna. Es necesario y urgente que el pueblo ya despierte y se levante para erigir una nueva República, sobre un nuevo modelo de nación: más justa, más equitativa, más democrática y más soberana.    

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