MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

En el mar embravecido del imperialismo en crisis

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El capital está en crisis, pero intenta salvarse dando coletazos. Este año inició bajo los duros golpes de poder del imperialismo gringo contra los países de América Latina, para intentar salvarse de su propia decadencia económica.

El objetivo estratégico debe ser el desarrollo de una capacidad productiva y tecnológica soberana, lo que exige una inversión masiva y visionaria en educación, ciencia e industria

El 3 de enero, una operación de la élite militar estadounidense entró de manera ilegal en Caracas, Venezuela, para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y llevárselo a Nueva York para ser juzgado —dijeron entonces— por cargos de narcotráfico, pero en realidad se lo llevaron porque es un firme opositor a las políticas de los empresarios de Estados Unidos, quienes ahora se quieren apoderar de los recursos naturales de Venezuela, como el petróleo. 

Además, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que quiere también a Groenlandia o el “simple trozo de hielo” —como lo llamó él—, que se ubica en una región crítica para el control del Ártico y posee importantes depósitos de minerales críticos, incluidos elementos de tierras raras esenciales para las industrias tecnológica y militar de este siglo.

Donald Trump y los empresarios más poderosos de occidente exponen la lógica de asegurar, por cualquier medio, el acceso a materias primas que son de vital importancia para el sistema de producción de mercancías y de energía para las grandes ciudades, puntos geoestratégicos y ventajas tecnológicas en medio de una feroz rivalidad con potencias económicas muy importantes, como China, Rusia y otros países.

Pero el gobierno de Estados Unidos sólo está replicando el vicio de siempre: invadir países para abrir mercados, así como apropiarse de los recursos naturales, que le permitan seguir siendo el gigante de la producción de mercancías, con la consecuente explotación de la mano de obra de los obreros para quedarse con la plusvalía, fuente de toda riqueza del capital.

En los últimos años, Estados Unidos y sus aliados han desatado masacres en Palestina, Siria, Líbano, Irak, Afganistán y otros. ¿Para qué? Para saquearlos en todos los sentidos, hacerse de sus riquezas y de la plusvalía que genera la fuerza de trabajo de aquellos hombres y mujeres.

Para analizar los problemas del mundo, la revista Buzos de la noticia (No. 1223) publicó una entrevista al Secretario General del Movimiento Antorchista Nacional, Aquiles Córdova Morán, titulada “El mundo no se va a someter ante un capitalismo en irreversible decadencia”. Es una entrevista esclarecedora, con respuestas brillantes a los problemas, de un maestro en la aplicación de la dialéctica a los asuntos que a todos nos deberían preocupar.

Mientras el mundo se complica y parece encaminarse hacia una nueva y peligrosa fase de confrontación, las respuestas de la entrevista ofrecen elementos para entender no sólo qué está pasando, sino cómo nos afecta a los mexicanos.

Dirige el análisis sobre las estructuras del poder y la correlación de fuerzas global; explicar por qué el imperialismo, frente a su propio agotamiento económico y político, responde con una agresividad descarada. Una agresividad que se materializa tanto en intervenciones directas como en presiones económicas, buscando asegurar espacios geográficos para la extracción de recursos naturales. Y explica con claridad genial lo que debe hacer el pueblo trabajador.

Pero si el imperialismo se expande y se reconfigura con esta rudeza, ¿qué papel le queda a una nación como México, geográficamente condenada a la vecindad con el gigante imperial?

El análisis del maestro Aquiles Córdova resulta esclarecedor, pues su enfoque dialéctico nos recuerda que debemos analizar el mundo no desde los sentimientos, sino desde el enfoque del materialismo dialéctico e histórico.

México tiene una dependencia económica de más del 80 % de nuestro comercio exterior con Estados Unidos; somos extremadamente vulnerables y la receta imperial en tiempos de crisis es clara: asegurar su retaguardia y América Latina es la más cercana.

Frente a esto, la política nacional debe ser extremadamente cuidadosa. La derecha mexicana, servil a los intereses del capital transnacional, ofrecería el país en bandeja de plata, desmantelando cualquier atisbo de soberanía y reprimiendo a la organización de las masas.

En este contexto internacional, no es bueno ni saludable apoyar los ataques de la extrema derecha contra la Cuarta Transformación, porque iríamos de la sartén a la lumbre. Morena, en este sentido es un mal menor, con su postura nacionalista, imperfecta pero existente. Antorcha no ayudará, de ninguna manera, a la extrema derecha.

El camino, entonces, no es de sumisión, sino de desarrollo y para eso nuestro gobierno debe corregir esa dependencia económica letal. El objetivo estratégico —destaca el maestro Aquiles en su entrevista— debe ser el desarrollo de una capacidad productiva y tecnológica soberana, lo que exige una inversión masiva y visionaria en educación, ciencia e industria. Sólo así podremos mirar de igual a igual a socios como los Brics y dejar de ser el patio trasero del imperialismo.

La entrevista al maestro Aquiles es más que ilustrativa; es un manual de defensa intelectual para tiempos de tormenta como estos. Sobre todo porque en la encrucijada actual, girar hacia la derecha sería un suicidio nacional.

La tarea entonces es doble: defender el espacio político interno que, aunque limitado, nos permite respirar, mientras trabajamos sin tregua para construir la verdadera independencia que nos aleje, de una vez por todas, del abrazo mortal del imperio.

Los antorchistas y los hombres progresistas del país deben estudiar la entrevista que publicó la mejor revista del país: Buzos de la noticia, analizarla, discutirla y sacar conclusiones que nos sirvan a todos no solo para entender el mundo y el país en la coyuntura actual, sino para concluir que para cambiar al país urge un partido de nuevo tipo, encabezado por una vanguardia nacional de hombres y mujeres progresistas, que lideren al pueblo en la toma del poder y para hacer los cambios económicos radicales necesarios para acabar con la pobreza.

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