MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El arte popular

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Cuando el Movimiento Antorchista se propuso fomentar el arte entre los sectores más desprotegidos y menos atendidos por los gobiernos, sabía que enfrentaba un gran reto. Se necesitaba un ejército de jóvenes y maestros que comprendieran que el arte y la cultura no deben ser un negocio, sino un derecho de todos.

Que entendieran que el arte debe estar al alcance de todos, para que nos desarrollemos integralmente, transformándonos en mejores seres humanos capaces y decididos a construir una mejor sociedad. Pero, además de este desafío ya de por sí enorme, había otro obstáculo: las condiciones precarias en las que vive el pueblo mexicano, especialmente en las esferas cultural y deportiva.

La lucha por el arte popular en México es esencial para lograr una verdadera transformación cultural, donde todos tengan acceso a la cultura y el arte como derecho fundamental.

Espacios para llevar arte y cultura a las comunidades simplemente no existían, y en la mayoría de ellos siguen sin existir.

Por eso, parte de la lucha antorchista en pueblos, colonias y comunidades rurales ha sido la creación de espacios dignos para que el pueblo practique o disfrute de la presentación de actividades culturales.

Ya sea un teatro, una escuela de artes o salones provisionales, lo importante es que los mexicanos tengan donde practicar danza, teatro, música, oratoria, poesía, pintura y otras bellas artes.

50 años después de su fundación, el Movimiento Antorchista sigue considerando esto fundamental. Incluso después de 20 ediciones de nuestras Espartaqueadas Culturales, en muchos estados de la república aún no existen espacios de libre acceso para el pueblo. En el mejor de los casos, hay teatros o centros culturales donde se debe pagar una membresía o hacer alguna aportación para poder entrar.

Las cifras oficiales son reveladoras: en México existen apenas 723 teatros en todo el territorio nacional. Esto significa que hay un teatro por cada 174 mil 293 habitantes, según los últimos datos del censo poblacional. 

Comparado con ciudades como Buenos Aires, Argentina (que tiene 300 teatros para una población que da un promedio de 10 mil 406 habitantes por teatro), o Moscú (con 170 teatros y 100 mil habitantes por recinto), nuestro país está muy rezagado. Chile, con una población mucho menor (20 millones de habitantes), cuenta con 145 teatros.

Estos datos demuestran la cruda realidad: en México se invierte muy poco en cultura. A pesar de que existen recursos, no se le da la importancia debida.

Esta es precisamente la batalla que ha librado Antorcha, y que hoy se manifiesta en estados como Veracruz, Hidalgo y Sinaloa, donde gobiernos morenistas han negado apoyo a jóvenes artistas para que participen en estas justas culturales y representen dignamente a sus estados.

Promover el arte popular ha sido un reto, pero seguimos avanzando. Hoy podemos presumir que en cada estado tenemos un importante trabajo cultural.

Estamos presentes en pueblos marginados y colonias que progresan gracias a la lucha de Antorcha, donde hemos desarrollado, mediante gestiones y la cooperación del pueblo, una infraestructura cultural de calidad.

Este sábado 5 de abril inicia con éxito la XXI Espartaqueada Cultural del Movimiento Antorchista.

Los bajacalifornianos estaremos bien representados: nuestra delegación saldrá desde el miércoles 2 de abril, recorrerá más de 3 mil kilómetros por tierra, y estoy seguro de que, independientemente de los lugares que ocupen nuestros artistas, jóvenes en su mayoría, obtendremos buenos resultados. Adelante, compañeros, que el camino por recorrer es todavía largo.

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