MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Oilos

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"El país vive una revolución que todos los días usted hace". Fue la alusión alegre y de infinita gratitud de Carlos Aceves del Olmo, secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), hacia el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en un evento que se llevó a cabo hace unos días en Palacio Nacional, en el cuál el primer mandatario, convocó a los representantes de las élites del poder, a los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y a los presuntos representantes de los obreros, a través de Congreso del Trabajo (CT), para anunciar el aumento al salario mínimo para el próximo año, de 88 a 102 pesos en todo el país, excepto en la frontera norte, que será de 176 pesos.

Un evento calificado como inédito, del que aseguran algunos analistas políticos, fue como haber "metido dentro un costal al gato y al ratón", sin que se hicieran daño, y que por el contrario salieran contentos: "con diálogo y trabajo conjunto, se pueden generar mejores condiciones de vida para las familias", afirmó el empresario Juan Pablo Castañón, presidente del CCE.

El propio presidente de México, dijo que con este evento se buscó conciliar y llegar a un acuerdo entre los trabajadores y los representantes de los patrones para que en nuestra patria nos fuera mejor a todos.

Con esta acción de conciliación y de anuncio del fabuloso salario de la Cuarta Transformación, amlo debe creer que hemos llegado a la república amorosa y se acabó la lucha de clases en nuestro país, amor y paz, como dice reiteradamente el mandatario.

¿Realmente con un salario de 102 pesos diarios un obrero y su familia pueden sobrevivir?

Existen voces que advierten que este magro incremento al salario mínimo no resuelve el problema de llegar a la Línea que Bienestar Social, tal como registra el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) o la propia Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), tal como lo describe la titular de esta dependencia federal, Luisa María Alcalde Luján, "a inicios de los años ochenta con un salario mínimo se podían comprar 51 kilos de tortilla, para inicios de la década actual sólo podían comprarse cinco", aseguró la funcionaria, y agregó que en aquellos años alcanzaba para ocho kilos y medio de huevo, en la presente década sólo alcanza para 1.7. "Los trabajadores que en la actualidad reciben un salario mínimo, tendrían que laborar tres jornadas más que un trabajador de la década de los años setenta para mantener el mismo nivel de vida", expresó.

La realidad en nuestra entidad

Un millón sesenta mil potosinos, que representa el 39 porciento del total de la población, tiene un ingreso laboral inferior al costo de la canasta básica en la entidad, según datos registrados por el Coneval para este 2018.

Según el parte informativo de este organismo descentralizado, desde el tercer trimestre de 2017 y que persiste en este año, existe un porcentaje de la población con ingreso laboral inferior a la línea de bienestar mínimo, es decir, que aun si hiciera uso de todo el ingreso laboral disponible, no podría adquirir los bienes de la canasta alimentaria, situación que propicia que existan familias que no consuman alimentos por un día completo o varios, siendo los más afectados los niños y los ancianos que presentan diversos grados de desnutrición.

Creo que es el momento que la clase obrera en nuestro país levante la bandera de lucha por mejores salarios, salarios justos que realmente le garanticen su sobrevivencia, porque esta sociedad no puede seguir ni un día más, matando de hambre a los hombres y mujeres que sostienen a este país, si es que verdaderamente queremos ver una real transformación en beneficio de las clases laborantes de nuestra nación, y no sólo de palabra.

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