MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Más vale trabajador organizado que solo contra el sistema

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La histórica división de clases sociales en el mundo entre ricos y pobres, ha traído como consecuencia inevitable una desgastante lucha ideológica por adormecer el descontento de unos, los pobres que son mayoría, y de consolidación en el poder en otros, los ricos que son minoría.

Puesto que la clase dominante, al ser minoría se ve superada en número —no así en dineros y todo lo que este corrompe—, se siente con la necesidad imperiosa de buscar tranquilidad a como dé lugar. Para ello, elabora un complejo sistema de distractores sociales que van desde los contenidos televisivos, leyes a modo, adoctrinamiento en redes sociales, llegando incluso hasta lucrar con la clase política a la que exige que resguarde sus dineros mediante las instituciones de gobierno. Como enredadera en el muro se extiende por todos los aspectos sociales colectivos suprimiendo todo intento de protesta.

El trabajador pobre, como millones de los de su clase, tiene que acudir de manera individual a la fábrica para emplearse y llevar el pan a su mesa, él sabe que al venir al mundo sin fortuna tendrá que salir adelante por su propia cuenta. Si se le presenta un problema grave de salud, vivienda, educación o de servicios públicos se da cuenta con tristeza que en su individualidad no cuenta con la ayuda del gobierno ni del sistema en general. En apariencia, este conflicto del individuo contra el sistema de los ricos, debería generar la reflexión del trabajador pobre, acerca de lo injusto del mundo, y, en consecuencia, vislumbrar la necesidad de organizarse como clase pobre para afrontar de otra manera sus problemas.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, el germen de la necesidad histórica de la organización del pueblo trabajador no prospera. No por necedad del pueblo sufrido, sino por la metralla ideológica del capital que lo bombardea a todas horas, toneladas de tik toks, memes, telenovelas, música chatarra, alcohol, drogas, pornografía, modas, etc. Y en el caso de los líderes que han tomado decididamente la iniciativa de llamar al pueblo a organizarse como clase social, sufren el escarmiento de la persecución política, la agresión física y la satanización ante la sociedad. Por eso, se ha vuelto muy común oír entre los propios trabajadores, dirigirse con calificativos despectivos hacía los líderes sociales, llamándolos grillos, alborotadores, vividores, entre otros términos. 

Esto último como resultado de varios ejemplos, para mal de la clase trabajadora, de líderes o activistas sociales que han sido corrompidos y permeados por los dueños del dinero, y que, como consecuencia de sus actos han arrastrado el pesimismo hacia el resto de sus compañeros. 

Pero, muy a pesar de toda esta cultura creada por el sistema económico capitalista, no podemos desistir en la lucha por generar conciencia de clase entre los millones de oprimidos. Debemos ser capaces de ilustrar perfectamente la necesidad de la lucha colectiva y organizada de los trabajadores pobres, puesto que los ricos no paran de desangrar las venas proletarias, explotando al interior de las fábricas a los obreros mexicanos a quienes, a través del terror o de distractores, van volviendo conformistas y apagados.

Los ricos o capitalistas, como clase social, están perfectamente organizados. Y esto es precisamente en lo que no reflexionamos la mayoría de las veces, pero, la maldita realidad muchas veces nos da muestras claras de que esto es así. Para muestra un botón. En semanas pasadas, un grupo de cerca de 50 obreros de la empresa Martinrea (proveedora de Ford) intentaron llevar a paro dicha empresa, derivado de la queja por malas condiciones de trabajo, en automático una intensa campaña de los patrones de la empresa dejó boletinados a los 50 obreros, para que de por vida, ninguna otra empresa de esta rama de la producción pudiera ofrecer empleo a dichas personas a nivel estatal. Obviamente el paro de labores duró un instante, pero, las familias de estos obreros estarán marcadas para siempre. 

Aunado a esta política agresiva de los dueños del dinero, se suma en detrimento de la clase trabajadora, el discurso disuasivo del presidente de la república y la 4T, que un día tras otro, desde que asumió el poder, ha descargado toda su artillería ideológica en descalificar a las organizaciones políticas, sin averiguación ni pruebas, señalándolas (por igual) de corruptas y de utilizar al pueblo para sus fines personales. Contribuyendo de manera intencionada a satanizar a líderes y organizaciones del pueblo, beneficiando así a la clase rica. Desarman mediante la penetración del discurso al colectivo obrero, dejándolo indefenso y a merced de los tiburones capitalistas.  

Por eso, desde la posición de organización política fiel al pueblo trabajador mexicano, insistimos en la necesidad histórica de que los trabajadores se organicen como clase social oprimida para que en bloque muy sólido levantemos el puño decidido en la lucha por un mejor nivel de vida; por eso insistimos en la necesidad de orientar ideológicamente al pueblo trabajador para que alcance a ubicar a su verdadero verdugo y a su lacayo vendedor de espejos. La realidad nos ha demostrado que a lo largo de la historia el obrero aislado, solo, vale nada o muy poco; por el contrario, organizado, educado políticamente y decidido a dar la lucha, podrá ver la luz que alumbra un mejor destino para el mundo y para nuestro país. 
 

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