MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Los daños económicos de la pandemia

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Ha transcurrrido ya un año desde que se declarara la emergencia santinaria en México por la covid-19. Desafortunadamente no se ve para cuándo vaya a terminar; las cifras por contagio incrementan cada día y por otro lado, la instrumentación de lo que se brindó como regalo de navidad, a saber, el arranque de la vacunación en México, para lograr inmunidad ante el SARS-CoV-2 es excesivamente lenta. Al día de hoy solo 4 millones de mexicanos han sido vacunados, entre personal de salud y adultos mayores, de los 126 millones que contabiliza el Inegi como el total de la población nacional.

Pues bien, en medio de este escenario caótico de salud para el país y el mundo, siguen aconteciendo hechos que desafortunadamente lastiman a los sectores más pobres del país, tal es el caso de la inflación, pues de acuerdo al informe presentado por el Inegi, el pasado nueve de marzo, sobre el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), éste registró una inflación de 0.63 por ciento con respecto al mes de enero; con este resultado la inflación anual se ubicó en 3.76 por ciento. En el mismo mes, pero en el año 2020, las cifras fueron de 0.42 por ciento mensual y de 3.70 por ciento anual.

Los productos que más aumentaron de precio y que tuvieron una mayor incidencia en la inflación durante el segundo mes del año, de acuerdo al informe, fueron: el limón (22.07 por ciento); papa y otros tubérculos (15.98 por ciento); plátanos (11.96 por ciento); gasolina de alto octanaje (5.08 por ciento) y la gasolina de bajo octanaje (4.59 por ciento). La mayoria, como se ve, corresponden a productos que consume la mayoría de la población, así como los combustibles para mover las mercancias de la canasta básica.

Cabe destacar que en la segunda quincena de febrero de 2021, el INPC tuvo una inflación de 0.31 por ciento, el índice de precios de la canasta de consumo mínimo registró un aumento de 0.77 por ciento mensual y de 4.55 por ciento anual, mientras que en el mismo periodo de 2020 las cifras correspondientes fueron de 0.36 y de 3.35 por ciento, respectivamente.

Por otro lado, también de acuerdo al Inegi, el Índice Nacional de Precios Productor (INPP) se situó en 6.75 por ciento en su comparación anual durante febrero, esto representó su nivel más alto desde noviembre de 2018, cuando el índice subió 7.09 por ciento en la tasa anual.

Entre los productos que más aumentaron sus precios y que más le ‘pegaron’ a los bolsillos de los productores se encontraron: el petróleo crudo (16.38 por ciento); lámina de acero (11.22 por ciento); plata (7.55 por ciento); transporte aéreo de pasajeros (6.65 por ciento) y otros petroquímicos y butano (6.16 por ciento). Todo ello se traducirá en la elevación de los precios de las mercancias que se producen con esas materias primas.

Y finalmente, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), informó que en febrero se recuperaron 115 mil 287 empleos formales en el país. El número de plazas creadas en el segundo mes del año es el más bajo para un mismo mes desde 2011, cuando se generaron 106 mil 378 plazas, además, el dato de empleos de febrero resultó menor en 6.3 por ciento respecto de febrero del año pasado, cuando aún no estaba totalmente activa la pandemia en el país, y se generaron 123 mil 139 plazas laborales. A pesar de ello, a tasa anual, el país tiene un déficit de más de 670 mil empleos perdidos a causa de la pandemia.

Pues bien, se impone la máxima de que es la estructura económica que sustenta la vida de la sociedad en general, razón por la cual, se ve necesario, siempre, atenderla, para que resista los vaivenes que suelen ocurrir, como es el caso de la pandemia; sin embargo, muchos analistas coinciden en que la pandemia por covid-19 solo vino a agudizar los problemas económicos que el país ya tenía, pues ha evidenciado de rostro completo al sistema de libre mercado que perdura en México, generando desigualdad social de manera constante, misma se refleja en la pobreza que azota a millones de mexicanos.

Por lo tanto, se ve necesario atacar el problema de raíz, es decir, ir a las raíces que sustentan el sistema económico de libre mercado, para, desde allí, generar los cambios necesarios; los cuales deben enfocarse, primero, en la reactivación y consolidación del crecimiento económico de manera sostenida en el mediano y largo plazos en México; es decir, un cambio de modelo económico donde se privilegie el crecimiento económico con generación de empleos de calidad y salarios verdaramente remunerativos y, aunado a ello, una politica fiscal progresiva para tener recursos suficientes y con ellos instrumentar una urgente reorientación del gasto social. Es eso o la inminente inconformidad social que crece a escalas amenazadoras. Sea.

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