MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La violencia y sus causas

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A riesgo de errar en el análisis, por no ser perito en la materia, pero consternado, como muchos mexicanos, por el horrendo crimen de lesa humanidad ocurrido en Minatitlán, Veracruz, donde perdieron la vida catorce personas, incluidos un menor de edad, convendría saber qué ocurre en todo el país en materia de seguridad pública.

De acuerdo con el último reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, desde el 1º de diciembre pasado al 31 de marzo del presente año, se han cometido 11 mil 368 asesinatos en total.

En marzo hubo dos mil 836 víctimas de homicidio doloso en todo el país, en febrero fueron dos mil 802, en enero dos mil 855 y en diciembre, dos mil 875; prácticamente fue una tendencia mensual. Bajando un poco más la lupa, los datos nos arrojan un promedio de 91 personas asesinadas diariamente durante marzo, es decir, casi 4 cada hora. Del total de homicidios en todo el país, Guanajuato, Estado de México y Jalisco concentraron el 29.65 por ciento del total.

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador reportó, durante el primer trimestre de 2019, un total de 8 mil 493 homicidios dolosos, en comparación con el primer trimestre de 2018, cuando se cometieron 7 mil 750, por tanto, el delito tuvo ya un incremento de 9.5 por ciento. Así las cifras en todo el país.

Ante esta situación, la respuesta oficial ha sido minimizar la información, tal como ocurrió con las preguntas que le hiciera el periodista Jorge Ramos al Presidente de la República en su conferencia mañanera de hace algunos días, o la declaración por lo ocurrido en Minatitlán, Veracruz, culpando a gobiernos pasados de los sucesos, alegando que son residuos podridos de administraciones anteriores, sin tomar en cuenta el sentir de los deudos.

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Está claro que no es el señor presidente el causante de la violencia en el país, pero sí es el que puede ser, desde el Gobierno, el motor principal para que la seguridad pública se restablezca, y los mexicanos no tengamos que vivir con la incertidumbre de no regresar a nuestros hogares por ser víctimas de algún delito en la calle.

Mucho se ha dicho que este Gobierno hará la Cuarta Transformación de la vida pública del país. Empero, los mexicanos venimos sintiendo que la cosa aún no se ve; algunos dicen que es muy pronto aún para juzgar al gobierno en turno, tal vez tengan razón, pero algo que sí podemos afirmar, es que las bases que se están cimentando no serán lo suficientemente fuertes para dicha transformación.

Y en el caso de la Seguridad Nacional ocurre algo similar, ya que para reestablecer el "tejido social", no bastará con crear la Guardia Nacional, o dotar de mejor armamento a los elementos castrenses, etc., pues el problema de la violencia no es causa, sino efecto de una descomposición social que tiene raíces más profundas, más arraigadas y que están en el modo de producción actual. Ya el "Prometeo de Tréveris", Carlos Marx, había dicho que la "sociedad" no es un ente homogéneo, sino que se compone de estructura y superestructura: la primera se refiere a la forma en que los hombres se organizan para producir sus bienes y servicios para satisfacer sus necesidades, en nuestros días, el capitalismo; la segunda, la superestructura, concentra todas las formas de conciencia social que permiten que la estructura se mantenga y se desarrolle sin "problema" alguno, como el derecho, la psicología, el arte, la filosofía, etc.

Por tanto, para acabar con la violencia, o cuando menos aliviar de mejor manera el problema, se requiere ir al fondo, al modo de producción social, y en el caso nuestro, el capitalismo, haciendo que sea menos injusto y que no concentre la riqueza de manera tan alarmante como hoy en día. Ya el economista mexicano Ricardo Esquivel señaló que en 2018 sólo ocho familias concentraban más del cincuenta por ciento de la riqueza nacional; pero ir a la raíz del problema, no es aumentando la cantidad de recursos que se dan a la gente a través de los Programas de Transferencia Monetaria Directa (PTMD), tal como lo está haciendo el Gobierno Federal, ya que eso, como se sabe, solo alienta el consumo, pero no la productividad.

El Movimiento Antorchista Nacional ha planteado una propuesta más eficaz, la cual consiste en crear empleos suficientes que tanta falta hacen, elevar los salarios de manera drástica, crear una política fiscal progresiva donde paguen más impuestos los que más ganan y, por último, invertir más recursos en infraestructura educativa, deportiva, cultural, de comunicaciones, etc., para alejar así a los mexicanos de formas distintas donde destinen su tiempo y esfuerzo. Y es en este último, donde el Gobierno Federal ha hecho lo contrario, quitando el famoso Ramo General 23 (alegando que era en ese ramo donde se cometían grandes actos de corrupción), con el cual, anteriormente, se construían unidades deportivas, centros culturales, etc., y que ahora prácticamente no existe y se niegan a plantear otras formas de hacer obra en el país.

Pero para llevar a cabo dicha esta empresa, es necesario que los mexicanos de bien nos organicemos en una gran fuerza social, para poder así transformar realmente al país, en uno más equitativo y justo para todos. Como decía líneas arriba, tal vez es temprano aún para juzgar al Gobierno actual de lo que pueda ocurrir, pero es necesario que éste escuche el sentir del pueblo mexicano, porque como dijo el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, "cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla".

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