MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Estragos por temblores y tormentas no son prioridad para la 4T

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Estamos bajo las amenazas de temblores, tormentas y huracanes. Científicos del Servicio Sismológico Nacional (SSN) prevén que continuarán, durante al menos cuatro meses, las réplicas del sismo ocurrido el pasado 19 de septiembre de magnitud 7.7, con epicentro en las cercanías de Coalcomán, Michoacán; debido a que fue un sismo en el que dos placas tectónicas se mueven una contra otra, aumentando la tensión para buscar su estabilidad. Frente a este fenómeno natural las costas de Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Jalisco son las de mayor peligro sísmico.

Para afrontar los riesgos, investigadores del SSN reiteran la necesidad de estar preparados para cualquier contingencia de cualquier tipo de fenómeno, no solo sismológico, sino también meteorológico o volcánico. Además, todos sabemos que las consecuencias de los desastres naturales no están distribuidas equitativamente; las personas en situación de pobreza y pobreza extrema son quienes experimentan las secuelas a corto, mediano y largo plazo, ya que están imposibilitados de adquirir lo necesario para protegerse de los peligros, como el contar con casas construidas a base de materiales más resistentes o trasladarse a otros puntos más seguros.

Bajo estas circunstancias, queda claro el por qué en Jalisco 12 municipios son los que resultaron más afectados por el sismo del 19 de septiembre: Tolimán, Zapotitlán de Vadillo, San Gabriel, Zapotlán el Grande, Sayula, Atoyac, Gómez Farías, Amacueca, Villa Purificación, Cuautitlán de García Barragán, Tonila, y Tizapán el Alto, ubicados en las regiones Sur y Costa Sur de la entidad, pues estos lugares registran los mayores índices de pobreza y marginación.

La Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco (UEPCBJ) reporta que 41 escuelas han sido evaluadas de las cuales, una, la escuela secundaria Juan José Arreola, de Tolimán, presenta daño severo. Siete centros educativos más se reportan con daño parcial. Asimismo, alrededor de 300 viviendas resultaron con daño parcial y más de medio centenar con daño total; el municipio de Tolimán es uno de los más afectados con 35 viviendas con daño total.

Con relación a los daños a las casas, fueron las construidas con adobe las que quedaron totalmente destruidas. No se podía esperar otra cosa, ya que el Instituto de Estadística Informática y Geográfica de Jalisco (IIEG) registra que en los referidos 12 municipios todos tienen un alto porcentaje en cuanto a carencias de servicios en las viviendas y hogares con piso de tierra. Es decir, el rezago de vivienda digna y segura es aguda en el Sur y Costa Sur de la entidad.

A los estragos por temblores, hay que sumar los ocasionados por las tormentas. Los medios dieron a conocer que, en la presente temporada, los aguaceros han causado daños en los municipios de Tlaquepaque, El Salto, Tlajomulco y Tototlán, donde se inundaron decenas de viviendas. Tan solo en Tototlán se inundaron al menos 40 casas y dos escuelas. En Tlajomulco se reportaron inundaciones en Chulavista, Real del Valle y Jardines del Edén por el desbordamiento de un canal.

En el municipio de Amatitán, hasta el momento más de 30 casas han resultado afectadas debido al ingreso de más de un metro de agua en su interior y al menos una decena de vehículos que fueron arrastrados. De igual manera, una fuerte lluvia que se prolongó por casi diez horas derivó en el desbordamiento de la Presa Valverde y el río en San Miguel El Alto, lo que provocó inundaciones en alrededor de 50 viviendas.

Está claro que los más afectados son los de siempre, los pobres, quienes en estos momentos deben darse cuenta de que están prácticamente abandonados a su suerte por el actual Gobierno federal y, por lo tanto, están llamados a actuar en consecuencia. 

El pueblo de México, en medio de estos desastres naturales, debe recordar que, en sexenios anteriores, con recursos provenientes del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) a los afectados se les entregaban materiales de construcción, herramientas incluso apoyo con mano de obra para que reconstruyeran sus viviendas. Los gobiernos anteriores a la 4T también destinaban recursos para la reconstrucción de escuelas, la adquisición de pupitres y escritorios, a pesar de que, en su momento, la entrega de estos apoyos fue criticada por ser tardía e insuficiente.

Pero todos sabemos que el presidente Andrés Manuel López Obrador desapareció todos los fideicomisos que representaban grandes recursos económicos, productos de ahorros de gobiernos anteriores, incluido el Fonden que se utilizaban, precisamente, para solventar las desgracias que asolaban a comunidades enteras. Ahora, ni siquiera se cuenta con la visita del presidente y menos de recursos para iniciar la reconstrucción de los sitios afectados. 

Por si esto no fuera suficiente, ahora López Obrador se apresta a desparecer otros fideicomisos que existen todavía por ahí para usar sus fondos en otra cosa, lo que evidencia que los estragos por temblores y tormentas no son prioridad para la 4T.

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