A un dilema se enfrentan habitantes de comunidades de Oaxaca por la pandemia de covid-19; acatar las medidas sanitarias para no contraer la enfermedad o salir a las calles en busca de empleo e ingresos económicos para no morir de hambre en sus hogares.
En opinión de Ulises Cruz Feria, líder del Movimiento Antorchista en la Mixteca, esa es la delgada línea que divide el orden social, en época de pandemia, y la pobreza de las familias.
En entrevista aludió que, tal disyuntiva, es resultado de la estrategia que el Gobierno federal y el presidente, Andrés Manuel López Obrador, implementó para atenuar la propagación de la enfermedad pandémica.
"Por no aplicar los planes adecuados para contener la pandemia, ni planes económicos o de alimentación suficientes para las familias más necesitadas, existe un delgado hilo que divide el orden social y la necesidad de aquellos que desean llevar ingresos a sus hogares; penosamente morir de hambre no es una opción, correr el riesgo y contagiarse de coronavirus por llevar sustento", afirmó.
Por ejemplo, desde el pasado ocho de Julio, el Ayuntamiento de Tlaxiaco, Oaxaca, prohibió el comercio ambulante fijo o semifijo en la vía pública, restricción que publicó en los artículos 96, 104, 105, 130, 132, y 137 del Bando de Policía y Buen Gobierno.

El documento señala que, quien infrinja la prohibición se hará acreedor a multas de 40 a 100 días de salario mínimo, arresto por 36 horas o el aseguramiento de los bienes, según la gravedad de la falta.
El centro histórico de la ciudad quedó despejado de ambulantes; sin embargo, algunos comerciantes decidieron ubicarse en los nuevos mercados del barrio de San Miguel de Tlaxiaco, otros rentaron espacios frente al recinto ferial; es decir, que las medidas decretadas por las autoridades locales para garantizar el orden social durante la pandemia no disminuyeron la movilidad de los habitantes porque estos buscaron la manera de mantenerse activos.
Pequeños productores de verduras recurrieron a hacer caminatas en el primer cuadro de la ciudad, cargando tres o cuatro bolsas de mercancía para venderla a su paso, a pesar de constantes enfrentamientos con la policía municipal, que, en acato del reglamento, intentan retirarlos de la zona.
Los locatarios establecidos en el centro no miran con buenos ojos el transitar de los ambulantes, con el argumento de que ellos apenas obtienen ingresos para pagar la renta de los locales.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en México el 50 por ciento de las familias económicamente activas laboran en el sector informal.
El mismo organismo señala que, a finales de este año, cerca de 10 millones de mexicanos pasaran de la pobreza a la pobreza extrema.
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