MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

En defensa de la verdad y sobre un daño irreparable

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El mes de enero de este año ha sido el más infausto de la pandemia; se tuvo el 21 por ciento del total de los fallecimientos que por causa de la covid-19 durante toda la pandemia. Lo grave de esta situación se complica por la crisis económica que también está poniendo en peligro la vida de la población; en estas circunstancias, lo que le interesa saber a la ciudadanía es cuándo terminará este calvario y por dónde empezar a resolver esto, que algunos llaman sindemia, es decir, un problema que debe verse de manera más amplia, abarcando la salud, el empleo, la alimentación, la vivienda, la educación, el medio ambiente.

La doctora Laurie Ann Ximénez Fyvie, en su libro recién publicado y titulado "Un daño irreparable” señala de manera acertada que se debe atender en primer lugar la pandemia, porque protegiendo la salud y la vida de los trabajadores, éstos saldrán a laborar seguros de que no está en riesgo su vida y recomienda que las medidas a tomar para controlar la enfermedad pandémica mientras no se logre la inmunidad comunitaria mediante la vacunación del 70 por ciento de la población, son: "uso de cubrebocas, centros de aislamiento para infectados, testeos masivos, confinamiento, estipulación de zonas restringidas, sana distancia, estricto control de la migración externa e interna, cierre de fronteras, bloqueo de carreteras y seguimiento de los contactos de cada infectado", porque "son principios epidemiológicos, «universales» y básicos para este tipo de patógenos", que se conocen desde la Edad Media.

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Estas disposiciones también fueron recomendadas por seis exsecretarios de salud; sin embargo, es necesario destacar algunas otras que  también proponen ellos y que son imprescindibles, como: "convocar a un comité científico del más alto nivel, mejorar y unificar la atención a los enfermos, desarrollar un plan de coordinación nacional (Federación y estados, y agregó yo: municipios), establecer una política económica para quedarse en casa y modificar la directriz: «si te sientes mal, quédate en casa». Esta última medida es trascendental, pues, la población ha seguido está indicación del gobierno y, por tanto, el padecimiento del coronavirus no se ha prevenido ni tratado a tiempo, en sus primeros síntomas sino en una situación avanzada en la que los tratamientos médicos tienen pocas probabilidades de éxito. Esto explica el por qué hay tantos fallecimientos fuera de los hospitales: en las casas, en el transporte, frente a los hospitales esperando ser atendidos, en la vía pública o en las largas filas esperando turno para recargar el tanque de oxígeno y, según el Inegi, igualmente, explica el subregistro en el número de decesos reportado día a día por la Secretaría de Salud, cuya cifra de enero a agosto del año pasado es de 33 mil 658, lo que representa que el 45 por ciento de muertos por covid-19 que no reciben atención hospitalaria ni quedan fuera de las estadísticas que presenta López-Gatell.

Es trascendental aplicar las medidas recomendadas por los expertos y con urgencia, sobre todo a raíz de que apenas se han vacunado 700 mil personas aproximadamente, con una dosis, falta la segunda y porque no hay certeza de que las farmacéuticas puedan abastecer en corto plazo la gran demanda mundial; además, de que el gobierno federal no ha proporcionado información exacta sobre los contratos de compra de las vacunas y como siempre, estamos con la incertidumbre sobre si el futuro que nos espera mejorará o en la certidumbre de que las cosas se complicarán.

Todas estas medidas arriba descritas, para su aplicación requieren de recursos económicos, pero a casi un año de pandemia el gobierno de la mal llamada Cuarta Transformación (4T) se ha negado irracional y tozudamente a aplicarlas. La investigadora Ximénez Fyvie sostiene que quizás el gobierno no haya tenido la "intención” de conseguir la inmunidad de rebaño mediante la infección natural de la población porque eso representa millones de muertes; pero ella misma aclara, que por las acciones, hechos y resultados, esa es la política aplicada de manera consciente por el gobierno federal y por López-Gatell para no gastar, versus la "austeridad republicana” cuyo pretexto sirvió para no asignar ni un solo peso en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF, 2021) para la adquisición de vacunas.

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Esta política facinerosa instrumentada por la 4T, se reafirma cuando el 10 de abril del año pasado convocaron al Consejo de Salubridad compuesto por 15 integrantes para aprobar lo que dieron a conocer, con nombre pomposo, como «Guía bioética de asignación de recursos para medicina crítica», que la autora del libro que comentamos en este espacio, denomina la Guía de la Muerte pues, este tipo de indicaciones se dan sólo en tiempos de guerra cuando los recursos médicos son escasos y hay que decidir a quién se le da atención médica y a quién se le deja morir, literal, sin considerar que todos tienen derecho a vivir. Y todo esto, porque el Gobierno no ha destinado recursos del erario para fortalecer los servicios de salud.

El mismísimo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud Hugo López-Gatell Ramírez ???????sabían con certeza la magnitud y gravedad de la tragedia que se veía venir sobre el pueblo de México y no hicieron nada y siguen sin hacer nada para controlar la pandemia; pero es sí, se pusieron a redactar la guía de la muerte para ser utilizada en caso de colapso de los hospitales. ¿Serán conscientes de su política genocida?

La pandemia se puede controlar, lo han hecho Vietnam sólo tiene 35 decesos; Taiwán (8); Singapur (29); Nueva Zelanda (25); Australia (909); Corea del Sur (1,441) y China 4 mil 636. ¿Cómo lo han hecho? Aplicando las medidas arriba descritas, de manera eficiente y a tiempo, por eso, ahora son los países que con menos urgencia necesitan de vacunas.

Coincido con el comentario de la autora en relación a que la comunidad científica no se ha pronunciado sobre este tema, salvo el maestro de Matemáticas Arturo Erdely quien demostró que el factor de 8.5 utilizado por López-Gatell en el sistema Centinela era incorrecto y que el número de decesos que reportaba el subsecretario de salud debía multiplicarse por 31. Cabe señalar que Erdely fue partidario de López Obrador y su intervención la hizo creyendo que se tomaría en consideración su información para corregir los datos que informaba el Gobierno federal, pero, no fue así; para su sorpresa, lo que recibió fueron amenazas o intimidaciones a través de una llamada telefónica «Tengo muy buenos amigos en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán», lugar donde trabaja.

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Creo que la doctora Laurie Ann Ximénez Fyvie y el maestro Arturo Erdely como profesionistas están cumpliendo con una importante labor: utilizar la ciencia para señalar de manera precisa las medidas que debe aplicar el gobierno para resolver el grave problema de la pandemia, aunque el Gobierno federal no considere sus opiniones, de todos modos, el libro es una cronología de hechos acertada y valiente que merece reconocimiento. Hasta aquí mi opinión sobre el libro "Un daño irreparable”.

Ahora se presenta una dicotomía: la primera, abatir la enfermedad pandémica con medidas sanitarias, pero como el gobierno se niega a hacerlo en los hechos, la pregunta evidente es: ¿cómo lograr abatirla? Se hace necesario cambiar a los actuales gobernantes vía las elecciones para que otros representantes de los mexicanos en el gobierno, sigan las medidas recomendadas por los científicos para acabar con esta enfermedad que azota a nuestro país de una manera aterradora.

La solución duradera y permanente de la pandemia se logra mediante la inmunización de la población y aquí empieza otro problema. El gobierno federal ha informado que ha contratado 34 millones de vacunas Pfizer-BioNTech; 74, de AztraZeneca; 24, de Sputnik V; 35, de Cansino y 51, mediante el organismo COVAX de la Organización Mundial de la Salud para vacunar al 86 por ciento de la población; sin embargo, la secrecía y opacidad con que ha manejado los contratos de compra de las vacunas ha puesto en duda la veracidad de esta información.

A esto se agrega otro problema promovido por políticos prejuiciados, desinformados y por medios de comunicación discrepantes, sin razón, del gobierno ruso, consistente en una campaña para desacreditar la eficacia de la vacuna Sputnik-V creada por el Director del Centro de Investigación de Gamaleya Alexánder Guíntsburg y lo menos que se ha dicho es que es una "vacuna para pobres, de mala calidad y que no había terminado la fase 3 de pruebas.

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Afortunadamente la vacuna ya demostró su efectividad en 91.8 por ciento en la tercera fase, para desgracia de sus detractores y para fortuna de quienes necesitamos este fármaco, como un salvavidas en medio de la mar embravecida.

El fármaco fue creado en tiempo record: cinco meses, proeza que fue posible porque el Centro de Investigación Gamaleya a lo largo de 25 años ha desarrollado una plataforma tecnológica que les permitió crear la vacuna contra el ébola y otro tipo de Coronavirus causante del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), de manera que cuentan con sobrada y calificada experiencia y eso les permitió crear la primera vacuna contra el Covid-19 que debe ser considerada, por todo el mundo como el inició de la solución de esta pandemia que azota a la humanidad.

Ahora bien, después de su creación, Alexánder Guíntsburg señaló que enfrentaron otro reto, el de producirla en grandes cantidades para luego distribuirla por la comunidad internacional que la requiriera. Gracias a que el gobierno ruso, dirigido por Vladímir Putin, no ha escatimado recursos para apoyar la producción de la vacuna (en esta última fase destinaron mil 500 millones de rublos), y actualmente con la colaboración de la India, están por producir 100 millones de vacunas al mes; pero, aun no es suficiente, para satisfacer la demanda internacional; por eso, el gobierno ruso ha manifestado su disposición de compartir la fórmula y acordar con otras naciones la producción de la vacuna de manera local, para que con el esfuerzo de la comunidad internacional se combata y acabe con esta pandemia de la covid-19.

Es alentador saber que en Rusia ya se han vacunado un millón de personas y que no se han presentado efectos adversos; que los países de Bielorrusia, Kazajistán, Uzbekistán, Hungría, Argentina, Venezuela y Bolivia están aplicando la vacuna Sputnik V con los mismos resultados exitosos y que la primera ministra de Alemania, ángela Merkel está en pláticas con Rusia para también adquirir la vacuna Sputnik V. 

Otra vez, frente a los grandes retos del mundo son los países con ideología pro socialista los que llevan la delantera en la solución de los problemas. Va siendo el momento de que los mexicanos miremos con más simpatía a estas naciones como Rusia, China, Vietnam, Cuba y sumemos esfuerzos por construir en nuestra nación otro modelo económico distinto al capitalista que nos mantiene sometidos en la más extrema pobreza.

 

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