MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El clamor popular por servicios básicos

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El día 15 de noviembre, los antorchistas sonorenses nos convocamos en la plaza más emblemática y con mayor tradición: la Plaza Zaragoza, ubicada en la capital; con el motivo de entregar nuestro pliego de peticiones al gobierno del estado y al ayuntamiento de Hermosillo. 

Cientos de hermosillenses de decenas de colonias y comunidades organizados en nuestro movimiento acudieron puntualmente al llamado; en una sola voz y como un solo hombre, nos hicimos escuchar. Por tal motivo, fuimos atendidos puntualmente por las autoridades, las cuales hicieron el compromiso de priorizar nuestras demandas de programas y obra social; pues las comunidades y colonias no pueden esperar otras décadas para que el rezago de servicios de las zonas que habitan sea atendido. 

La concentración de los asistentes dejó sentir su molestia, hartazgo, inconformidad y desesperación por los años de espera. Fue notable dejar constancia y precedente de nuestra presencia para la entrega del documento por escrito; pliego de necesidades que deben ser etiquetadas en el presupuesto de egresos 2024 que aprobará el Congreso local en los próximos días.

Después de dos años de que entró la actual administración, es momento de resultados en los hechos y no sólo en los discursos; que vayan cambiando de fondo la realidad tan lacerante y crítica que viven muchos sonorenses al estar desprovistos de servicios básicos.                    

Después de 123 años de que inició una de las primeras revoluciones sociales del siglo XX y 106 años de que se promulgó la Constitución de 1917, millones de mexicanos siguen esperando la justicia prometida, esa que se ha quedado plasmada sólo en el papel y se ha convertido en letra muerta.  Las élites minoritarias han sido las únicas beneficiadas que tomaron en sus manos el poder político y económico posrevolución; ignorando, relegando, violando los derechos que hicieron al pueblo mexicano al culminar la revuelta social, y muchos de estos los han ido mutilando con reformas constitucionales.

La revolución mexicana burguesa sigue en deuda con casi 100 millones de mexicanos que padecen algún tipo de pobreza y carencia social.

Lo que sucedió fue el fortalecimiento del aparato estatal burgués, lo cual valió para que muchos de falsa izquierda, centro y derecha se hayan montado y servido  de él, llevándolo a un callejón sin salida, provocando graves problemas que se han convertido en grandes monstruos sociales sistémicos, que actualmente carcomen a las mayorías y que los funcionarios en turno están totalmente rebasados para resolver, como es la abismal desigualdad social que sufren decenas de millones: el agudo rezago social en el que están sumergidas miles de colonias y comunidades; el alto índice de inseguridad y violencia que se viven en las calles y los hogares; la terrible concentración de la riqueza en unas pocas manos y por ende, el vergonzoso incremento de la pobreza en millones de hogares. Asimismo, una burocracia oficial que se come un alto porcentaje del erario cada año; un milicia que no es capaz de frenar la inseguridad debido a la alta descomposición en que ha caído la sociedad actual; la decadencia en la recaudación de impuestos, porque la gente ha dejado de creer que el pago de impuestos trae mejoras sociales; debido al alto gasto público en nóminas, salud, educación y pensiones, se le castiga a la obra pública básica, etcétera.

Con esto se demuestra que la revolución mexicana burguesa sigue en deuda con casi 100 millones de mexicanos que padecen algún tipo de pobreza y carencia social, es decir, la revolución burguesa está pariendo todos los días a millones de pobres que están obligados a hacer una nueva revolución proletaria; a eso están llamados y esa es su misión histórica, no hay otro camino.

La única salida, por ahora, ante las mayores dificultades sociales de los sonorenses: mayor unidad, organización, educación y lucha  de las mayorías trabajadoras, quienes siempre han sido las productoras de la riqueza con su fuerza de trabajo, pero nunca han sido las que se beneficien y las que disfruten; sólo reciben raquíticos salarios que no cubren las necesidades básicas de ellos y sus familias. En cuanto a los servicios básicos, ni hablar, todo es a cuentagotas y donde los hay, son de muy mala calidad; hasta el día de hoy, millones de ciudadanos siguen clamando servicios. 

La entrega de nuestro pliego de necesidades cobra significativa relevancia: en primer lugar, llegó el momento de que en los hechos se demuestre la veracidad de que primero los pobres, con obra social para ellos; segundo, por el contrario, seremos insistentes y persistentes en acudir  las veces que sean necesarias a las oficinas encargadas de canalizar y resolver nuestras demandas hasta que seamos atendidos y se nos resuelva; tercero, conscientes de que estamos obligados a construir un modelo de sociedad donde los proletarios gobiernen para sí y para los demás, no debemos descansar hasta alcanzar ese fin. 

Vamos caminando en la dirección correcta de la historia y ante mayores crisis sociales que los gobiernos no puedan resolver, el pueblo humilde debe agigantarse para hacerlo.

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