• En la capital yucateca existen al menos quince asentamientos irregulares que demandan agua y luz
El crecimiento urbano acelerado continúa generando asentamientos y colonias donde miles de familias enfrentan carencias de agua potable, drenaje, electricidad y equipamiento urbano.
México es un país cada vez más urbano. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), más del 80 % de la población vive actualmente en ciudades. Sin embargo, el crecimiento urbano no siempre tiene una buena planeación, lo que provoca el surgimiento de colonias y asentamientos que carecen de servicios básicos indispensables para una vida digna.
La experiencia de diversas ciudades mexicanas demuestra que cuando el crecimiento urbano ocurre sin planeación adecuada, las comunidades terminan enfrentando rezagos que pueden mantenerse durante décadas.
Esta problemática se observa en diversos puntos del país, incluido Yucatán, donde el crecimiento poblacional y la expansión territorial de ciudades como Mérida generan retos importantes en materia de infraestructura y servicios públicos.
Especialistas en desarrollo urbano señalan que varias ciudades mexicanas crecen de forma dispersa y acelerada, ocupan cada vez más territorio mientras la infraestructura pública no avanza al mismo ritmo. Esta expansión provoca que los costos de llevar agua potable, alumbrado público, pavimentación, transporte y otros servicios aumenten considerablemente.
En Mérida, por ejemplo, la expansión desordenada de la ciudad encarece las obras públicas y no todas las colonias cuentan con la infraestructura necesaria, lo que afecta su calidad de vida.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) considera que una vivienda presenta carencia de servicios básicos cuando no cuenta con agua entubada adecuada, drenaje, electricidad o gas para cocinar.
Si bien se registran avances en los últimos años, aún hay comunidades y colonias donde estas necesidades no están plenamente cubiertas. En Yucatán, diversos informes oficiales muestran que continúan existiendo viviendas sin acceso adecuado al agua potable, al drenaje o a la electricidad, especialmente en localidades rurales al interior del estado o en la zona sur de Mérida.
La situación también se refleja en asentamientos irregulares ubicados en la periferia de Mérida. De acuerdo con información del Instituto de Vivienda del Estado de Yucatán (IVEY), existen al menos quince asentamientos irregulares en la capital yucateca, donde numerosas familias viven sin certeza jurídica y con acceso limitado a servicios básicos como agua potable, drenaje y energía eléctrica.

La falta de servicios básicos afecta directamente la salud, la educación y el bienestar de las familias. La ausencia de agua potable dificulta las labores domésticas y aumenta riesgos sanitarios; la falta de electricidad limita actividades escolares y laborales.
Además, varias de las colonias carecen de parques, espacios deportivos, centros culturales y sistemas de transporte eficientes, lo que profundiza las desigualdades entre distintos sectores de una misma ciudad.
La experiencia de diversas ciudades mexicanas demuestra que cuando el crecimiento urbano ocurre sin planeación adecuada, las comunidades terminan enfrentando rezagos que pueden mantenerse durante décadas.

Ante este panorama, es necesario fortalecer la planeación urbana, garantizar reservas territoriales para vivienda popular y asegurar que los nuevos desarrollos cuenten con infraestructura suficiente antes de ser habitados, pensando siempre en la gente y no en el mero negocio, ya que al hacerlo se deja de lado el bienestar de los futuros habitantes.
De igual forma, es necesario que el pueblo se organice para cambiar sus condiciones de vida y pueda vivir dignamente, pero sobre todo que se le garantice una vivienda con los servicios públicos necesarios. Sólo esto será posible si el pueblo se organiza, lucha y conquista el poder político. Hoy vemos sólo promesas que no se concretan, pues la vivienda y todo lo demás es visto como un mero negocio.
El desarrollo debe ir acompañado de inversiones en infraestructura, vivienda y servicios públicos. De lo contrario, continuarán surgiendo colonias donde miles de familias enfrentan diariamente carencias que limitan su bienestar y sus oportunidades de progreso. Sobre todo, no debe verse como un negocio, y para eso debe haber una nueva clase en el poder, emanada del pueblo.
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