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Salud y alimentación a la baja

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El pueblo de México está mal alimentado. El aumento de la inflación, en los últimos meses, reflejado en productos como la tortilla y el jitomate ha orillado a las familias a reinventar su gasto.

El consumo de productos nocivos para la salud aún después de que la pandemia de covid-19 asoló a la población, sigue en aumento. Alimentos con alto contenido calórico como los refrescos, otras bebidas azucaradas y el mismo tabaco no ha disminuido su consumo, pese a que la enfermedad ancla sus agravantes en comorbilidades, como la diabetes o la obesidad, de acuerdo con datos presentados por Francisco Javier Arias Vázquez, jefe de la Unidad de Política de Ingresos Tributarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Luego de un breve descenso en 2019 y en 2020, cuando aparejado al inicio de la pandemia una parte de la fuerza de trabajo dejó de salir a las calles para laborar, los ingresos públicos por impuestos a productos nocivos para la salud se mantienen estables, incluso con ligeras alzas. Tan solo el año pasado sumaron 180 mil 578 millones de pesos, 3.5 por ciento más en términos reales antes de la pandemia, afirma la periodista Dora Villanueva en el diario La Jornada (28/04/2023).

Durante su participación en la Cátedra SHCP 2023, realizada en la Universidad Nacional Autónoma de México, Arias Vázquez explicó que este tipo de impuestos no tiene como función eliminar el consumo absoluto de productos nocivos, sino desincentivarlo mientras se incrementa su recaudación. Esto último, para compensar el costo que su ingesta tiene para las finanzas públicas, vía la demanda de los sistemas de salud.

“El objetivo es reducir el consumo de esos productos, porque están generando presiones para finanzas y salud públicas”, señaló. 

Desde 2014, año en que se comenzaron a aplicar dichos gravámenes, la recaudación del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS), que se aplica a productos nocivos para la salud, se ha mantenido relativamente estable.

El IEPS se cobra a tabacos labrados, bebidas alcohólicas, cerveza y bebidas refrescantes, energizantes y saborizadas, así como a alimentos no básicos con alta densidad calórica, y son las empresas las que determinan en qué proporción trasladan o absorben el gravamen para el usuario final.

Con base en un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Arias Vázquez mostró que a partir de 2014 las empresas de refrescos trasladaron el IEPS completo, más 50 por ciento, al consumidor final, en sus presentaciones de menor tamaño y fueron reduciendo esa carga conforme aumentaba el volumen del producto. Como se puede ver, la población es la que paga los platos rotos, aún a costa del deterioro de su salud.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profeco) alertó que la ingesta de refrescos con alto contenido de azúcar puede ser peligrosos para la salud, ya que aumentan el riesgo de enfermedades como diabetes mellitus, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

La dependencia federal recomienda revisar el aporte energético de cada producto, pero esto no es suficiente; las empresas lo que buscan es la ganancia aún a costa del daño que provocan a la salud estos productos que se deberían prohibir, y el Gobierno federal debería lanzar un programa de alimentación sana por todo lo largo y ancho del país.

El IEPS ha cumplido su función, dado que, durante los tres años previos a su entrada, las ventas por habitante en la industria refresquera reportaron un crecimiento promedio del dos por ciento, mientras de 2014 a 2015 registraron una caída de 4.7 por ciento, al tiempo que la comercialización per cápita del agua aceleró de 3.4 por ciento a 10.5 por ciento en los mismos periodos.

Es momento de evitar la comida chatarra, ya que es alimento con poca cantidad de nutrientes que el cuerpo necesita y con un alto contenido de grasa, azúcar y sal, elementos que el cuerpo puede obtener en exceso con mucha facilidad y he ahí el problema.

Una buena alimentación fortalece nuestro organismo y evita que enfermemos con facilidad, pues el cuerpo aumenta con esto sus propias defensas. Para tener una alimentación de calidad y en las cantidades adecuadas, es necesario recurrir al plato del buen comer, pero para esto es necesario que se le mejore el salario al trabajador pues la economía es la base de todo. Nuestra salud y alimentación no deben ir a la baja. Deben ir al alta.

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