El término "populista" lo acuñó la clase en el poder para referirse despectivamente a las concesiones que la burguesía mexicana, en el poder desde el fin de la revolución armada de 1910-17, se vio obligada a hacer a las masas populares que participaron en ella, concesiones que quedaron asentadas en la Constitución de 1917 y que gracias a ellas el país alcanzó la estabilidad política necesaria para el desarrollo, pero que, al mismo tiempo, se constituyeron en trabas para una economía de mercado y para la penetración del capital monopolista.
Desde los primeros gobiernos emanados de la revolución, y con mayor impulso en el sexenio de Lázaro Cárdenas, se apoyó a obreros y campesinos para que formaran sus organizaciones, como los sindicatos y los ejidos entre otras. Se crearon empresas estatales en áreas clave de la economía, con las que se apoyaba a las masas populares, como la CONASUPO que tenía una estructura de comités de tiendas y almacenes rurales de abasto integrados por los propios beneficiarios. En pocas palabras, se intentó formar en la gente una conciencia de la necesidad de la unión y el trabajo colectivo para alcanzar mejores niveles de vida.
Lo anterior no era del agrado de los grupos poderosos económicamente y, desde un inicio, empezaron su labor para contrarrestar esas medidas, primero calladamente, tendiendo una red de corrupción en las instituciones encargadas de hacer llegar las ayudas a las masas trabajadoras, como la CONASUPO, los sindicatos, los ejidos y el Banco Nacional de Crédito Rural, sembrando en la gente la idea perversa de que las organizaciones no sirven más que a los líderes que sólo buscan su beneficio personal y que, por lo tanto, es mejor que cada quien se preocupe por sí mismo y por su familia, olvidándose lo que pase a los demás, esto es, sembrando en las mentes de la gente sencilla el egoísmo, el individualismo, que es parte medular de la ideología del sistema capitalista.

De ahí que, en la década de los ochentas, la burguesía mexicana, bajo la tutela del imperialismo estadounidense, decide dar pasos más firmes para desmantelar todo lo que llaman despectivamente "populismo", esto es, todas las formas de apoyo a las clases populares y sus organizaciones, desapareciendo una tras otra las empresas estatales para entregarlas a capitalistas privados, así como eliminando cada uno de los subsidios que aliviaban un poco la precaria situación económica de las clases trabajadoras del país. Al mismo tiempo fueron eliminando o "reformando" todos los organismos que, de alguna manera, promovían la unidad entre las masas populares.
A esta etapa del desarrollo capitalista la bautizaron con el nombre de "neoliberalismo", que consiste en la entrega de los recursos económicos a los capitalistas mexicanos y sus socios, los norteamericanos y de otras partes del mundo, para que hagan negocio con la gente, para que inviertan grandes capitales en empresas monopólicas que exploten nuestros recursos naturales y abonen salarios de hambre a los trabajadores mexicanos, contando para ello con todo el apoyo del gobierno. Así, en los últimos 40 años han proliferado las empresas extranjeras y han prosperado algunas nativas, apareciendo varios empresarios nacionales entre los hombres más ricos del mundo, todo a costa del aumento de la pobreza, la miseria y el hambre de la gran mayoría de los mexicanos.
Pero la burguesía mexicana pronto se dio cuenta que eliminar completamente los subsidios a los millones de familias humildes crearía una situación explosiva, un gran descontento popular y, por lo tanto, una gran inestabilidad social y política que, a la postre, impediría el funcionamiento adecuado de los negocios y la obtención de las cuantiosas ganancias, tal cual es el objetivo de la clase capitalista; pero tampoco estaba de acuerdo en regresar al viejo esquema de organizar a la gente para hacerles llegar los apoyos del gobierno porque eso conlleva una ideología social, de grupo, de pertenencia a una colectividad y va contra el individualismo y el egoísmo que le conviene introducir en las mentes del pueblo. Surgió entonces la idea de las "transferencias monetarias directas" que alivian momentáneamente la difícil situación de las familias más pobres y les crea la falsa esperanza de un mejor futuro, al mismo tiempo que los aísla de sus hermanos de sufrimientos, sembrando en ellos el egoísmo, el individualismo o, como decimos los mexicanos: la idea de "que cada quien se rasque con sus propias uñas" y sientan que el único que los apoya, "sin ninguna condición" es el gobernante en turno, con el que deben estar agradecidos.
Fue Carlos Salinas de Gortari quien impulsó la política neoliberal y también inició los programas de transferencia monetaria directa, que se han mantenido en todos los sexenios posteriores, cambiándoles de nombre y algunas características pero no la esencia: calmar los ánimos de los millones de familias en pobreza, dividirlos, aislarlos para que no se organicen, que no se unan, que no formen sus propias organizaciones y no luchen por una vida mejor, educándolos en el más recalcitrante de los individualismos.
¿y qué hace el actual "campeón antineoliberal? Lo acabamos de ver feliz, recibiendo alabanzas de la directora del Fondo Monetario Internacional, cabeza visible del imperialismo estadounidense. ¿Acaso lo vemos afectando los intereses de los grandes monopolios internacionales que se llevan las riquezas de nuestro país? Nada de eso, él continúa obedeciendo los designios del imperio y apoyándolos con toda la fuerza del Estado mexicano. ¿Acaso llama al pueblo de México a organizarse para evitar el saqueo de los recursos naturales y defenderse de la explotación indiscriminada que llevan a cabo los grandes capitalistas? Tampoco, por el contrario, ataca, injuria, denostando todos los días contra las organizaciones sociales, ha dividido arbitrariamente a los ciudadanos en "chairos y fifís" y ha eliminado hasta el más mínimo vestigio de organización popular en los programas de transferencia monetaria directa, prometiendo a todos tarjetas bancarias, pero entregándolas únicamente a una minoría, fomentando aún más el egoísmo, el individualismo y la división entre los pobres de México.
De ahí que, en la década de los ochentas, sintiendo que ya tenían control pleno de las masas trabajadoras a través de sindicatos a obreros, maestros y burócratas; con la CNC a los campesinos se decidieran a ir eliminando poco a poco dichas concesiones "populistas" cuidando a la vez no desestabilizar.
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