* Tras 50 años de lucha, Tecomatlán rinde honores a los caídos del Movimiento Antorchista
Cada año, los antorchistas del país nos reunimos en Tecomatlán para honrar la memoria de los compañeros que han muerto, ya sea víctimas de las agresiones de los grupos reaccionarios enemigos del progreso o por enfermedad, pero todos con un rasgo en común: han sido antorchistas hasta el último día de sus vidas.
Está llegando el momento de que los mexicanos tomemos una decisión: o dejamos que sigan aprovechándose del poder en su beneficio o, con la construcción de un partido político de nuevo tipo, tomamos el poder y forjamos una nueva sociedad.
En dicho evento, quienes seguimos con vida, al recordar el ejemplo de esos compañeros, sentimos profundamente el peso de emular su conducta y manifestamos continuar luchando por los pobres de México el resto de nuestra vida.
La fecha fue establecida por acuerdo de todos nosotros por tener un fuerte significado en la vida de nuestra organización, a saber: durante mucho tiempo y de diversas maneras el cacicazgo de Tecomatlán había tratado de destruir la incipiente organización de sus habitantes en Antorcha Campesina.
Difamaciones, amenazas y agresiones físicas no fueron suficientes para disuadir a los tecomatecos antorchistas de abandonar su organización. Por ello, los caciques y sus lacayos se decidieron a emplear la fuerza de las armas y terminar de una vez por todas con ella.

Fue un 6 de junio cuando los caciques y sus pistoleros emprendieron la salvaje agresión. Y los antorchistas sólo tenían dos caminos: acobardarse y dar la espalda a su oportunidad de liberarse de la opresión y buscar el progreso y bienestar, o presentar cara a los agresores, defender a Antorcha, incluso a costa de su propia vida, y dar a sus paisanos y a todos los pobres de México una organización que los educara y uniera para luchar por un futuro mejor. Nuestros compañeros hicieron lo segundo.
A partir de ese momento, cada antorchista comprendió como su deber primero defender, a costa de lo que fuera, a su organización, porque ella le permitirá conquistar todo lo que necesite, incluido el poder político del país, y construir una sociedad más equitativa y justa.
Por eso, quienes ya estamos participando en este movimiento entendemos que cada día es un 6 de junio para nosotros; que debemos ser congruentes con la decisión de entregarnos completamente a la lucha, disponernos a superar todas las deficiencias y obstáculos que se nos presenten y cumplir la tarea de educar políticamente a nuestro pueblo. Tal decisión debe mantenerse hasta nuestro último día de existencia, así como lo hicieron nuestros compañeros mártires.

Quienes se han integrado a dicha lucha pero que todavía la ven como algo secundario en su vida, a la que dedican su tiempo libre y, por tanto, todavía tienen alguna esperanza de mejorar su situación con un nuevo empleo o algún apoyo del gobierno, también les llega el momento de tener que abandonar toda vacilación y recordar que en este sistema los poderosos económicamente lo han logrado a costa del trabajo ajeno y que, por tanto, no es su interés mejorar la situación de los trabajadores y sus familias, sino continuar aprovechándose de ellos.
Para que esa situación se acabe, deben tomar la determinación sincera y profunda de dedicar cada momento de su existencia a la construcción de la herramienta organizativa necesaria para terminar con el capitalismo e iniciar la edificación de una patria más generosa y equitativa con sus hijos. Ese será su 6 de junio.
Y quienes todavía no se sienten convencidos para emprender el camino de la lucha organizada deben ver la realidad que nos rodea y reconocer que las cosas no muestran una tendencia a mejorar; que aspectos tan importantes para cada uno como la salud, la educación o la seguridad cada día están en una peor situación; que los más perjudicados son los pobres de este país y, por tanto, deberían tomar ya la resolución de integrarse al Movimiento Antorchista y encauzar su vida a realizar el cambio social que nuestro país necesita. Será su 6 de junio.

México, nuestra querida patria, enfrenta una situación terrible. Gente que criticó correctamente su funcionamiento y se comprometió a cambiar las cosas, no cumplió.
Está llegando el momento de que los mexicanos también tomemos una decisión: o dejamos que esa calaña de gente siga aprovechándose del poder en su beneficio o, con la construcción de un partido político de nuevo tipo, tomamos el poder y forjamos una nueva sociedad.
Durante más de medio siglo de lucha, centenares de nuestros compañeros han fallecido y, en su memoria y siguiendo su ejemplo, trabajamos para que no miles, sino millones de mexicanos se organicen y luchen por alcanzar la meta por la que ofrendaron su vida. México también tendrá su 6 de junio.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario