MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Minimizar el problema de la escasez de agua lo profundizará

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Los mexicanos más humildes, de un modo u otro y unos más que otros, pero todos, hemos sufrido por la escasez de agua. Y digo que los más humildes porque nadie ignora que la distribución del agua o su escasez entre los mexicanos es injusta y favorece, primero, a las grandes empresas, con el argumento de que generan empleos y son necesarias para la sociedad en general.

Después, se favorece a las colonias en donde habitan las familias adineradas, acostumbradas a consumir agua sin recato porque, para eso tienen dinero, y creen en el fondo, al igual que los líderes políticos que han dirigido y dirigen al país, que esos privilegios son merecidos y no les importa que los pobres se estén muriendo de sed, de manera que a las colonias pobres y marginadas, a las rancherías y pueblos alejados o no se les manda agua o se les manda muy poca, racionada, y cuando hay escasez son las primeras a las que se les corta el servicio.

Si a alguien pudiera parecerle exagerado afirmar que existen tales privilegios e indolencia, piense que, si la realidad no fuera así, sin duda ya se habría resuelto el problema del agua en todas partes o por lo menos su escasez nos afectaría a todos por igual.

AMLO no ha querido ni ver el problema del agua y menos atenderlo; no ha implementado verdaderas políticas hídricas ni ha destinado recursos suficientes.

Empiezo destacando estos dos aspectos del problema, es decir, primero que el agua está mal distribuida favoreciendo a empresas y familias adineradas y castigando a los pobres, y segundo, que esa atención selectiva del problema ha sido constante en los funcionarios del Gobierno que deberían resolverlo.

En esta temporada de secas que nos está castigando en casi todo el país hay quienes culpan al calentamiento global y al mismo ciudadano por “no cuidar el agua”, o se minimiza la emergencia para evadir la responsabilidad del Gobierno y ocultar la gravedad del problema, ya que podría generar inconformidad y podría, sin duda, afectar a los procesos electorales que están en puerta. 

Ojalá la irresponsabilidad de quienes hoy tienen el poder se limitara a eso, es decir a disimular y maquillar el problema como una estrategia mediática, pero lo peor es que con eso se conforman, y no se proponen tomar medidas para enfrentar la tragedia con el menor daño a los mexicanos y, sobre todo, no se proponen resolver el problema de manera definitiva,con un plan a corto, mediano y largo plazo.

Esto es muy grave, amigo lector, porque la sequía misma es ahorita muy grave y peligra la salud y la vida misma de millones de mexicanos.

En su último informe, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) dio a conocer que el volumen conjunto de las 210 principales presas, que son el 92 % del almacenamiento de agua en México se encuentra al 50 %, y al menos cuatro presas se encuentran completamente secas; dos en Sonora y dos en Querétaro.

Pero muchas de las otras presas, sobre todo en los estados del centro y del norte, se encuentran en problemas y 23 tienen menos de 10 %, por lo que estamos afrontando el estiaje con déficit de 26 %.

La Conagua aseguró también que en la última semana hubo una ligera reducción en los niveles de sequía en todo el país, gracias a las precipitaciones ocurridas entre el 31 de enero y el 15 de febrero. Pero esa recuperación es casi nula y revela cómo es muy irresponsable por parte de las autoridades solamente hacer changuitos y encomendarse a Tláloc esperando que llueva.

Las escasas lluvias de este mes hicieron que la sequía extrema y excepcional disminuya de un 28.98 % a un 28.43 %, es decir, apenas medio punto porcentual, y la misma institución ya había advertido que el nivel de llenado conjunto de las presas del Sistema Cutzamala, que lleva agua a la zona metropolitana del Valle de México, donde vive el 20 % de los mexicanos,está a 39.8 % de su capacidad, y se estimó que el 26 de junio alcanzará su nivel más bajo, apenas librando el nivel mínimo de operación; ese día, toda esa gente se quedará sin agua. Y ya no va a llover sino hasta la temporada de lluvias.

Según El País (27 de noviembre de 2023), “…millones de mexicanos no tienen acceso al recurso más vital para la vida (…) La falta del agua ha causado estragos en la capital y muchos municipios del Estado de México, y algunas delegaciones llevan más de un año sin acceso al agua”.

Esto no puede seguir así, pero sigue y no hay esperanzas de que la irresponsabilidad e indolencia criminal de las autoridades pueda variar para corregir, es decir, va a empeorar. Pero los funcionarios aseguran que todo está bajo control. 

El gobierno Federal ha abordado el tema de manera superficial, y según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), para garantizar la demanda futura, el Estado mexicano deberá actualizar los marcos legales y regulatorios del manejo del agua, modernizar la infraestructura hidráulica del país, y dar mantenimiento a la existente, para evitar las fugas.

De acuerdo a recientes informes, en los últimos cuatro años la cifra fue de 48 mil 447 fugas en las dieciséis demarcaciones de la CDMX. La falta de mantenimiento del sistema y de reparación de fugas ha provocado que se desperdicie el 40 % del líquido. 

El problema es real, y es grave. El agua es vida y su carencia es muerte. Y no es que el problema no tenga solución, es que quienes deberían tomarlo en sus manos y resolverlo no lo quieren ni ver; menos lo van a resolver.

A los problemas se les debe ver con toda crudeza y se deben atacar con todas las armas de la inteligencia y los recursos humanos, técnicos y financieros de nuestra nación, y quien debería encabezar y dirigir esta tarea es el Gobierno federal, que encabeza el presidente López Obrador.

Sin embargo, como dije, AMLO no ha querido ni ver el problema, menos atenderlo; no ha implementado verdaderas políticas hídricas ni ha destinado recursos suficientes para atacar la falta de agua entre la población.

Además, hay nula planeación en el manejo, la distribución y su uso; se evita la construcción de proyectos de mayor envergadura, pues se prefiere usar el recurso en las obras emblemáticas del presidente y lo poco que sí destina a la población prefiere repartirlo en forma de apoyos personales, pues sale más barato y más ventajoso en el contexto electoral. 

“Atender” así, entre comillas, la crisis de agua no resuelve de fondo el problema, y sólo provocará, como ya lo había advertido el maestro Aquiles Córdoba Morán, que el problema se repita y se agrave.

Es necesario que todos los mexicanos nos unamos y exijamos que se elabore e implemente un plan hídrico nacional e integral para resolver el problema de la falta de agua y proteger así la salud y la vida de todos los mexicanos sin distinción, porque todos somos humanos y tenemos derechos.

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