MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Lenin, en defensa del socialismo

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“Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo; rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo”

Bertolt Brecht

Las cinco dificultades para decir la verdad

En junio de 2020 Carlos III (en aquel entonces Príncipe de Gales) y el vocero del globalismo, Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial (FEM), presentaron una propuesta llamada “El Gran Reinicio”, la cual planteaba que “para obtener un mejor resultado, el mundo debe actuar conjuntamente y con rapidez en la renovación de todos los aspectos de nuestras sociedades y economías, desde la educación hasta los contratos sociales y las condiciones laborales. Deben participar todos los países, desde los Estados Unidos hasta China, y deben transformarse todos los sectores, desde el gas y el petróleo hasta el de la tecnología. Dicho de otro modo: nos hace falta un ‘Gran Reinicio’ del capitalismo”. Para ello era necesaria la “cooperación y solidaridad internacional” sobre la base de una profunda renovación económica y social.

Casi un año después, en su mensaje semanal, el maestro Aquiles Córdova Morán dijo que el documento de Klaus “no toca en absoluto la ley fundamental del capitalismo, es decir, la explotación del trabajo asalariado de donde brota la ganancia del capitalista”. Tal como lo dejaba en claro la Oxfam en el informe que presentó en el FEM de ese año, en donde destacaba que: “Más de dos millones de personas han perdido la vida, y cientos de millones se están viendo arrastradas a la pobreza, mientras que la mayoría de las personas y empresas más ricas del mundo sigue enriqueciéndose”. 

Por eso no entiende Klaus, decía el maestro, que acabar con la desigualdad y repartir la riqueza en forma más equilibrada es del todo imposible si nos mantenemos prisioneros del modelo capitalista de economía. “Sería como abolir el papado y mantener en pie el catolicismo”, sostenía Marx en El Capital, al criticar al socialismo pequeñoburgués que quería eternizar la producción de mercancía y al mismo tiempo pretender abolir la “antítesis entre el dinero y la mercancía”, y por tanto el dinero mismo, ya que este sólo existe en esa antítesis. 

Como Lenin, el maestro Aquiles ha formado un ejército de hombres y mujeres que viven y conviven con el pueblo trabajador en todos los rincones donde han podido llegar, característica que ninguna organización actual tiene.

Retomando las palabras del presidente ruso, Vladimir Putin, el maestro Aquiles insistía en que “la salida no es la refundación del capitalismo sino una economía con oportunidades para todos” donde las necesidades básicas (vivienda, transporte, etcétera, estén cubiertas), el trabajo sea bien remunerado y, por supuesto, atención médica eficaz y de alta calidad cuando se requiera, sin olvidar que independientemente de “los ingresos de la familia, los niños deben poder recibir una educación decente y desarrollar su potencial”, pues “cada niño tiene este potencial”.

Cuatro años después, la Oxfam estima que las fortunas de los cinco hombres más ricos del mundo —el CEO de Tesla, Elon Musk; Bernard Arnault y su familia, de la compañía de lujos LVMH; el fundador de Amazon, Jeff Bezos, el fundador de Oracle, Larry Ellison y el inversionista Warren Buffett— han aumentado en 114 % en términos reales desde 2020, cuando la pandemia estaba en su apogeo. 

“Desde 2020, la riqueza conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha duplicado. Durante el mismo periodo, la riqueza acumulada de cerca de 5 mil millones de personas a nivel global se ha reducido. Las penurias y el hambre son una realidad cotidiana para muchas personas alrededor del mundo. A este ritmo, se necesitarán 230 años para erradicar la pobreza; sin embargo, en tan solo diez años, podríamos tener nuestro primer billonario”, comienza diciendo el informe de Oxfam de este año titulado Desigualdad S.A. El poder empresarial y la fractura global: la urgencia de una acción pública transformadora.

El avance del fascismo

Hace más de un siglo ya que Lenin (1916) sostenía el imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la que dominan los monopolios, el capital financiero ha adquirido gran importancia, la exportación de capital comenzó el reparto del mundo por los grupos internacionales y terminó el reparto de la Tierra entre los países capitalistas más importantes.

Está claro que lejos de avanzar, estamos retrocediendo, pero esto es síntoma de la crisis terminal en la que se encuentra el imperialismo, quien a través de sus testaferros más feroces lanza abiertamente ataques culpando al socialismo, al marxismo y todo aquello que huela a comunidad, unidad, colectivismo.

Es así que en el Foro de Davos 2024 que se llevó a cabo entre el 15 y 19 de enero, el nuevo presidente argentino, el neonazi Javier Milei, dijo ante la élite mundial reunida que "Occidente está en peligro", pues los valores están "cooptados con una visión del mundo que inexorablemente conduce al socialismo", culminando con un elogio zalamero hacia los capitalistas: “Ustedes son benefactores sociales, héroes, creadores del periodo de prosperidad que jamás hemos vivido". Sin duda Milei está sirviendo como el nuevo títere de la burguesía mundial, tal como lo fue Hitler en su momento.

Como vemos, el fascismo no se ha quedado atrás; se ha venido manifestando de distintas maneras, unas veces de manera velada y otras abiertamente. Lo veíamos ya con la renaciente rusofobia, que exhibió el carácter fascista de muchas instituciones y actores políticos, artistas y escritores, al cancelar exposiciones, cantantes y ciclos de películas rusas de sus programaciones, con la justificación de “no aportarle más dinero al Gobierno de Vladímir Putin”. No era más que poner al mundo en contra de uno de los países que puede ponerle un alto al hambre voraz del capital por hacerse del mundo. 

Es por todo ello que no tendría que sorprenderme que el centenario luctuoso del líder de la Revolución rusa pasara tan desapercibido, con una campaña del silencio, sobre todo por la mayoría de los medios y gobiernos del mundo o reduciéndolo a un personaje más que sirva de entretenimiento para historiadores. 

Ni siquiera gobiernos de quienes se esperaría un poco más, pues se supone que reivindican sus ideales, lo conmemoraron, como es el caso de China, e incluso la misma Venezuela. En el caso de Cuba se hizo un acto conmemorativo a nivel sindical, por mencionar un ejemplo. 

Cabe destacar que en el centenario de la Revolución rusa tanto Cuba como Venezuela hicieron dos grandes concentraciones. Esta vez los presidentes sólo se limitaron a postear en X, antes Twitter.

Los homenajes, si se les pudiera considerar así, en su inmensa mayoría, siguen girando en torno a mesas de reflexión, de diálogo, de análisis, foros, pláticas online, etcétera de intelectuales, académicos, opinólogos, argentinos, chilenos y españoles, al igual que varios mexicanos (que vaya cómo les gusta escucharse a sí mismos). Estos navegan con un lenguaje rimbombante y rebuscado que además, y quizá por eso, tiene poco público y no se plantean líneas de acción ni proponen una posición militante realmente revolucionaria. 

Dicha actitud no es una sorpresa tampoco, desde que la lucha social ha sido monopolizada por la izquierda oficial, secuestrada por la socialdemocracia que no tiene como objetivo la concientización de las masas ni mucho menos la formación de una vanguardia que la dirija y organice para la revolución socialista, sino las meras reivindicaciones económicas y luchas por cuotas de poder, que no hace más que plantearse cambios cosméticos en el marco del sistema económico capitalista. 

Algunos grupos y partidos autoproclamados comunistas, marxistas-leninistas, obreros, siguen manteniéndose al margen de la política nacional e internacional; sus concentraciones son puñados, quizá debido al resabio dogmático en que se encuentran estancados, eso sí, siempre tan puros como pequeños. 

Lenin a 100 años de su muerte

Es en ese sentido que la conferencia realizada por el Movimiento Antorchista Nacional titulada “La vigencia del pensamiento de Lenin a 100 años de su muerte”, ante 5 mil antorchistas congregados en el Auditorio Metropolitano de la ciudad de Puebla fue tan atinada como necesaria, pues "la tarea de la liberación de los trabajadores del mundo aún está pendiente y porque las condiciones materiales de miseria y pobreza siguen existiendo y exigen un cambio que evite el hundimiento de la humanidad", como señaló Aquiles Córdova Morán.

El maestro clasifica a Lenin como el revolucionario más importante del siglo XX, quien gracias a él fue que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) pudo desarrollarse y hacerle frente posteriormente al fascismo, salvando a toda la humanidad. Esa es la gran verdad. Por ello la propaganda de las grandes naciones imperialistas seguirá tratando de ocultar su legado. 

Destaco la firmeza y claridad de nuestro maestro. Es un orgullo tener como nuestro dirigente al maestro Aquiles, pues la sabiduría pocas veces se pone al servicio de la educación y politización de los trabajadores de nuestra patria. Gusto infinito da ver que la memoria del maestro prácticamente sigue intacta, formidable, y como notó bien el consejero ruso, sin ningún acordeón. 

Su exposición llena de datos bien manejados llegó a la conclusión de que la tarea pendiente para quienes realmente quieran un cambio radical en beneficio de las mayorías es “La falta de un partido de nuevo tipo, que haga la revolución, entendida como el ascenso de los trabajadores al poder, y se encamine al socialismo como nueva forma de gobernar al mundo”. Mientras los revolucionarios del mundo no tomen en cuenta esto, el ascenso de la derecha seguirá siendo una posibilidad. 

Pero Aquiles Córdova no hablaba frente a curiosos estudiosos de un plural auditorio, o ante eminencias filosóficas que dialogaban sobre el pensar de Lenin, dando cátedra en un país que no es suyo pero que, como dicen otros justificando su inacción, “deben aprender de nuestros fracasos”. Nada de eso. El maestro Aquiles se dirigía a un ejército de revolucionarios que diario están hombro a hombro, bien cohesionados con el pueblo trabajador. 

Sujánov, en su libro sobre la revolución, supo captarlo bien: “Sí, los bolcheviques trabajaban tenaz e incansablemente. Estaban con las masas, en las fábricas y talleres, día tras día, de un modo permanente (…) Los obreros y los soldados se sentían identificados con ellos porque estaban siempre a su lado, dirigiendo, así en las cosas nimias como en las importantes, toda la vida de la fábrica y del cuartel (…) La masa vivía y respiraba conjuntamente con los bolcheviques".

Como Lenin, el maestro Aquiles ha formado un ejército de hombres y mujeres que viven y conviven con el pueblo trabajador en todos los rincones donde han podido llegar (“Mirad a través del pueblo y descubriréis la verdad”, dijo Víctor Hugo), característica que ninguna organización actual tiene y que la izquierda desechó facilonamente.

Pero las circunstancias actuales van ubicando a cada quien en su lugar. Hoy aquellos renegados forman parte de la reacción, otros más son cola de un "gobierno progresista" porque "apoyarlo es revolucionario", exhibiendo así su falta de pueblo organizado y miopía al desechar la estrategia y táctica leninistas.

Esta conferencia es, a mi consideración, parte del mejor homenaje que se le puede hacer a Lenin. El trabajo de nuestra organización ha sido tan constante y ejemplar que hoy por hoy Antorcha es el mejor instrumento con el que cuentan los trabajadores para la defensa de sus intereses. Los resultados del Movimiento Antorchista están a la vista de todos.

“¡Aprender, aprender y aprender! ¡Obrar, obrar y obrar! Estar preparado, bien preparado y enteramente preparado, para poder aprovechar conscientemente y con toda energía la próxima oleada revolucionaria que se desencadene. ¡Cuánto hemos tenido que trabajar entre las masas los bolcheviques, antes de poder decir: ¡ha llegado la hora, en pie! Por tanto, acercarse a las masas. Conquistar a las masas como condición previa para la conquista del Poder", le dijo Lenin a Clara. 

¿Por qué se ganaron a las masas los bolcheviques? Porque el "genio bolchevique" supo ver los intereses inmediatos de las masas trabajadoras y ponerlas en consignas; porque eran hombres y mujeres que se preocuparon y ocuparon de todo y por todo, las 24 horas del día durante mucho tiempo, ganándoselas con inteligencia, trabajo, valor, ejemplo, paciencia y humildad. Lenin y Aquiles, en primerísimo lugar. 

Contra el fascismo, Lenin. 

Por el socialismo, Lenin.

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