MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Las redes sociales, una adicción para jóvenes y niños

image

En la actualidad, la mayoría de la sociedad reconoce que el desarrollo de la tecnología juega un papel muy importante en la sociedad moderna, pues la tecnología se ha convertido en una herramienta sumamente poderosa, con la que se pueden lograr muchos proyectos, metas e incluso nos pueden ayudar a llegar a nuestros objetivos de manera más efectiva.

Sin embargo, todo en exceso puede ser nocivo y en lugar de ser un privilegio y una herramienta que usemos a nuestro favor, existe la posibilidad de que se convierta en una atadura, que, de no dominar a tiempo, nos controle y desequilibre.

Hoy la adicción a las redes sociales se está convirtiendo en un serio problema de salud mental, afectando relaciones personales y afectivas de la juventud.

La adicción a las redes sociales por su uso desmedido y sin control, se ha asociado con un incremento en la aparición de trastornos de sueño, abandono escolar, ansiedad, depresión y problemas de autoestima, sobre todo en los más jóvenes: personas con edades comprendidas entre 16 y 26 años.

El uso excesivo de las redes sociales genera dopamina y adicción, con todas las consecuencias de una adicción a sustancias como la cocaína, la heroína, etcétera.

Existen factores que agudizan este problema social, por ejemplo, los teléfonos celulares, que fueron creados en un inicio como un mecanismo para generar una comunicación efectiva entre los seres humanos, se han convertido en un factor de manipulación y de control de la sociedad con la introducción y desarrollo de los “teléfonos inteligentes” y las redes sociales.

Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, en México nueve de cada diez jóvenes tienen acceso a un teléfono celular, estimando que hay 35.3 millones de jóvenes de entre 12 y 29 años que utilizan internet. También es importante resaltar que el aumento del uso del celular en niños mexicanos  de 6 años fue del 79.2 %  en el 2019, esto de acuerdo con el Inegi y la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTHI).

Los datos revelan que los mexicanos, entre ellos los niños y jóvenes, tienen acceso a esos teléfonos celulares, y se prevé que esta cifra supere los 120 millones en 2027. Los datos son verdaderamente alarmantes; los jóvenes y niños están manteniendo una conexión excesiva en redes sociales que se convierte en una adicción conductual, con indicadores similares a los del consumo de sustancias adictivas como el tabaco, el alcohol y las drogas, en donde las personas, en su mayoría jóvenes, una vez que ingresan a las plataformas digitales, concentran prácticamente toda su rutina diaria en ello.

Es verdad que las redes sociales son útiles, pero también son una forma más sofisticada de manipulación.

Las personas se conectan a las redes sociales,  sabedores de que hay muchas cosas que hacer: el trabajo, la escuela, el hogar, los hijos, etcétera, y las van aplazando para estar más tiempo conectados.

Además, a través de las redes sociales, se ha desarrollado una serie de algoritmos informáticos que invaden la privacidad e identifican los gustos, intereses y necesidades de información, para atrapar y mantener más tiempo en las redes, de manera que no se desconecten tan fácilmente.

Asimismo, la información que se recibe no es de carácter educativo, sino contenidos que tienden a llevar a no pensar, a no razonar, a no discernir entre lo bueno y lo malo. Se ha sustituido la lectura por el uso del Tik-Tok por ejemplo.

La visión científica de expertos en la materia advierte cómo estas plataformas pueden afectar al cerebro. La dopamina es un neurotransmisor que juega un papel importante en la recompensa y el placer.

Cuando recibimos una notificación o un "me gusta" en nuestras publicaciones de redes sociales, nuestro cerebro automáticamente libera dopamina, lo que nos hace sentir bien, y es esta sensación de recompensa lo que nos motiva a seguir usando las redes sociales en busca de más interacciones, creando así un círculo vicioso de gratificación instantánea.

Por ello, el uso excesivo de las redes sociales genera dopamina y adicción, con todas las consecuencias derivadas de una adicción similar a sustancias como la cocaína, la heroína, etcétera, las cuales terminan en los peores desenlaces como los suicidios.

El Inegi publicó que en México, las muertes por suicidio han aumentado. En 2017, la tasa de suicidio fue de 5.3 por cada 100 mil habitantes (seis mil 494); para 2022, de 6.3 (ocho mil 123). Esto equivale a mil 629 suicidios más en el 2022 con respecto a los ocurridos en 2017.

La solución a los grandes males que atravesamos como sociedad, es la construcción de una sociedad mejor y más justa, la cual amerita grandes esfuerzos para convencer a los jóvenes, niños, y a la población en general, de que cambien sus hábitos y dejen poco a poco la enajenación de las redes sociales, sustituyéndola por el estudio, la preocupación y ocupación de los problemas sociales, la lucha por una sociedad más justa y mejor, en vez de estar horas metidos en los videojuegos, en los Tik-Tok, Facebook etcétera.

La tarea no es sencilla, pero tampoco tenemos alternativa si queremos rescatar a las generaciones futuras y construir una patria más justa y mejor para todos.

0 Comentarios:

Dejar un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

TRABAJOS ESPECIALES

Ver más