Hace algunos días, Consulta Mitofsky, empresa dedicada a la investigación de mercados y de opinión pública, hizo público un estudio al que llamó "La Gran Encuesta Electoral. Las preferencias y los escenarios para 2018", encuesta realizada para el diario el Economista, señalaba que el Revolucionario Institucional se encuentra en la posición número tres de lo que los mexicanos prefieren rumbo a las elecciones federales del próximo año; también decía que hasta el pasado mes de julio el PRI iba arriba, esto es, que apuntalaba la preferencia ciudadana.
Según la misma información, el PRI es el partido más castigado por la situación en la que actualmente se encuentra el país, -¿Situación actual?, ¿a qué situación actual se refiere?, ¿al mentado gasolinazo?, ¿a todo el espectáculo orquestado para hablar de la corrupción de gobiernos emanados del priismo?, ¿de la torpe diplomacia que el Gobierno Federal ha instrumentado con el nuevo gobierno norteamericano?; o acaso...¿estamos hablando de la situación de miseria, pobreza, inseguridad y falta de empleos que padecen los ya casi cien millones de mexicanos pobres?

La Encuesta dice también, que en menos de 7 meses, de julio a enero, el priismo desciende a 13, perdiendo siete de los 20 puntos que tenía, cuando encabezaba las preferencias electorales; el puntero es ahora Acción Nacional, le sigue Morena y el PRI ha descendido al tercer sitio. Cuando la encuesta se refiere al rechazo hacia las instituciones políticas, el PRI encabeza la lista con 51 por ciento; lo sigue el PVEM y PRD, con 33 y 30 por ciento respectivamente; contrario a esto, disminuyeron sus porcentajes el PAN, que pasó de 30 a 28 por ciento; Movimiento Ciudadano, de 28 a 26; Morena, de 30 a 29; y el PRD, de 33 a 30 por ciento. Por alguna razón, las encuestadoras dan especial importancia a estos indicadores de preferencia, que colocan a Morena y al PAN como los posibles campeones de la contienda de 2018.
En la misma temática de encuestas y elecciones, ya no para 2018 sino para este 2017, los amarres y acuerdos para la candidatura ya comenzaron, pues en el Estado de México están perfilados al menos dos contendientes que tendrán que reafirmarse el próximo tres de marzo; han sido designados Delfina Gómez por Morena y Alfredo del Mazo por la coalición PRI-Verde-Nueva Alianza. Pero hay quienes dicen, apoyados en encuestas y sondeos, que ninguno de los dos candidatos va arriba; hasta el 24 de enero el PAN contaba con 33 por ciento, con Josefina Vázquez Mota, el PRI 21 por ciento, mientras que Morena sólo sumaba 20 puntos, en los días que corren, hablan ya de un empate. Lo curioso es que a la excandidata blanquiazul la bloquea un pequeño grupo de panistas (entre los que se encuentra Ulises Ruiz) que al parecer está trabajando más para el priismo que para el propio panismo.
Muy pronto, primero en el Estado de México y luego en todo el país, nos inundarán los mensajes de los candidatos de todos colores a través de los medios de comunicación tradicionales y a través de las principales redes sociales; todos buscarán convertirse en los favoritos del electorado presentándose una vez más como la opción que salvará a los pobres de su miseria y pauperismo; la guerra sucia, la demagogia electoral, el engaño, la manipulación y las más atractivas promesas serán el pan cotidiano; al fin al cabo, como reza el conocido refrán, prometer no empobrece.
Ante el panorama electoral que se avecina y la situación actual del país, conviene recordar algunos datos que la Oxfam enlista en su más reciente publicación, datos relacionados con la concentración de la riqueza en el mundo y en México. El estudio al que nos referimos es "Una economía para el 99 por ciento. Es hora de construir una economía más humana y justa al servicio de las personas", ahí, laOrganización señala que sólo ocho personas concentran la misma riqueza que tres mil 600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad. Estos números nos permiten comprender la brutal, alarmante e imparable concentración de la riqueza en el mundo; y lo más absurdo es que el crecimiento económico y la acumulación de riqueza sólo beneficia a los ricos, mientras el resto, la gran mayoría de los habitantes del planeta, viven al margen de la supuesta "reactivación" de la economía.
El modelo económico actual está llevando a la humanidad a una situación insostenible; la injusticia y la pobreza crecen imparablemente. Es tiempo de establecer un nuevo modelo económico, uno que ponga el acento en la mayoría de la población; privilegiando los intereses de quienes producen la riqueza y estableciendo un sistema fiscal justo y progresivo para que paguen más impuestos quienes perciban mayores ingresos; sólo así los mexicanos podremos avanzar hacia una sociedad más humana, más equitativa, más libre.
Hace cuatro años, el Foro Económico Mundial alertó sobre el problema de la inestabilidad social como consecuencia del incremento de la desigualdad económica; también señaló la necesidad de promover una "prosperidad" compartida. A pesar de esas alertas, la brecha entre los más ricos y el resto de la humanidad siguió creciendo. El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, señaló en su último discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que "Un mundo en el que el uno por ciento de la humanidad controla tanta riqueza como el 99 por ciento más pobre nunca será estable"; y esto indudablemente es cierto, aunque lo exprese un gobernante al que no se le puede acusar para nada de subversivo; la realidad así lo refleja: más pobreza, más hambruna y más inconformidad social en el mundo entero.
Existen datos realmente impactantes: los ingresos del 10 por ciento más pobre de la población mundial han aumentado menos de tres dólares al año entre 1988 y 2011, mientras que los del uno por ciento más rico se han incrementado 182 veces más, o que, un director general de cualquier empresa gana en un año lo mismo que 10 mil trabajadores de fábricas textiles; hay una situación de crisis, la misma Oxfam dice que de continuar esta situación nuestras sociedades se fracturarán, crecerá la delincuencia y la inseguridad y las personas vivirán cada vez más atemorizadas y con menos esperanza de una vida mejor.
La verdad es que la situación mundial y especialmente la de nuestro país es ya insoportable: en el mundo se perfila, -con el nuevo gobierno de Donald Trump-, un imperio "renovado", agresivo, con una política de caos social y tal vez hasta el inicio de una guerra mundial, que traería consigo desastre y muerte; en México viviremos inmersos, durante muchos meses, en el proceso electoral que se avecina (Estado de México, Veracruz, Nayarit y Coahuila); presenciaremos agresiones de todo tipo; estarán a la orden del día la demagogia y la manipulación de las mentes ciudadanas a través de los grandes medios de comunicación.
En nuestro país, la crisis de credibilidad es también resultado de políticas públicas mal planeadas y mal encaminadas y de gobiernos que no han sabido detectar y escuchar las verdaderas necesidades de los ciudadanos; gobiernos que sólo tratan de proteger un coto de poder que les permite enriquecerse y, en el mejor de los casos, servir a una clase minoritaria y parasitaria que vive a costa del trabajo de la otra.
Sin embargo, no hay que olvidar que en el fondo, la causa de todos los problemas es el modelo económico atrasado, caduco y que se ha ido acomodando para beneficiar a unos cuantos que concentran tanta riqueza; ese uno por ciento vive en la opulencia mientras el 99 está sumido en la miseria y pobreza.
México necesita cambiar a un nuevo modelo económico, necesita gobiernos emanados de las entrañas de los explotados; hombres dispuestos a gobernar de otra manera, en beneficio de las grandes mayorías y no sólo en el de unos cuantos; México necesita un modelo económico con cuatro ejes: a) Creación de fuentes de empleos para todos los que estén en edad de trabajar, b) Salarios dignos para todos los que producen la riqueza del país c) Reordenación del gasto social, destinando recursos para obras de infraestructura social que realmente necesite la población y d) una política fiscal progresiva, en donde paguen más los que ganen más; esta nueva forma de gobernar solamente la está planteando el Movimiento Antorchista, una organización con experiencia acumulada de 43 años y con una membresía de más de dos millones y medio de mexicanos. La realidad dice que esto es lo que necesita México, las encuestas y las elecciones de 2017 y 2018 no aseguran para nada lo que el país y el mundo necesitan.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario