MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La vigencia del Movimiento Antorchista en Yucatán

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El Movimiento Antorchista en Yucatán cumple 22 años luchando contra la pobreza, organizando a los sectores más desprotegidos de la sociedad para hacer una fuerza social consciente, capaz de defender sus derechos. Uno de los precursores fue Pedro Zapata Baqueiro, que junto a un reducido grupo comenzó a sembrar las ideas progresistas que tuvieron pronta aceptación entre los campesinos, amas de casa y estudiantes, invisibles y abandonados por los gobiernos.

Los Antorchistas somos parte de una gran organización, el Movimiento Antorchista Nacional, que nació hace 48 años en Tecomatlán, Puebla. Fundada por un hombre inteligente y visionario, Aquiles Córdova Morán, hoy secretario general de la organización. Al cabo de los años logramos tener presencia en todos los estados mexicanos.

Localmente, en 22 años hemos crecido, hasta convertirnos en una fuerza social con verdadero arraigo popular, que aglutina a los más humildes del campo y la ciudad. Miles de yucatecos se han visto beneficiados con su lucha popular, obteniendo lotes para vivienda, construcción de albergues estudiantiles, casas de la cultura, escuelas preparatorias, pies de casa, mejoramiento a la vivienda, electrificaciones, aguas potables, toneladas de fertilizantes y maíz.

Sin embargo, la lucha del pueblo se ha visto amenazada. Por más de dos décadas, los antorchistas, hemos sido objeto de persecución política, blanco de funcionarios y gobernantes autoritarios que rehúyen atendernos, bajo la consigna de que no tratan con organizaciones y, en el mejor de los casos, optan por atender los problemas como individuos aislados porque así son presas fáciles de la manipulación.

La campaña de desprestigio en contra del Movimiento Antorchista se ha recrudecido con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al poder, ataques que laza desde sus mañaneras, difamando, como lo hace con todos aquellos que no comulgan ni se someten a su 4T. La cruzada feroz del gobierno morenista ha fracasado, se ha estrellado contra una sólida estructura cuidadosamente tejida.

Las condiciones socioeconómicas que propiciaron el nacimiento de nuestra organización han empeorado; la pobreza alcanza niveles peligrosos para la humanidad, por tanto sigue siendo válida la lucha por cambiar el actual modelo económico que aprisiona al hombre, por uno más justo donde los que crean la riqueza puedan disfrutar de ella.

Vemos algunos datos que contradicen el discurso oficial de los gobernantes en turno. “La pobreza en Yucatán pasó de 44 por ciento en 2018 a 49.5 en 2020. La pobreza extrema creció de 6.5 a 11.3 puntos porcentuales en relación con los mismos años. La vulnerabilidad por los ingresos de los ciudadanos aumentó de 7.3 a 9.5 en los mismos años”. El porcentaje de la población que con sus ingresos no alcanza a adquirir la canasta básica aumentó de 33 a 35.6 por ciento. (Diario de Yucatán, 22 de septiembre).

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), al corte de la primera quincena de agosto, señaló que Yucatán ocupó el lugar 12 de los estados con la mayor inflación, con un porcentaje de 9.2 por ciento. (La Jornada Maya, 4 de septiembre)

Por mucho que insista el gobernador del estado, Mauricio Vila Dosal, en presumir la recuperación del empleo, estos son con bajos salarios y los incrementos al salario mínimo son restringidos; en Yucatán es de 172.87 pesos, lo que resulta insuficiente para solventar los gastos familiares. 

La política social adoptada por el Gobierno federal no ha logrado frenar la pauperización de la gente. Dos ejemplos: el programa estrella de AMLO, la Pensión del Bienestar, otorga apoyos a los adultos mayores, pero “deben arreglárselas con 3 mil 850 pesos, cada dos meses para sufragar algunos gastos básicos que afrontan en la cotidianeidad”. Con 63 pesos diarios “los adultos mayores hacen rendir el recurso, situación que se torna más difícil de lograr con los incrementos a los alimentos, medicinas, gas, agua, luz, teléfono". (Diario de Yucatán, 21 de septiembre)

“La inversión del Tren Maya, el magno plan de AMLO para el sureste del país aclara el doctor Gabriel Rodríguez Cedillo, catedrático de la Facultad de Economía de la Uady, está muy focalizada y no tiene ese impacto regional que ayude a dinamizar con mayor sustento la economía peninsular en general y la de Yucatán en particular, y eso llevará unos años más en caso de concluirse”. (El Diario de Yucatán, 9 de septiembre).

El periodo de oscurantismo político y social al que nos ha conducido Morena, se prolongará aún más. No se ve un cambio de rumbo en las proyecciones contenidas en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2023; gran parte del gasto público irá a las arcas de los programas sociales del presidente, con lo que claramente se pretende abonar el terreno para la compra de conciencias y votos que le garanticen continuidad en el poder.

También se privilegian sus obras faraónicas que se han convertido en un barril sin fondo. Se reduce el presupuesto para salud y educación, no habrá obra social y una vez más, la clase trabajadora, que soporta la carga fiscal más alta, recibirá poco o casi nada para su desarrollo y bienestar.

Hoy más que antes, la existencia del Movimiento Antorchista cobra mayor relevancia, sigue vigente la tarea histórica de educar al pueblo, de inyectarle la conciencia social necesaria para luchar por la transformación del modelo económico que es el verdadero causante de todos los males que nos aquejan.

Con el espíritu encendido debemos redoblar esfuerzos para seguir prendiendo entre los más desprotegidos, la consigna de que “tenemos la fuerza, tenemos la razón, adelante antorchistas con la organización”

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