MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La política migratoria tiene color 

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El tema de la migración es uno de los más sonados en la frontera de los Estados Unidos (EE. UU.) con México. Dentro del territorio mexicano, en los últimos años, y desde la frontera sur hasta la frontera norte, se han enumerado cientos de denuncias por parte de las personas en situación de migración irregular que han querido cruzar en búsqueda del sueño americano. 

Hay cifras alarmantes, ya los medios de comunicación lo han denunciado y documentado, pero de esto poco se habla en las conferencias mañaneras o en los medios oficiales del Gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador.  

Ante la falta de capacidad de la Patrulla Fronteriza de El Paso, Texas, para albergar a los migrantes que detienen, el domingo por la mañana comenzaron a dejar libres en las calles de esa ciudad a grupos de más de 100 migrantes en situación irregular. Antes, los instruyeron para que hablaran a la Casa Anunciación, agrupación religiosa que les consigue hospedaje y los envía a donde tienen familiares o conocidos para esperar su juicio, tal como sucedió previo a la pandemia de covid-19.  

Actualmente, la Patrulla Fronteriza en El Paso, Texas, limítrofe con Ciudad Juárez, Chihuahua, enfrenta una situación difícil, pues según su registro detiene a mil extranjeros cada día que intentan ingresar al territorio estadounidense desde México. 

Sin precisar desde cuándo se incrementaron los arrestos, la corporación informó que, en los últimos días, el sector El Paso ha hecho aproximadamente mil diarios. Los migrantes son trasladados a las instalaciones donde les hacen una revisión médica, luego son procesados para definir su salida voluntaria o ser deportados a México.

Las cifras van en aumento cada día; por un lado, están los centroamericanos que no han logrado alcanzar este sueño y que incluso reciben un trato denigrante a sus derechos humanos; por otro lado, las autoridades le han tendido la mano amiga a los ucranianos que buscan refugiarse en el país imperialista. Ya hemos visto en los medios de comunicación cómo se le dio vuelo a la imagen del presidente de EE. UU. Joe Biden cargando a una niña migrante y cómo se hizo una gran parafernalia para celebrar la llegada de ucranianos al país del norte, cómo se le dio un trato casi inmediato a todo aquel ucraniano que llegó a México y pidió asilo político, y en contraste, a través de la Guardia Nacional y personal del Instituto Nacional de Migración (INM), fueron golpeados los centroamericanos que pidieron llegar a Estados Unidos para ganarse el pan, para trabajar y sacar a sus familias adelante. 

El vaso está vacío o lleno según del lado del que se le quiera ver, así la política migratoria que ha puesto en marcha el presidente Joe Biden, demuestra de qué lado está, y qué dijeron los críticos de este, nada, pero para quedar bien con los ucranianos y golpear mediáticamente a Rusia ha dispuesto de todos los medios para que se piense que es un gobierno humanitario y no el mismo que vimos hace unos años golpear a los centroamericanos, o aquel que ha tenido en espera por más de 3 años a los haitianos. 

Unos datos más lo demuestran, más de 234 mil detenciones a migrantes, la cifra más alta en décadas, así lo da a conocer la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus iniciales en inglés), que realizó 234 mil 088 detenciones en la frontera con México en el mes de abril; esto representa un aumento del 5.8 por ciento respecto a las 221 mil 303 de marzo, según un documento del Departamento de Justicia presentado en una demanda interpuesta por Texas y Missouri.

Fue en octubre de 2018 cuando el flujo de migrantes en situación irregular provenientes de Centroamérica tomó dimensiones masivas con la organización de caravanas de ciudadanos de Honduras, Guatemala y El Salvador que huyen de las difíciles condiciones en sus lugares de origen. 

Su objetivo era cruzar México de forma más segura, ante los tipos de violencia a los que se veían sometidos en su camino hacia Estados Unidos: violaciones sexuales, trata de personas, robos y extorsiones, así como otras formas de violencia perpetradas por grupos criminales. Algunos migrantes tenían intención de solicitar asilo temporal en México. En junio de 2019, más de 363 mil migrantes provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador habían sido detenidos por la U.S. Costums and Border Protection (CBP).

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