MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Fiscalía de Veracruz, fábrica de culpables

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La detención y posterior liberación del joven estudiante Antonio de Jesús N., el pasado 17 y 18 de mayo, puso en evidencia, de nueva cuenta que, en la Fiscalía General de Veracruz, a cargo de Verónica Hernández Giadáns se fabrican culpables para calmar las críticas de la opinión pública frente a la ola de violentos crimines que recorren a la entidad, sobre todo los que tienen mayor trascendencia mediática.

Esta vez, para tratar de calmar la avalancha de críticas que recibió el gobierno de Cuitláhuac García, a nivel nacional e internacional, por el asesinato de Yessenia Mollinedo Falconi y Sheila Johana García Olivera, periodistas del sur de la entidad, intentaron imputar a un humilde joven estudiante del Instituto Tecnológico de Xalapa, que se gana la vida como repartidor de alimentos, a quien capturaron el martes 16 de mayo y a quien presentaron ante los medios de comunicación como un peligroso sicario apodado El Mara, los responsabilizaron del doble feminicidio.

Afortunadamente sus compañeros de trabajo, armados de valor, salieron a manifestarse a la Plaza Lerdo, frente al Palacio de Gobierno y mostraron como prueba irrefutable de la inocencia de Jesús Antonio un video de una cámara de vigilancia en el que claramente se observa que a las 4 de la tarde del 9 mayo, día en que se cometió el crimen, él se encontraba trabajando como repartidor en Xalapa. Ante la presión mediática y social, la Fiscalía General del Estado tuvo que dejar en libertad al joven el miércoles 18 de mayo, y argumentó con frivolidad que todo se trató de un error de homonimia, es decir, que lo detuvieron porque, según ellos, se llama igual que el verdadero delincuente.

Los periodistas, con años de experiencia en Veracruz, aseguraron con conocimiento de causa, que es probable que Jesús Antonio fuera torturado en el trayecto de Xalapa al reclusorio Duppor Ostión en Coatzacoalcos, con la intención de hacerlo confesar un crimen que no cometió y presentarlo como un éxito de los servicios de inteligencia del estado. A estas alturas todo parece indicar que se trataba de fabricar un culpable para darle carpetazo al asunto de las dos periodistas asesinadas. De no haber sido por el video, ya estaría condenado mínimamente a dos años de prisión preventiva acusado de dos asesinatos en los que no tuvo ninguna participación.

El gobernador Cuitláhuac García, autonombrado vocero de la Fiscalía del Estado, organizó una rueda de prensa, el martes 17 de mayo, para presentar la captura del joven estudiante como la prueba de que su gobierno sí combate a la delincuencia y, posteriormente, al ser cuestionado sobre el error que cometió la fiscalía, sencillamente dijo que había sido un simple error y que no le repararían el daño porque, según él, no hay nada que reparar. Así, con la mano en la cintura, soltó casi casi un uste’ dispense (sic).

Por cierto, que de ser cierto que existe un Jesús Antonio apodado “El Mara” y de ser él quien asesinó a las dos periodistas en Cosoleacaque, con este error la fiscalía le puso sobre aviso, ahora el verdadero asesino sabe que lo han identificado y van contra él. O ¿es que eso era lo que se buscaba realmente? Darle el pitazo a quienes pagaron por sus servicios, para desaparecer o ayudar a huir al criminal. Lo sabremos con el tiempo.

El caso de Jesús Antonio no es el único de este tipo que cobra relevancia mediática. Hay otros. Está el caso de July Raquel N., curiosamente otra humilde repartidora de comida, capturada en noviembre de 2020 en CDMX acusada del asesinato de María Guadalupe Martínez, rectora de la Universidad Valladolid de Xalapa y sentenciada a 60 años de prisión, en cuyo traslado a Veracruz fue agredida sexualmente para hacerla aceptar un crimen del que es inocente. El caso ha sido documentado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y, lo mismo que ahora, el asunto ha sido minimizado por el gobernador Cuitláhuac García.

Diversos medios y opinadores del estado han denunciado el caso de Ana Laura N., una ama de casa, imputada por el asesinato del periodista Jacinto Romero en Ixtaczoquitlán, detenida en enero de 2022, utilizando como prueba en su contra que una camioneta a su nombre se observa pasar cerca del lugar en donde se cometió el crimen. Sus familiares aseguran que el único error que cometió ella fue estar en el lugar y momento equivocados, pero ahora mismo se encuentra encarcelada. 

Estos casos solo han sido algunos de los más mediáticos, pero ¿cuántos inocentes estarán en las cárceles veracruzanas acusados de delitos que no cometieron? Seguramente lo sabremos, como pasa siempre, cuando otros gobernantes lleguen al poder, pero mientras tanto los verdaderos criminales de Palacio de Gobierno se pasearán por Veracruz en total impunidad.

Cuántas vidas arruinadas solo para lavarle la cara a un gobierno corrupto, ineficiente y patético. Son los resultados de entregarles el poder a una pandilla de improvisados y ambiciosos de dinero y de poder.

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