En un México donde las festividades populares se han convertido en negocios lucrativos que cobran por cada atracción, donde la violencia acecha en los espacios públicos y donde las familias de escasos recursos quedan excluidas de la diversión, la Feria Tecomatlán 2026 surge como una propuesta radicalmente distinta.
Este evento, programado para el lapso del 15 al 22 de febrero, no es simplemente una celebración más en el calendario festivo nacional, sino un manifiesto social que cuestiona profundamente el modelo de ferias comerciales que predomina en el país.
Este modelo contrasta radicalmente con el de otras ferias estatales y regionales donde la venta de alcohol, los precios elevados y el ánimo de lucro generan entornos de riesgo, violencia e inseguridad.
Lo que hace única a esta feria es su gratuidad total en todos sus eventos, una característica que el presidente municipal Avelino Rivera Campos destaca como distintivo nacional. Mientras en la mayoría de las ferias mexicanas los asistentes deben pagar por conciertos, jaripeos y atracciones, en Tecomatlán todo es accesible sin costo alguno.
Esta no es una decisión arbitraria ni un gesto paternalista del gobierno municipal, sino el resultado de un año de trabajo colectivo que incluye rifas, colectas y el esfuerzo organizado de habitantes, escuelas y el Movimiento Antorchista Nacional.
La programación incluye artistas de renombre del regional mexicano como Los Primos de Durango, Patrulla 81, Julio Preciado y El Yaki, además de una muestra gastronómica, eventos culturales, torneos deportivos y jaripeos. Todo esto sin cobrar un solo peso a los más de 100 mil visitantes esperados.

Para comprender la magnitud de lo que representa esta feria, es necesario conocer la historia de Tecomatlán. Este municipio de la Mixteca Poblana experimentó una transformación extraordinaria desde la década de 1970. De ser un pueblo sumido en la miseria y el cacicazgo, fue reconocido en 2013 como una de las 25 mejores ciudades del mundo por el City to City Barcelona FAD Award.
Este cambio no fue producto del azar ni de programas asistencialistas gubernamentales, sino de la organización popular y una inversión sostenida en educación e infraestructura pública.
Hoy Tecomatlán cuenta con centros educativos de todos los niveles, incluyendo el Instituto Tecnológico de Tecomatlán, que ofrece carreras de ingeniería. También dispone de una Villa Estudiantil, una unidad deportiva de primer nivel, un balneario, auditorios y una plaza de toros.

Esta infraestructura educativa contrasta dramáticamente con los indicadores de pobreza del municipio. En 2020, 48.1 % de la población se encontraba en situación de pobreza moderada y 17.3 % en situación de pobreza extrema.
Sin embargo, la apuesta del municipio ha sido clara: atacar las causas estructurales de la pobreza mediante educación y oportunidades, no mediante paliativos temporales.
La Feria de Tecomatlán 2026, bautizada como “la feria de la unidad entre los pueblos”, es mucho más que entretenimiento gratuito. Es la expresión festiva de un proyecto político alternativo que prioriza la convivencia comunitaria sobre la ganancia económica individual.
La edición de 2025 reunió a más de 130 mil personas, que retaron incluso un calor de 36 grados para ser parte de esta fiesta común.

Este modelo contrasta radicalmente con el de otras ferias estatales y regionales donde la venta de alcohol, los precios elevados y el ánimo de lucro generan entornos de riesgo, violencia e inseguridad.
En Tecomatlán, la seguridad no se logra mediante la presencia policial intensiva, sino atacando las causas de la delincuencia, la falta de oportunidades y educación para los jóvenes.
Lo que ofrece la Feria Tecomatlán 2026 va más allá de una semana de diversión gratuita. Es una demostración práctica de que otra forma de organizar las festividades populares es posible, una donde la cultura y el entretenimiento no sean mercancías inaccesibles para los sectores populares, sino derechos ejercidos colectivamente.

En un país marcado por la polarización política, la violencia cotidiana y la mercantilización de prácticamente todos los aspectos de la vida social, el modelo de Tecomatlán ofrece una perspectiva diferente: la organización popular como herramienta de transformación social, la cultura como elemento de cohesión y no como negocio, y las festividades populares como espacios de encuentro que fortalecen los lazos sociales en lugar de vaciar los bolsillos.
La pregunta que deja esta experiencia es incómoda pero necesaria: ¿por qué este modelo de feria gratuita y popular no se replica en otros municipios del país? La respuesta tiene que ver con prioridades políticas, con la concepción misma del desarrollo y con la voluntad de ceder espacios de poder y lucro en favor del bien común.
Mientras tanto, del 15 al 22 de febrero, Tecomatlán abrirá sus puertas a más de 100 mil visitantes para mostrar que, cuando el pueblo se organiza y prioriza el bienestar colectivo sobre la ganancia individual, es posible construir espacios de celebración que no excluyan, que no violenten y que no empobrezcan. Es una lección que trasciende lo festivo y toca el corazón mismo del tipo de sociedad que queremos construir.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario