MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Estados Unidos, entre la naranja mecánica y una de vaqueros

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La propaganda ideológica nos muestra a menudo, demasiado a menudo, a Estados Unidos como el país de las libertades y con un estilo de vida envidiable para cualquier sociedad civilizada. Lejos de ser esa la realidad, este país vive sumido en varias crisis de las que ya hemos dado cuenta en numerosas ocasiones en estas páginas. Por mencionar algunos de sus grandes problemas, diríamos que la desigualdad, adicciones y la violencia (tema del que nos encargamos en esta ocasión) son consecuencia del agotamiento de su sistema económico capitalista que manifiesta sus contradicciones a manera de dichos fenómenos. 

La industria armamentista en Estados Unidos es un negocio súper lucrativo. Este país controló el 36% del comercio mundial de armas en el año 2020 según el Instituto Internacional para la investigación de la Paz de Estocolmo. Su principal cliente es Arabia Saudita lo que dice mucho del porqué de sus intereses en los conflictos bélicos en medio y cercano Oriente. Este país no se somete al tratado mundial de comercio de armas de 2014 que establece que "antes de hacer una venta de armas hay que valorar el impacto que pueden suponer en el país comprador" por lo que no está sujeto a ninguna restricción para comerciar con la muerte de miles de personas a nivel mundial. Como podemos, ver aquí reina el deseo de la ganancia máxima a costa del precio que sea. 

Pero los problemas de violencia no sólo se dan al exterior pues dentro de sus mismas fronteras pareciera que muchos ciudadanos siguieran en la época del salvaje oeste superando cada día cifras récord de violencia. Al más puro estilo de una película de vaqueros el día 26 de julio se superó el número récord de tiroteos por semana reportando 915 de estas agresiones. El saldo rojo es de 430 muertos y cerca de 1000 heridos. Esto equivale a un tiroteo cada 12 minutos reporta el portal "Gun Violence Archive" citado por Russia Today. El mismo portal informa que en lo que va del año ya suman cerca de 24 000 ciudadanos muertos por incidentes con armas de fuego. 

Associated Press informa el día 2 de agosto que Estados Unidos sufre de una escasez de municiones que podría afectar a las fuerzas del orden y a otros sectores como los deportistas. Este déficit se da en el contexto del aumento de violencia y venta de armas derivado del confinamiento y el malestar social generado por el mismo. El país literalmente se está quedando sin balas mientras como vimos antes los tiroteos y la venta de armas aumenta. 

En Estados Unidos la regulación de compra y venta de armas es muy laxa. Prácticamente se cualquier individuo puede conseguir armas bajo un trámite muy sencillo (tener 21 años, licencia de manejar y llenar un formulario) y la regulación para la venta de municiones prácticamente no existe. 

Con todo este poder económico no es de sorprendernos que estas empresas armamentistas tengan realmente mucho poder e influencia en las altas esferas del gobierno. De Organizaciones como la Asociación Nacional de Rifle (NRA, por sus siglas en inglés y ligada al partido republicano) han provenido 9 presidentes del país norteamericano. 

Lo más trágico es que esta violencia se va normalizando. Cada vez es más común y hasta con cierto desdén escuchar noticias sobre tiroteos al interior de escuelas con saldos trágicos. Si en algún momento la masacre de Columbine en 1999 sorprendió al mundo e incluso motivo al cineasta Michael Moore a realizar un documental para investigar tan aberrante caso ahora para pocos están en su memoria las matanzas en las escuelas de santa Fe, Texas o Parkland, Florida ambas en 2018, por ejemplo. 

Ahora más que nunca se vuelve realidad la premisa de la película Naranja Mecánica (Stanley Kubrick, 1971) donde vemos claramente que los individuos violentos no son sino el resultado de la sociedad violenta en que se desarrollan. De la misma manera que los defensores de las armas culpando a los individuos trastornados como el de la cinta Tenemos que hablar de Kevin (Lynne Ramsay, 2011) son meras justificaciones para exculpar a estos grandes capitalistas de la violencia y muerte resultante en tanta tristeza para el pueblo norteamericano que bien merece salir de esta crisis. Solo ellos y en nadie más que ellos está la solución.

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