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ENTREVISTA |Lidia nos terminó de golpear, lamentan habitantes de Tomatlán, Jalisco

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Organismos nacionales e internacionales como el Banco Mundial han documentado que el impacto de los desastres naturales graves empuja a millones de personas a la pobreza cada año, ya que tormentas, inundaciones sequías tienen graves consecuencias humanas y económicas, siendo los pobres quienes pagan el precio más alto. 

En nuestro país, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) señala que debido a la diversidad de fenómenos que pueden causar desastres en nuestro territorio, se deben establecer estrategias y programas de largo alcance enfocados en prevenir y reducir sus efectos, y no sólo focalizar recursos para la atención de las emergencias y la reconstrucción.

El Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) era un instrumento interinstitucional que tenía por objetivo proporcionar de manera rápida y eficiente recursos financieros en respuesta a los efectos de los desastres naturales, sin comprometer la planeación presupuestaria existente ni programas públicos aprobados. O sea, México ya tenía su fondo de desastres naturales. 

El paso del huracán Lidia por las costas de Jalisco dejó, además de daños a la agricultura e infraestructura carretera, más de 3 mil viviendas afectadas.

Pero el presidente López Obrador no conforme con haber desaparecido el Fonden en 2020, a principios de este mes de octubre envió a la Cámara de Diputados una iniciativa de Ley General de Protección Civil y Gestión del Riesgo de Desastres, la cual obliga a las entidades federativas y municipios a prever en sus presupuestos los recursos necesarios para brindar atención en caso de emergencia y desastres naturales.

Por el paso del huracán Lidia por las costas de Jalisco, el gobierno estatal reportó que, además de daños a la agricultura, infraestructura carretera, más de 3 mil viviendas resultaron afectadas. De estas, 2 mil tuvieron pérdidas en el menaje de casa y se tienen que evaluar e intervenir de inmediato. 

El municipio costeño de Tomatlán es uno de los más afectados por Lidia. Una vez restablecida la señal telefónica, nos comunicamos con Ana María Pérez Duran, habitante de la cabecera municipal para que nos concediera una entrevista:

¿Cómo afectó el huracán Lidia a Tomatlán? 

Lidia nos terminó de golpear. Acabamos de sufrir una sequía que provocó la muerte de cabezas de ganado y la pérdida de cultivos, en donde todos salimos perdiendo, y la tormenta vino a destruir plantaciones de plátano, limón; dañó escuelas, provocó derrumbes en las carreteras. En las casitas, como la mía voló los techos, algunas están destruidas. 

¿Qué viviendas resultaron más afectadas? 

Las de siempre, las casitas de madera con techos de lámina en las que vivimos los más pobres, porque no nos queda de otra. A las viviendas que están construidas con ladrillos y techadas con loza de cemento, el ventarrón solo les llegó a romper los vidrios de las ventanas. 

¿Usted ya recibió apoyo del gobierno?  

Hasta el momento nada; ni una despensa. Dicen que andan repartiendo apoyos y haciendo censos, pero conmigo no han pasado, a pesar de que ya pasaron algunos días de la tormenta. No esperamos mucho del gobierno. Si acaso nos llega a apoyar, será con unas láminas, aunque de todos modos es una ayuda, pero tan pronto llegue otro huracán igual o más fuerte, los va a volar otra vez. 

¿Cómo le han afectado las sequías y los huracanes? 

Nos afecta porque los que tienen tierras dejan de darnos trabajo. Mi esposo no tiene parcela; trabaja como jornalero agrícola, y cuando a los ganaderos se les muere el ganado debido a la falta de agua, por más que busca trabajo no encuentra. Pasa los mismo con las pérdidas de plantaciones, ya que los plataneros, los limoneros o mangueros dejan de contratar gente ya sea del lugar o de fuera. 

¿Cree que hay solución para evitar las afectaciones por desastres naturales? 

Sí, cómo no. El gobierno tiene que ayudarnos para mejorar nuestras casitas; reforzarlas con materiales más resistentes. Si todas las viviendas estuvieran construidas con cemento y varillas, las casas de madera y techos de lámina no se dañarán tan fácilmente como ocurre cada vez que llega una tormenta. También debe generar más empleos, apoyar más al campo, pues la gente que perdió su ganado o sus plantaciones se queja de falta de apoyo para volver a empezar a trabajar sus tierras. Esto es triste pues antes que ellos, los que resultamos más afectados somos los que tenemos solamente nuestras manos para trabajar.

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