MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Entrevista: Huitzilan de Serdán, un municipio donde se camina con seguridad

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Su sonrisa es la de un hombre que disfruta de la paz de su municipio, sus cabellos son blancos y su figura es ya un poco encorvada.Sus expresiones se han acentuado en 107 años de vida y una piel bronceada refleja trabajo, sufrimiento, felicidad y tranquilidad.Se ha puesto cómodo, con su morral a un lado y la pierna cruzada que resalta, aún más, el blanco de su calzón de manta y el crema pulcro de su sombrero.

Es don Pedro Santiago de Gaona, habitante de la segunda sección de la cabecera municipal de Huitzilan de Serdán, quien muestra una salud y una estructura física como la que narra Clavijero en la Historia Antigua de México sobre los aztecas.No toma refrescos ni come alimentos procesados.Se sostiene de lo que el rancho le ofrece, del maíz y de las gallinas que se crían en su hogar.

En Huitzilan ha habido una verdadera transformación que le brinda, ahora, la seguridad de caminar por donde quiera, afirmó en la entrevista que fue realizada en náhuatl, lengua que habla desde niño.Pocas palabras menciona en español.

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Mira hacia horizonte como si ahí observara las escenas del Huitzilan que le ayudaba a los revolucionarios seguidores de Zapata; vago recuerdo, pues era un niño.Cuenta que los adultos les llevaban tacos a los zapatistas, pues su causa era justa.Don Pedro nació a inicios del siglo pasado: vivió la Revolución Mexicana, la nacionalización del petrolera del general Lázaro Cárdenas, la mitad de siglo, el México moderno que no llegó a la Sierra Norte de Puebla, el cacicazgo de los ricos de Huitzilan, el despojo de tierras, la llegada de la UCI y los años de terror y muerte provocados por los pistoleros de esa organización, y, finalmente, con la llegada de Antorcha a este municipio, hace casi 33 años, el renacer de un pueblo indígena.

¿Cómo era Huitzilan cuando usted era joven?

PSG: No teníamos qué comer.Comíamos tortillas de plátano (molían plátano tierno y lo revolvían con un puño de nixtamal) o tortilla de lo tierno de la planta de plátano tierno (molían el tallo tierno de la planta del plátano o el tallo de la pezma).Sobrevivimos como se pudo.La tortilla salía pegajosa.Cuando yo desperté vestían con sus nahuas parecidos a los taparrabos, conocí a un señor que se llamaba Antonio, hacía como petate todo deshebrado y ya con eso se vestía.Andaban los tecolotes de día, ahora ya no.No había caminos.

¿En qué trabajaban y cuánto les pagaban?

PSG: Con azadón, en la yunta, de trapicheros.Nos daban un cuartillo de maíz por un día de trabajo (2.5 kilos) y le parábamos hasta las 5 o 6 de la tarde.

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¿A qué hora se levantaban para ir a trabajar?

PSG: No creas que vas a dormir en la noche, si no hay caña nos pagaban de a un peso.El caso era muy difícil, muy difícil, muy difícil.Ahora como les digo que ya no sufren, y si sufren es por flojos.No llegábamos a nuestras casas hasta cinco días seguidos y sin dormir.

¿Cuántos eran en una familia.Les alcanzaba el maíz para comer?

PSG: En la mía cuatro.Está mi hermana Petrona, Josefa que vivía en Huejcatanapan y Juana y Bartolomé.Pues a veces sí, a veces no, pero qué le vas hacer, a veces nos íbamos a trabajar sin llevar tortillas (tacos), así íbamos a trabajar, todo un día sufriendo.Si encontrabas tu maíz, si te ayudaron entonces te comías dos o tres tortillas y así te dormías.Y de dónde vas a agarrar si nada más donde tenían maíz era con doña José Juliana allá abajo, y con Pascual Amel, que eran los ricos de ese entonces y les daban nada más a los que trabajaban con ellos.Comíamos dos o tres tortillas, porque sabes que para la tarde ya no hay.Comíamos de cualquier quelite.

¿Don Pedrito, ya había café hace tiempo?

PSG: Entonces no había café, para qué decirles, sufrimos mucho; para qué decirles, no había nada.Había lima, zapote negro, chote y eso era lo que vendían, lo que se podía.También la panela acá se daba, sólo la caña de azúcar.Le comenté que alguna vez platicando con un señor de Cuetzalan que venía aquí, a Huitzilan, platicaba que aquí en Huitzilan las casas no eran de concreto, que eran diferentes.

¿Cómo eran?

PSG: Les voy a decir, había casas de zacate de la caña de azúcar, los amarraban y los amarraban por manojos, ponían sólo cuatro palos para que lo sostuvieran y no digas que había nailon.Dormíamos como se podía.

¿En las casas de zacate goteaba?

No goteaban, le buscaban cómo acomodarlo para que no gotearan y los amarraban por manojos.Después habían casas de lodo, batían la tierra amarilla y la pegaban con las piedras.

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¿Había luz?

PSDG: Ahora ya hay luz, cuando íbamos allá, a Huahuaxtla, por el camino de Zacapoaxtla, no había luz.íbamos a Huahuaxtla, a Zacapoaxtla a dejar pollos con un señor que se llamaba Fabián.Amanecíamos en Huahuaxtla, aquí sales temprano pero allá llegábamos noche.

¿Y en sus casas con qué se alumbraban?

PSG: Nos alumbrábamos con candil o con ocote (una rajita la ocupaban como vela).No había lámparas ni nada.

¿Cómo le hacían para conseguir alimento?

PSG: íbamos a Zacapoaxtla.Traíamos gallinas o puerquitos, todo de haya vino.Una vez fui por mi maíz, ahí amarré a un puerquito para traerlo.Ya con eso me compré un terreno allá arriba, era de don José Aco y a él le di el dinero y él me lo vendió.

¿En cuánto se los compraban?

PSDG: No estaba caro; si de veras quieren saber, nos quitaron nuestros terrenos.¿Quieres saber? Pues te voy a decir: nos lo quitaban de embargue, yo así perdí un terreno; falleció un bebé y mi papá tomaba mucho y no pagó un almud de maíz, una gallina blanca y un cuartillo de frijol.Fue don Alberto, el papá de Aurelio acompañado, ya con eso nos lo quitó por no pagar.Y si tomabas ahí le subían a tu cuenta aunque no debieras esa cantidad.Le comenté que mi abuelito me contó que cuando tomaban y les fiaban algo ya para el otro día ya era una cantidad más grande.

¿Los engañaban?

PSDG: Sí, porque anotaban aunque no les debieras y si ya que te emborrachaste te dicen que debes, aunque no sea cierto.

¿Hay un cambio en su pueblo?

PSDG: Sí.Cómo no te va a gustar este cambio, quién diría que ya todo construyeron bien.Mis nietos van a la escuela o a donde sea.Nadie los molesta.Antes, qué vas a comprar; no había nada, nuestro maíz, nuestra azúcar, nuestro frijol, lo teníamos que ir a cargarlo hasta Zacapoaxtla.Lo cargábamos en nuestra espalda y con nuestra frente.Un día nos tardábamos, de aquí salíamos temprano y se nos hacía noche ahí por Huahuaxtla, hasta Zacapoaxtla.Llegábamos aquí y otra vez.

Ahorita está bonito.Hay agua por Antorcha.Teníamos que ir aunque sea lejos con las mangueras hasta Tepeican, y si no hay teníamos que acarrear con cántaros y los cargábamos con lazo en la espalda.

Ahora no hay problemas.Le comenté que ahora somos libres de andar ya hasta de noche, porque ahorita puede uno salir, aunque sea tarde, pero sabes que vas a llegar.


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