MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El último diciembre

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Dicen que no tenemos la vida comprada, que la vida sólo hay una, que hay que disfrutarla, porque se nos puede esfumar en un instante y en muchos casos esto es cierto.

Estas afirmaciones pueden respaldarse porque muchas de las causas de muerte surgen a raíz de accidentes, entre los que se pueden llamar prevenibles, y es que el tema cobra sentido, pues tan sólo en los últimos dos meses una serie de infortunios sacudió la percepción de cientos de vacacionistas que atravesaron el estado de Tamaulipas y que no pudieron concluir satisfactoriamente su viaje.

Hoy por hoy los presupuestos se traducen en muertes sobre carreteras que no han sido modernizadas, pues no alcanza el presupuesto para poder solventar la mejora.

La indignación, el miedo, la incertidumbre y el terror cunde cuando las redes sociales más utilizadas, como Facebook, nos informan sobre un nuevo choque donde pierden la vida familias enteras. Cuando al despertar lo primero que encuentras como noticia principal es que por la noche un vehículo se impactó contra una unidad pesada, provocando que esta se incendiara. Ahora los ocupantes están totalmente calcinados e irreconocibles; entre ellos se cuentan niños, jóvenes y adultos mayores. 

Los accidentes no respetan edades ni clases sociales; pero ¿es que estas muertes se pueden prevenir?

Según cifras extraoficiales, después de las vacaciones de Navidad y Año Nuevo 2026, ahora no fue el crimen organizado, de quien en años pasados se hablaba, sino los accidentes carreteros los que pintaron de rojo la temporada decembrina; esto por las malas condiciones, la falta de mantenimiento y la falta de modernización de las principales rutas carreteras donde, como cada año, transportan a cientos de familias y unidades de carga para llevarlos a diferentes destinos del país.

El saldo del que se habla, y que dieron a conocer los medios de información, fue de al menos 30 personas fallecidas y más de 60 heridos en 90 percances carreteros, esto ocurrido en diferentes partes de las carreteras federales y estatales de Tamaulipas, pero todas ellas ocurridas en diciembre de 2025 y los primeros cuatro días de enero de 2026, cifras que deberían alarmarnos y hacernos reflexionar que esto no es una coincidencia, sino una serie de acontecimientos antes prevenibles, pues no son los primeros que se han registrado en el transcurso del año.

Destaca la carretera federal Victoria-Zaragoza-Tampico, una que por los acontecimientos más recientes ya le apodan la “Ruta de la muerte” o “Carretera de la muerte”, pues es de donde se sacan los datos más recientes. Sin embargo, como aquí reiteramos, no son los primeros incidentes, pero sí donde más resonaron en las últimas fechas, sin que las anteriores desataran la movilización de las autoridades para crear un plan estratégico que evite que estos continúen ocurriendo.

También destaca por la misma situación la carretera federal 101 que atraviesa prácticamente todo el estado de norte a sur, desde Matamoros hasta San Luis Potosí, cruzando Ciudad Victoria y Tula, donde se estima que es una de las vías con mayor tránsito tanto de unidades ligeras como pesadas, y se destaca por el mayor concentrado de percances, muchos de ellos con pérdidas humanas y materiales irreparables; esto se debe en gran medida a las condiciones de flujo vehicular, así como por las maniobras peligrosas en tramos largos y rectos.

Ahora pensemos en la difícil situación por la que atraviesan las familias: poder reponerse no sólo de las pérdidas irreparables que debieron atravesar, el dolor permanente que ahora enluta a familias enteras, hijos que no volverán a ver a sus padres, padres que no volverán a ver a sus hijos; en fin, una desgracia en letra mayúscula.

Lo impactante del tema aquí, en primer lugar, es porque estas se suscitaron en el último mes del año y principios del nuevo año 2026. 

Algo que debería pasar como una convivencia sana, familiar, con planes nuevos por concretar y llevar a cabo, fue truncado de tajo, ¿y quién o quiénes son los culpables?

Aunque es de saberse que en últimos años el Presupuesto de Egresos de la Federación para la remodelación de vías carreteras federales ha marcado una importante disminución, lo mismo ocurre con los presupuestos estatales.

Hoy por hoy los presupuestos se traducen en muertes sobre carreteras que no han sido modernizadas, pues no alcanza el presupuesto para poder solventar la mejora de todas las áreas de tránsito, y quienes al final pagan las consecuencias son las familias que por tener un poco de distracción de las grandes ciudades transitan por las carreteras, sin la seguridad de llegar en las mejores condiciones a sus destinos. 

Sin embargo, ahora somos testigos de lo que puede llegar a pasar. En este sentido es indispensable el actuar de las autoridades y de la exigencia de la población en general para hacer que se apliquen las medidas necesarias y así evitar elevar el número de desgracias que hoy marcan las cifras de Tamaulipas.

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