MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El santo oficio de calumniar y denostar al servicio del poder en turno

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El pasado 29 de abril, en la columna “Santo Oficio” del Diario de Morelos apareció la respuesta malévola del gobierno pesista de Cuauhtémoc Blanco a las demandas legítimas de miles de familias morelenses organizadas en el Movimiento Antorchista. Dado que se trata de una columna anónima de la cual nadie en específico se hace responsable es evidente que se trata de un espacio a modo de la redacción del diario para ocultar el negocio de golpeteo mediático, y disponible para quien desee descalificar y enlodar a un adversario político o grupo social incómodo a los designios del gobierno en turno, en este caso del gobierno pesista. Que esto es así, veamos a vuelo pluma algunas perlas del escrito de marras.

Desde el título, queriendo o no el diario reconoce que “Antorcha campesina exprime la pobreza…” al tomar ésta como bandera de lucha, pero enseguida se equivoca cuando señala el uso como una “marca registrada”, tal cual un negocio cualquiera. Es decir, nuestro lema de 47 años de combate a la pobreza no lo puede negar el medio porque ahora hay más pobres, resultado de la mala gestión de gobierno de la crisis económica y de la pandemia que nos azota, por eso mismo hemos criticado los escasos e insultantes apoyos del gobierno para paliar tales plagas, problemas que no tienen cobertura en los medios, aún aquellos que en su origen tenían el lema loable de “estar al servicio de la comunidad”. Por tanto, encabezar hoy a sectores populares vulnerables y exigir se atiendan y resuelvan sus demandas por el gobierno en turno es algo digno y noble que deberían hacer todos los partidos, nuevos y viejos, que contienden en el proceso electoral actual, pues para convencer al electorado deberían hacer campañas austeras y no gastar millonadas como lo hacen todos los partidos políticos, ahí donde le interesa ganar como es el caso de Cuernavaca, pero ¿a costa de quién? 

Ahora bien, descalificar a un movimiento legal y legítimo como es Antorcha, etiquetándolo de “grupo de presión” porque no responde a los intereses del gobierno en turno y sólo defiende su derecho a existir y hacer gestión social, señalar un supuesto “modus operandi” al estilo de una mafia es desconocer la Constitución mexicana, los derechos de petición y organización consagrados en los artículos 8º y 9º. Y lo más grave, señalar al movimiento de grupo violento porque un secretario del gobierno graquista así lo dijo (Matías Quiroz dixit) en los graves actos de represión en contra del pueblo de Totolapan es no tener memoria de los hechos, pues ahí los pobladores defendían un proyecto de rescate histórico de unos túneles de la época de la colonia mientras el gobierno graquista quería imponer a sangre y fuego un mercado, y como no se dejaron vino la represión con la policía y el ejército contra el pueblo inerme. Lo que Antorcha hizo en su momento fue ponerse del lado del pueblo totolapense, dandole voz y foros, por eso atacaron los esbirros de Graco con saña, torciendo la ley y con el garrote en mano. Pero esta desmemoria se explica porque en aquel entonces, como ahora, el Diario ha servido de golpeador mediático del gobierno en turno, de a tanto la línea, fuera de toda ética profesional y de serio periodismo de investigación, usando las notas remojadas de otros diarios y del suyo propio para elaborar refritos sin ningún sustento, sin ninguna prueba de sus dichos. Antes como ahora a través de la columna de santa cloaca, de cuyo nombre no quiero acordarme, se busca enlodar y calumniar al Movimiento Antorchista repitiendo las mismas mentiras de siempre, buscando con ello que algo quede en el imaginario colectivo y así poner en contra a la opinión pública, para evitar que el gobierno asuma su responsabilidad legal de atender a todos los ciudadanos.

Finalmente están las aseveraciones personales, cuyo ataque directo se hace para denostar a la dirigente estatal, la ingeniera Soledad Solís Córdova, y así descalificar su labor de muchos años a favor de los más desprotegidos de Morelos, pues el escrito de marras da a entender que profesa una carrera que no tiene y tampoco transparenta sus bienes, dejando la duda venenosa de algún posible acto de corrupción. Ante la falta de pruebas no vale la pena discutir estos señalamientos, solo decir que para hacer una labor social no se requiere de ninguna cédula ni profesión, pero con mucho orgullo estudió Zootecnia en la Universidad Autónoma Chapingo y con título profesional en la mano. Además, por disposición legal cualquier funcionario público está obligado a presentar sus declaraciones fiscales anuales, y así ha sido el caso con la ingeniera Soledad, regidora de E. Zapata; sin embargo, lo más importantes es la enorme gestión que desde ese modesto puesto público ha beneficiado a cientos de familias en programas diversos: de salud, educativos, culturales y deportivos, entre otros. Por supuesto, nadie le regaló el puesto a Soledad Solís, fue ganado a pulso con la partición entusiasta de la gente de Zapata, la que al final dirá la última palabra sobre su gestión social.

Así las cosas, por este medio hacemos uno más de los múltiples llamados al gobierno de Cuauhtémoc Blanco para que, en vez de gastar dinero público en denostar a quienes tienen legítimas demandas se les resuelva sus necesidades más apremiantes, se atienda el campo olvidado, así como obras y servicios en colonias populares, el reconocimiento de claves de bachillerato, etc. Y como hasta ahora no han querido hacer caso los funcionarios del gobierno estatal, anunciamos que volveremos a las calles de Cuernavaca el próximo 12 de mayo, haciendo uso de nuestro derecho a la manifestación pública. Ojalá que en esta ocasión sí seamos recibidos y sean resueltas las demandas de miles de familias vulnerables. Vale.

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