MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El abstencionismo no es la solución

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Ha comenzado el Proceso Federal Electoral 2023-2024, mismo que tendrá como objetivo, renovar la Presidencia de la República, 128 senadurías y 500 diputaciones. Paralelamente, se desarrollarán las elecciones de 19 mil 634 cargos de elección popular en las 32 entidades
federativas. Con esta noticia, todo un ecosistema de políticos, burócratas y comparsas han comenzado a tejer toda clase de relaciones y planes políticos con el objetivo de incorporarse al carro de los ganadores o cuando menos disfrutar de los beneficios de permanecer junto al poder.

Esta práctica común entre las clases políticas y algunos estratos sociales bajos se ha interpretado como la oportunidad de cambiar su estilo de vida, aspirando a vivir de los cargos públicos. Es decir, interpretando la esencia del mismo modelo económico capitalista, que no conoce de moralidad ni reglas con tal de tener dinero, el ecosistema político traiciona y viola estatutos y compromisos, adquiridos previamente con sus partidos políticos, comunidades y representados. Para millones de mexicanos esto se ha vuelto una práctica común.

Decepcionados de ver cómo de a poco la gran mayoría de los partidos políticos se corrompen con la llegada de elementos amantes de la corrupción, tráfico de influencias y nepotismo, millones de mexicanos han dejado de creer en el sistema democrático mexicano y su sistema de partidos. Esto se conoce como abstencionismo electoral, un fenómeno donde la clase política y los partidos no logran entusiasmar al elector ni con sus programas de gobierno y mucho menos con los perfiles de sus candidatos.

Los más viejos, decepcionados con sus gobernantes y clase política de su tiempo y los más jóvenes con el estado de cosas actual, todos a su vez, desconfían y se vuelven apáticos hacia el modelo de partidos políticos que conforman el sistema democrático de gobierno. Es decir, el abstencionismo electoral es la manera en que el ciudadano expresa estar en desacuerdo total con la clase política, lo cual exterioriza dejando de ir a votar a las urnas.

De acuerdo con el documento del INE: “Estudio muestral sobre la participación ciudadana en las elecciones federales de 2018”, tomando los resultados electorales federales desde 1991 a 2018, la lista nominal de electores ha incrementado 2.4 veces, es decir, se pasó de 36.7 millones de electores en 1991 a 89.9 millones en 2018. Sin embargo, respecto a la participación de los mexicanos en las urnas, su evolución gráfica no ha sido nada consistente.

De esta manera, en las últimas tres elecciones presidenciales el abstencionismo no ha tenido mucha variación: en 2006 fue de 42.3%, 2012 con 37.3% y 2018 registró 36.8%. El abstencionismo se incrementa drásticamente en los años electorales que toca elegir las diputaciones federales: 2009 registró el 55.2% de abstención y 2015 el 52.3%. Es decir, con lo expuesto anteriormente podemos corroborar que mientras el padrón electoral lleva una tendencia a crecer en cada periodo electoral, pues así, ha venido creciendo también la población del país, por otro lado, la desconfianza de los mexicanos hacia las elecciones y las propuestas de gobierno de los partidos políticos, es decir, el abstencionismo, se ha venido manteniendo sin mucha variación.

Cabe destacar que las elecciones que menos convocan a los ciudadanos a votar son los cargos a las diputaciones y cargos municipales. Como remate de estos datos, se debe anotar el alto grado de abstencionismo en las elecciones estatales del Edomex y Coahuila del pasado 4 de junio; en el caso del Edomex, que tiene el padrón electoral más grande del país, el abstencionismo llegó al 50.12% y en Coahuila el 44.1% no salió a votar.

Pero ¿a quién beneficia en los hechos el abstencionismo? Evidentemente, a la clase rica explotadora y a las cúpulas políticas. El pueblo trabajador y las clases medias al abstenerse de votar se privan, al mismo de tiempo, de poder reclamar con toda razón en caso de que los funcionarios no cumplan con gobernar correctamente y en beneficio de todos. Toda la población que deja de involucrarse en los procesos electorales, por lo general, también permanece ajena a la vigilancia del actuar de los políticos y a la par de la política social que implementan los diferentes gobiernos. Por lo que, en automático, dejamos en manos de una pequeña clase social y las cúpulas partidistas, todo el aparato de gobierno y la vida política en general.

En otras palabras, dejamos que otros tomen decisiones por nosotros. Mientras la indiferencia y la apatía política siga permeando nuestra sociedad, las clases ricas y sus secuaces seguirán tomando las riendas del país. Es tiempo de mantenernos más firmes en
nuestra tarea antorchista de seguir organizando y educando políticamente al pueblo mexicano. La solución a tantos problemas electorales y políticos no es taparse los ojos para ya no verlos, solamente nuestra participación activa en la vida política del país podrá
cambiar el rumbo de este barco.

P. S. Hace ya un buen rato que los pobladores del distrito 21 local y 07 federal en Sonora, están a la espera de que sus representantes en el Congreso estatal y federal , vengan a traer las buenas nuevas de que se han conseguido recursos para una pavimentación, drenaje, agua potable o electrificación o ya de perdida que están por inaugurar la barda perimetral de un preescolar, que están por inaugurar aulas nuevas para una primaria o secundaria, pero, desafortunadamente para sus miles de representados en la región sur de Sonora habrá
que seguir esperando.

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