MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Un mundo mejor no es posible sin la participación de los jóvenes

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En una clase de introducción a la universidad, recuerdo muy bien que la profesora comentaba al grupo que lo más importante era que todos conserváramos los valores que nos fueron inculcados, pero al que más le ponía énfasis era al de la solidaridad. A decir de ella, era el principal factor para que las cosas cambiaran en México. Cualquiera podría estar de acuerdo con ello. Recuerdo también que decía que imagináramos un país en la que todos pusiéramos en práctica los valores y obligaciones que nos corresponde como individuos. Digo, pues, que todo iba relativamente bien, hasta que una alumna, en el chat de la clase invitó a los demás a participar en una marcha en apoyo a un estudiante de Derecho, inmediatamente la maestra dijo: “chicos, no participen en esas cosas, ustedes deben centrarse en sus estudios, pues ahora sí que se las arregle solo el alumno”, un buen discurso arruinado en menos de lo que canta un gallo, ¿dónde quedaron esos valores?

El caso para subrayar consiste en que, por una parte, las ideas “encantadoras”, pero cuando la realidad se presenta la salida que encuentran es pésima. Este sueño de valores no encuentra un método para su realización, la idea queda pues en idea. Es un tanto parecido a la paradoja de aquellos que dicen que el cambio verdadero es el de Morena, cegándose así mismo para no ver el caos que está provocando en el país. Un obstáculo importante es la educación, pues no basta con lo que los padres puedan enseñarles a sus hijos, muchos de ellos (sin querer discriminar a nadie) no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela, otros no pudieron concluir sus estudios, son pocos los que lo logran, pero es obvio que la educación del hogar es muy limitada. Según cifras del Inegi, solo el 49% de los jóvenes logran terminar la etapa básica de estudios, e el nivel profesional vemos los datos recientes la OCDE, de cada 100 estudiantes, 21 terminan la universidad, 4 estudian una maestría y solo uno alcanza el doctorado, en otras palabras, solo el 17% de la población estudiantil alcanza una educación superior. El principal motivo fue la situación económica, lo que representa un 49.7%.

Este mundo de valores también tiene un impedimento de raíz: el modelo económico. En este capitalismo subdesarrollado, en el que el modelo neoliberal, lejos de ayudar nos hunde más, se caracteriza por diferentes factores, entre ellas, la concentración de riqueza entre unos pocos, y miseria de la gran mayoría de la población. En un país así, el poner por encima de todo a los valores para vivir “armónicamente”, sería una grosería y la idea equivocada de un cambio social. En un país en que el abandono escolar es una necesidad para millones de estudiantes para aportar dinero al hogar, donde las carencias son cada vez mayores, donde la desigualdad social aumenta día con día, donde en hambre impera, donde la delincuencia aumenta drásticamente por el factor pobreza. Con estas características, esperar que los valores lo cambien todo sin hacer nada, sería solamente un sueño romántico.

Sin embargo, el aspirar a eso, impidiendo que los jóvenes, con su naturaleza revolucionaria y preocupada por su entorno social, alcen la voz ante las injusticias, por donde se mire es un verdadero crimen. Pero no es de sorprenderse, la educación al ser un país capitalista está al servicio de los intereses burgueses. Los maestros, lo quieran o no contribuyen en gran medida a la situación que impera en nuestro país. Un ejemplo: en la materia de “Evolución de los sistemas jurídicos contemporáneos”, tocó la exposición del tema La familia socialista a un compañero de clase, por la forma en lo que lo hacía se notaba contento de que existiera una corriente que se preocupara por los pobres, llegó a decir “su fundador Karl Marx parece buena persona al plantear esto”. Sin embargo su euforia duró poco, al ser interrumpido por el profesor diciendo “la familia socialista no vale la pena estudiarla, lo hacemos porque es un requisito” “lo que deben saber de ella es que es una tontería, está comprobado que no sirve, su autor fue un lunático”, “es una teoría para hacerle creer a los ignorantes que tienen esperanza”, “ es cierto que nuestro país está podrido, pero es culpa de los que nos gobiernan”, el sentimiento de indignación en mí se exaltó más, cuando escuché al expositor decir “tiene razón profe, son puros engaños para entretener a la gente”. 

En síntesis, no es posible aspirar a un mejor país, cortándoles las alas a los jóvenes, enseñándoles desde temprana edad a abandonar su espíritu revolucionario, haciéndolos indiferentes a la realidad social, actualmente son ellos los que son mayoría, hablando de población, y quiérase o no, el futuro dependerá de ellos. Creo, por lo que me ha enseñado mi organización, que el camino correcto sería el que todos los sectores de la sociedad oprimidos y aquellos que aspiren a un mejor país, se unan y luchen por construir ese país.

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