Como se ha documentado oportunamente en este espacio, Tabasco es de los estados del sureste donde las familias enfrentan carencias que les impiden tener una vida tranquila y estable, no tanto por la inseguridad que también existe como todo mundo sabe, sino porque cuando no escasea el agua potable, lo que falta es el drenaje, la luz, la recolección de basura, el alumbrado público o calles con pavimento en buen estado.
El derecho de petición debe traducirse en soluciones reales para las familias que durante décadas han esperado justicia social.
Es probable que haya quien piense que esto es una exageración, pero basta con que uno camine hacia la periferia de la ciudad, en los cinturones de miseria o, para que no se escuche mal, “las colonias populares”.
Ahí, donde vive la clase trabajadora, donde vive el vendedor de aguas frescas, el zapatero que va de casa en casa pregonando sus servicios de reparación de calzado, el vendedor ambulante, el fontanero que también hace trabajos de albañilería y hasta de instalación eléctrica (que maneja dos o tres oficios para ver con cuál agarra “la chamba”, que por todos lados escasea), donde vive el empleado doméstico o el que hace el aseo de las oficinas y el obrero que mueve las máquinas o maneja el transporte colectivo; ahí, en las goteras de la ciudad, sí que hacen falta los servicios básicos.

Y, hasta en las zonas de alto riesgo, por donde cruzan las tuberías de Pemex o bajo los cables de alta tensión de la CFE y las zonas pantanosas, también ahí hay chozas de lámina o de madera y cartón que albergan a quienes no cuentan con un lote ni con los recursos económicos para construirse una vivienda con material de buena calidad y mejor ubicación.
Un grupo de personas con necesidades del tipo que venimos comentando se ha afiliado al Movimiento Antorchista desde hace varios años. Ellos han trabajado con faenas y otras actividades comunitarias para que el lugar donde viven no se vea tan deteriorado; se han organizado para ahorrar y adquirir un terrenito donde poder construir poco a poco su vivienda y dejar de gastar tanto en el pago de una renta; o han levantado un cuartito de block con mucho sacrificio y requieren de una ampliación de su vivienda para acomodar a la familia que ha crecido y se halla hacinada en un espacio de 4x4.

Estas personas han acudido en diferentes momentos a tocar las puertas de la presidencia en el municipio Centro, que es donde pertenecen, y, aunque han sido recibidas y escuchadas sus peticiones por funcionarios menores, no han encontrado una solución adecuada.
Luego de una espera prolongada que ya dura más de un año y desesperados por esta situación, recientemente se atrevieron a insistir hasta obtener el compromiso de ser atendidos por la presidenta municipal en persona, con la esperanza de que, de esa forma, se podría aterrizar un acuerdo serio de atención a sus necesidades. Sin embargo, días antes de la cita fueron notificados sobre un repentino cambio de fecha.
En aras de mantener la comunicación y el diálogo, los vecinos de colonias como Monal, Gaviotas, Clara Córdova, Nueva Pensiones, 18 de Marzo, Tamulté de las Sabanas, Valle Verde, Armenia, Gaviotas sector San José y Explanada, colonia Indeco, Francisco Villa y Tamulté de las Sabanas, entre otras, aceptaron la nueva fecha de audiencia con la presidenta Yolanda Osuna.

Rosa Netro Rodríguez, líder del Movimiento Antorchista en el estado de Tabasco, ha sostenido que las familias que representa no piden ni privilegios ni canonjías; lo único que solicitan es justicia social.
Las familias necesitan que se traten asuntos que tienen que ver con la reparación de fugas de drenaje, arreglo de calles y apoyo a la vivienda; mantenimiento de servicios básicos y apoyos diversos que requieren atención inmediata, ya que, en casos como el problema de la vivienda, donde solicitan lotes para las familias marginadas, son temas con más de 30 años de antigüedad que se vienen planteando desde administraciones anteriores sin que en esta se note una diferencia.

Netro Rodríguez ha asegurado también que en Tabasco, donde las estadísticas indican que hay más de un millón de habitantes viviendo en pobreza, y donde ONG como Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP) afirman que México tardaría al menos 57 años en erradicar la pobreza si mantiene el ritmo de reducción reflejado entre 2016 y 2024, lo menos que se espera de las autoridades locales es que se muestren solidarios y “empáticos”, como se acostumbra decir ahora, y que ayuden a las familias a superar estos flagelos que el autoempleo, los bajos salarios ni los programas sociales han sido suficientes para erradicarlos.
Por todo lo anterior, la esperanza que mantiene viva la llama de la lucha organizada es que en la próxima fecha en que la presidenta municipal atenderá a los tabasqueños de Centro representados en el Movimiento Antorchista regresen a casa con importantes avances que les permitan mejorar sus condiciones actuales de vida.
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