MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Reflexiones sobre el coronavirus

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En torno a la covid-19 mucha tinta ha corrido, muchas ideas han sido del conocimiento público, infinidad de datos han sido ocultados a la opinión pública en relación con la gravedad del mal y los estragos causados entre la población, y la única verdad que conocemos es que la gente, desde luego la más desposeída, se sigue muriendo por miles en la mayoría de las naciones del mundo. Por eso, es realmente asombroso que los gobiernos de esos países, entre los cuales se encuentra México, realicen una labor mediática intensa para hacer que la gente vuelva a sus actividades normales, haciéndoles creer, por un lado, que la pandemia está prácticamente erradicada y, por el otro, demostrar que esta invitación es prueba de la gran preocupación que el gobierno siente por el progreso, el bienestar, la educación y la tranquilidad del pueblo a quien gobierna. Nada más alejado de la realidad.

La reapertura de las escuelas, de los lugares de trabajo y la permisibilidad para la realización de actos masivos, tienen como finalidad hacer creer que la pandemia está a punto de ser erradicada. En el éxito de esta campaña colaboran decididamente los medios de comunicación masiva: La poca o nula insistencia en la observancia estricta de todas las medidas de prevención del Covid-19, es otra forma de hacer creer a la gente que la presencia de la pandemia es cosa del pasado.

La verdad es totalmente distinta. A nivel global, entre el 5 y el 11 de octubre, según el último informe semanal de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se presentaron 2,763,957 nuevos casos de covid-19, y 46,140 seres humanos fueron sumados a las cifras de defunciones. En Estados Unidos, según el mismo informe semanal de la OMS, se han registrados 582,707 casos nuevos y 11,158 muertes por covid-19. En México, según el mismo informe de la OMS, se han registrado 35,468 nuevos contagios y el número de fallecidos por la pandemia fue de 2,398 en la semana señalada. 

La limitada vacunación que el gobierno federal ha instrumentado la ha usado para formar entre la población la idea de que puede sentirse libre de todo contagio y por tanto segura de que, al volver al trabajo, vender en las calles, ir a los restaurantes, jugar o presenciar el futbol, regresar a la escuela para clases presenciales, realizar festejos y otros actos masivos, no representa ningún peligro. Todo lo reducen a que quienes no quieran regresar a sus actividades será por falta de voluntad para emprender las actividades normales, pero las condiciones para que lo hagan “son hoy más propicias que nunca”.

La invitación a regresar a las aulas soslaya el hecho de que aún no hay vacunas para los niños menores de 12 años; si a esto le agregamos que está súper demostrado que los niños de esta edad sí se contagian de Covid-19, resulta que la preocupación del gobierno por reabrir las escuelas, no significa más que una invitación a un contagio seguro y a una muerte probable.

Ahora bien, el problema no termina ahí, sino que es la continuación del agravamiento de la salud pública nacional. La ola de contagios y muertes traerá, como ya ha sucedido, la mutación del virus y la posible aparición de variantes nuevas y más contagiosas del coronavirus, tal y como sucedió con la variante Delta. No es nada casual ni fortuito que ya se anuncie una cuarta ola de contagios de covid-19, siendo los más desposeídos de este país, los mayoritariamente afectados como hasta ahora viene sucediendo.

Entonces, ¿cuáles son los motivos que subyacen en el fondo de esta decisión? Desde mi punto de vista, para la instrumentación de esta campaña, son dos los principales. La pandemia trajo como consecuencia el cierre parcial o total de grandes, pequeñas y medianas empresas, paralizando la producción y la compra-venta de mercancías, tanto por la ausencia de trabajadores como por la falta de recursos económicos para la compra. La falta de crecimiento de la economía, la inflación, la falta de empleo y el aumento de la pobreza, son las consecuencias medibles que vivimos los mexicanos y que sufren más gravemente los pobres de este país. Ahora bien, por ser un estado de y al servicio de los grandes financieros nacionales, estos presionan e intervienen decididamente para que la gente vuelva a su anterior vida y puedan ellos seguir engordando sus bolsillos al ritmo al que lo venían haciendo antes de la pandemia.

Es decir, es una campaña orquestada por el gobierno de la Cuarta Transformación para rescatar a la clase empresarial, cumpliendo fielmente con su papel de guardián de los intereses de los poderosos, tal y como lo hace cualquier estado en un sistema capitalista. El interés por la educación, por el divertimiento del pueblo y por su economía, tratando de evitar una visión maniquea de la medida, pueden existir, pero se encuentran en los últimos lugares de las preocupaciones del gobierno de López Obrador. La principal y verdadera razón de la medida es cumplir fielmente el papel de guardián de los intereses de los poderosos, que en un sistema capitalista corresponde al estado. 

La segunda razón que explica la campaña mediática para inducir en la población la idea de que la pandemia se ha extinguido, es impedir por todos los medios al alcance del estado, que el pueblo se percate de que los problemas que se viven son consustanciales al mal tratamiento de la pandemia, son responsabilidad única y exclusivamente del Gobierno morenista. La 4T busca hacer aparecer la vacunación parcial de la población como la varita mágica que ha resuelto el problema de manera definitiva; agiganta la medida para presentarla como prueba de un gobierno preocupado por los pobres, la usa como argumento para reabrir el sistema escolar, y aparecer como un gobierno amante de la educación y del progreso de la juventud. 

Para que esto fuera cierto, se necesitaría del gobierno haber dado un tratamiento enérgico a la pandemia, confinado a los contagiados apoyándolos económicamente, instrumentado medidas para detectar a posibles contagiados, haber exigido a las industrias la observancia de las medidas de control sanitario y la entrega a los trabajadores del material necesario para su seguridad; se requeriría haber vacunado a la población escolar, especialmente a los niños. Si hoy se intenta la medida de vacunar a los niños y adolescentes, es porque la Suprema Corte de Justicia de la Nación concedió el amparo solicitado por padres de familia, en el que se conmina al gobierno a cumplir con la vacunación de los infantes. Las medidas de libre concurrencia a actos masivos, buscan hacer olvidar a los pobres el peligro en el que viven, para que acepten la muerte como una decisión individual del ciudadano tomada libremente, dejando al verdadero culpable, al gobierno, a salvo de toda culpa y como si nada tuviera que ver en la tragedia social que se sufre.

De aquí se llega a dos o tres conclusiones necesarias para evitar dentro de lo posible los graves daños de que podemos ser víctimas: la pandemia no sólo no se ha extinguido, sino que existe el grave riesgo de un rebrote peligroso y más resistente a las vacunas, por lo que la observancia de las medidas sanitarias no sólo no deben abandonarse, sino que su observancia estricta es hoy igual de necesaria o más que antes, no sólo para proteger nuestra salud, sino para evitar ser factor de contagio y desarrollo de la covid-19, que afectaría a otros seres humanos. Esta decisión brotará naturalmente si entendemos y aceptamos que, por los humildes de este país, nadie se preocupa, que todo lo que se parezca o insinúe como protección es demagogia, y que los únicos que pueden y deben cuidarse son los pobres mismos. 

Es cierto que, a los problemas cotidianos, como la satisfacción de nuestras elementales necesidades, tales como contar con un empleo, la comida, el vestido, el recreo y el calzado, ahora se agrega un gasto más. Pero hay que sacrificarnos para no perder nuestra vida lastimosamente en manos de la demagogia y mentira. Es tan necesaria y fructífera la vida de los pobres, pues sin nosotros no habría nación ni riqueza. Ésa es la razón por la que la “Cuarta Transformación”, a sabiendas de que está jugando con nuestras vidas nos llama a correr todos los riesgos para salvar a los poderosos de este país y al Gobierno morenista. 

La situación tan grave que viven los desposeídos del país nos lleva a concluir que el eslogan de “primero los pobres”, es una engañifa vil de la “Cuarta Transformación”. Queda demostrado que es chango como todos. Queda claro, entonces, que la organización de los pobres es ahora más necesaria que nunca para la toma del poder político, para lograr un gobierno auténticamente popular y justo, que atienda por igual a todos los grupos sociales que conforman nuestra nación, poniendo especial énfasis en la atención a los pobres, que son los más necesitados de justicia social.

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