MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Lo que sigue después de las elecciones

image

El próximo 2 de junio se llevarán a cabo elecciones decisivas para el futuro de México. Este día se elegirán 19 mil 746 cargos de elección popular en los estados (gubernaturas, diputaciones locales, presidencias municipales, sindicaturas y regidurías) y 629 cargos federales (presidente de la república, senadores y diputados). 

Todos los ganadores de la contienda tendrán a sus espaldas la conducción del país, luego de que el actual gobierno ha cometido errores y omisiones que hablan de un retroceso en temas de gran sensibilidad ciudadana como la seguridad, la salud del pueblo y la falta de obra pública debido a la concentración de los recursos del erario, que se usaron para proyectos millonarios en el sur del país y en los programas del bienestar, ambos rubros emprendidos por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Pero, ¿qué podemos hacer los mexicanos que estamos bombardeados de propaganda electoral que confunde?

Sin duda, los resultados del proceso electoral serán decisivos para que continúe la política de la 4T, en persona de Claudia Sheinbaum Pardo, candidata de Morena y coaligados, proyecto que ofrece construir el “segundo piso de la transformación”, centrado en las mismas acciones del actual mandatario federal.

También cabe la posibilidad de que dé inicio la alternancia, encabezada por Xóchitl Gálvez Ruiz, quien ha promovido una visión empresarial, aunque también ha ofrecido conservar los programas del bienestar que implementó López Obrador para conservar el apoyo popular, a pesar de los graves problemas que día a día padecen las familias mexicanas.

Respecto al zacatecano Jorge Álvarez Maynez, de Movimiento Ciudadano, todo indica que será el encargado de quitarle votos a Gálvez, votos que al final favorecerían a Sheinbaum, luego de que se presumen negociaciones de las cúpulas partidarias.

No se puede dudar de eso, pues es la forma en que AMLO se hizo del poder de la nación, llevándose a Morena a políticos de todos los partidos que fueron señalados reiteradamente de corrupción, pero ya con el perdón del tabasqueño quedaron protegidos por la ley y purificados espiritualmente; por eso ahora son “íconos de rectitud y moral pública”.

Ya estamos prácticamente a unos siete meses del final del sexenio y sí se puede y vale hacer una breve evaluación del alcance de las políticas públicas del Gobierno federal que tanto presumen.

Francamente, lo positivo serían los programas del bienestar que llegan a unos 35 millones de mexicanos. Muchas de estas personas que reciben dinero son las que aplauden al mandatario. Sin embargo, existen graves problemas que se callan a billetazos y con la propaganda permanente que es por demás engañosa.

Cabe recordar que fueron unos doce años los que AMLO dedicó a cuestionar las acciones de la administración pública, en los que siempre acusó de corrupción y abuso de poder a los gobernantes e instituciones. 

Además, ante los mexicanos, AMLO siempre se presentó como víctima de represión permanente  hasta que en 2018 logró el apoyo de más de 31 millones de votantes que lo llevaron a la presidencia de México, cuando empezó a culpar del fracaso a personajes del pasado, rayando en la demencia al protagonizar pleitos con personajes no terrenales.

Pero, ¿qué podemos hacer los mexicanos que estamos bombardeados de propaganda electoral que confunde? ¿Qué podemos hacer ante el mensaje conmovedor y bondadoso de los políticos que buscan ganarse el apoyo popular?

Definitivamente, debemos analizar las propuestas concretas y creíbles de parte de los aspirantes a gobernarnos y representarnos, las que se pueden hacer efectivas de acuerdo al compromiso con la colectividad, y luego, cuando lleguen al poder, se deben exigir también de manera grupal.

Tampoco debemos olvidar que al terminar las campañas desaparecen esos personajes de ocasión que pronuncian discursos conmovedores, que se hacen graciosos y juegan sus canicas para favorecer a algún candidato a cambio de un huesito que les permita estar en la nómina por otros años, traicionando toda ideología. Por eso, se debe encarar a los muchos Judas que existen en la democracia de partidos.

Para no dejarse engañar, el pueblo debe politizarse, lo que indica que debe ser capaz de descubrir las maniobras solo para convencer y no dejarse presionar por los políticos que asustan a los beneficiarios de las becas con que, de ganar la aspirante azul, les quitarán los programas de entrega de dinero porque eso ya está asegurado en la ley.

¿Y qué pasará después del 2 de junio? La gente trabajadora volverá a sus actividades cotidianas pero no debe dejar las decisiones a los políticos encumbrados, porque ese ha sido el gran error, precisamente el no pedir cuentas claras a sus autoridades, el no exigir evidencias de acciones concretas que produzcan beneficios sociales.

Eso significa que la gente no debe limitarse sólo a emitir su sufragio el día de la elección, sino que después de ello debe fortalecer la unidad para que llegue quien llegue se le exija cumplir con los ofrecimientos hechos en su momento.

Por último, también me sumo al llamado a la población para que no sea conformista ante tareas urgentes del momento en materia política, electoral y de organización para impulsar una auténtica transformación en México que sea producto de la participación consciente del pueblo para lograr la verdadera justicia social en el país de la desigualdad, situación que se hizo más grave con el gobierno de Morena que favoreció a los ricos de siempre en el tiempo de "primero los pobres".

0 Comentarios:

Dejar un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

TRABAJOS ESPECIALES

Ver más