MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La fuerza del pueblo trabajador

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Este sábado 27 de enero de 2024, acompañamos a su última morada al profesor Jorge Luis Gallegos Leal, quien en vida fuera una persona sencilla y comprometida con la educación de los niños, jóvenes y pueblo de Tamaulipas; esposo de nuestra compañera María Tovar Montelongo, plenista de Antorcha Popular en la colonia Haciendas del Bosque del municipio de Ciudad Victoria, del estado de Tamaulipas.

Quiero recordar y mostrar aquí, algunos hechos que me permiten reconocer en el profesor acciones que nos enseñan –en estos momentos de decadencia y degradación de la política y de la clase política en el país– y a la vez entusiasman, pues nos muestran el gran reservorio de honestidad, honradez, valentía y decisión –que existe entre el pueblo– en la tarea de construir un país, un México mejor, para la vida del pueblo trabajador. Contribuyendo además a la consolidación y maduración del compromiso de la compañera Mary.

Como dice la sentencia bíblica “…por sus hechos los conoceréis…” (San Mateo 7,16). El profesor Jorge y Mary, nos pidieron acompañarlos como testigos en el registro civil de su unión matrimonial. La juez del registro civil una vez realizada la ceremonia y por tratarse de dos personas adultas, conminó a los presentes a expresar su sentir.

En mi intervención agradecí la congruencia del profesor, pues con su acción, amparaba ante la ley a quien hasta ese momento le había acompañado, ya que existe un fuerte desamparo y violencia en contra de la mujer mexicana. Y con su actuar, a su vez –como profesor de profesión– nos enseñaba a los demás a comportarnos, a como se debe vivir la vida. Agregue que eso lo mostraba como un hombre bueno y generoso que le auguraba mayor felicidad a su hogar.

La funcionaria retomó con entusiasmo lo dicho y no sólo estuvo de acuerdo, sino que agregó datos, de su tarea, que explicaban, además, el porqué de pedir a los presentes que hablaran. Es muy cierto –dijo– la importancia del acto que se ha celebrado, pues los datos del país y el estado causan terror; cada vez aumenta el número de madres solteras y cada vez aumenta el hecho de que su edad sea menor a los 14, 13 y 12 años. También estamos viviendo un descontrol muy fuerte entre nuestra juventud, pues se ha ido dejando a un lado el compromiso del matrimonio y por ende el impulsar una familia unida y comprometida con la tarea de su superación. Lo que tiene sumido al país en una barbarie de feminicidios, desaparecidas (muchas mujeres), trata de blancas y comercio sexual (prostitución). Por lo que se sumaba al reconocimiento y felicitaciones al profesor y su compañera, por dar el ejemplo.

Otro hecho que nos educa del profesor Jorge es su asistencia, su disciplina con su trabajo, pues a pesar de ganarse el sustento con su profesión, siempre se comportó como un obrero, un proletario. El cual tiene todos los días que asistir al trabajo. El padecimiento que minaba día tras día su corazón y por ende su salud no fue usado nunca como pretexto para incumplir con su tarea, la cual se le facilitó al comisionarlo en la atención de la biblioteca. Y hasta el último aliento cumplió con su responsabilidad. 

Era un maestro adelantado a su tiempo, progresista. Su esposa María Tovar Montelongo, conoció en su lucha por contar con una vivienda a la organización Antorcha Popular, a la cual se incorporó y producto de su entusiasmo y entrega a la lucha por una vida mejor, y al desinterés sólo por lo material y su gran preocupación por los demás, pronto estuvo en la tarea de dirección como plenista, primero en su colonia y después a nivel municipal.

Esto implica tiempo, desatención de otros deberes, llegar tarde a casa, ausentarse con frecuencia, disponer de los fines de semana, etc. Y, sin embargo, no tuvo una queja, no sufrió ningún reproche por parte del profesor. Muy por el contrario, contó con todo su apoyo, asesoramiento, enseñanza –nuevamente se hace presente el profesor– e impulso para que avanzara con su tarea y en su compromiso con la lucha del pueblo trabajador.

Hoy no está más entre nosotros físicamente, pero de varias formas: de palabra, con su solidaridad, su apoyo y sobre todo con el esfuerzo –por aportar– en la formación de su compañera, para la tarea en la cual él mismo estaba convencido: la lucha por llevar al pueblo trabajador a gobernar y con ello cambie su vida y la del país. Esto lo hace estar presente, día a día entre nosotros.

Este duro acontecimiento y las acciones vividas con el profesor han llevado a la compañera Mary a asumir mayor responsabilidad en la construcción de la organización, como un homenaje que se rinde al ser querido que nos guío y formó con sus acciones. Éstas son las fuerzas anímicas, espirituales y morales con que se va construyendo el arma política del pueblo trabajador. La fuerza del pueblo organizado.

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