MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Guerrero, violencia e impunidad

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El estado de Guerrero es, como muchos otros estados, de contrastes y brechas entre los que tienen la vida asegurada y mucho más y los que apenas tienen para vivir. En la Historia de México ha sido escenario de importantes hitos, como la declaración de la Nueva España como país soberano e independiente, en 1821, contenido en el Plan de Iguala.

Salvo la alternancia de un independiente y el regreso del PRI en el 2015 para gobernar sólo un sexenio, la “izquierda” ha gobernado Guerrero desde 2005, a través del PRD y, luego, de su hijo putativo, Morena, con la desgraciada gestión de Evelyn Salgado Pineda, hija del controvertido político, Félix Salgado Macedonio, más conocido por sus hábitos alcohólicos, que por las aportaciones a su estado natal. De quién se dice, es el que realmente gobierna.

Tragedias e historias de sangre y muerte acompañan a este estado desde el 2005, “coincidentemente”, con la llegada del PRD a la gubernatura y el gobierno del panista Vicente Fox, que se recrudeció con la política de descabezamiento de las bandas criminales del también panista Felipe Calderón y sólo un pequeño respiro, en el 2015, según Juan Camilo, historiador por el COLMEX, en su publicación del 23 de diciembre de 2020, “La permanente crisis de Guerrero”. La gráfica, de este estudio, muestra una tendencia a la baja de los índices de violencia hasta el 2005 y alcanza su mayor pico en 2012, al final del periodo panista en el gobierno federal.

El caso de mayor difusión mediática, por la gravedad y el triste fin de los estudiantes, en el que participaron todo género de policías (estatales, federales, municipales) y cuerpos armados (ejército y marina) y grupos del crimen organizado, la noche del 26 de septiembre de 2014, toda una ordalía a costa de aspirantes a profesores, con el secuestro y desaparición forzosa de 43 estudiantes de la Escuela Normal Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa, del municipio de Tixtla de Guerrero, de los que, a la fecha, nada se sabe con certeza, pero, para desgracia de sus familiares y de la misma sociedad, muertos están.

El 15 de octubre de 2021, Evelyn Salgado, inició su periodo de gobierno en el estado de Guerrero, el camino para su candidatura, luego el de la elección, estuvieron marcados por los señalamientos de una gran cantidad de medios, por los nexos de su familia con el crimen organizado.

La negativa de la candidatura a Félix Salgado, su padre, abrió el camino a la vertiginosa carrera política del retoño del controvertido personaje, por las acusaciones de abuso y violación sexual en contra del autodenominado “Toro”, fue bajado de la candidatura, aunque según el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), fue porque no reportó gastos de precampaña (resolución del 21 de abril de 2021). Los delitos por los que fue bajado de la candidatura, siguen impunes, no hay poder humano que le castigue, ni tribunal que respete: “soy incorregible”, presume seguro del manto presidencial que lo protege a él y a su hija.

De ninguna manera un gobierno es eterno, ni es eterno su poder omnímodo, la fuerza de la protesta tarde que temprano rendirá sus frutos

Su formación política, su calidad como servidora pública, el trabajo que le antecede como gobernadora se reduce a repetir: “Hay Toro” en referencia a su padre, o autonombrarse “La Torita”, como apareció en la boleta electoral para votar. El método para su elección es tan irrelevante como grotesco, la encuesta para su designación fue realizada vía telefónica y dejó atrás a Nestora, su contrincante más cercano, el método de la encuesta, los datos verídicos, como es costumbre en la 4T, no se conocen, sólo se conocen los resultados, que están muy lejos de la metodología encuestadora.

Desde que Evelyn Salgado asumió la gubernatura del estado de Guerrero, los índices delictivos han aumentado de forma exponencial después de que en 2021 algo se había avanzado. Es a finales de ese año y los dos años siguientes cuando el crimen organizado sentó sus reales, las ejecuciones están a la orden del día.

Los datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), también abona a la tenebrosa situación en Guerrero, estima que la tasa de víctimas por cada 100 mil habitantes en el estado de Guerrero fue de 18 mil 247 hombres y 17 mil 48 mujeres, 35 mil 295 ciudadanos guerrerenses, esto quiere decir que el 35.3 % de la población ha sido victimizados de alguna forma.

Los resultados del trabajo de la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGEG) en 2023, tampoco son halagüeños, de las 1,408 carpetas de investigación por homicidios dolosos, 1,171 fueron consideradas, de las cuales, sólo 12 fueron judicializadas y ninguna fue resuelta, no hay un solo detenido por esas carpetas de investigación (La Silla Rota, 21 de febrero de 2024). No hubo un solo caso resuelto por homicidio doloso de parte de la justicia guerrerense, impunidad y más impunidad.

La lista de hechos e historias delincuenciales es interminable, es la cosecha del gobierno de La Torita. El Obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel Mendoza, denunció que en el estado (de Guerrero) existe un vació de poder; en el Senado de la República la bancada opositora ha insistido en la declaratoria de desaparición de poderes en Guerrero, sólo el mayoriteo morenista impidió el paso de esta propuesta.

Y en medio de masacres, ajustes de cuentas, defensa de territorios del crimen organizado, sucede una de las atrocidades más deleznables: el asesinato de Conrado, Meche y su pequeño hijo de cinco años, Vladi, un matrimonio antorchista asesinados el 12 de abril de 2023. El antorchismo nacional, muy lejos del llanto por sus muertos, exigía con rabia y encono, el esclarecimiento y castigo de los sanguinarios asesinos en una protesta en junio de 2023, mientras la gobernadora festejaba, en su bunker, los dos años de gobierno y de “su” éxito electoral.

Desde el café se llama una página de noticias virtual, fue el único medio que dio su solidaridad con la difusión de un amplio reportaje por la atrocidad cometida en contra de la familia antorchista, el silencio cómplice de los medios sólo es un ejemplo más de la impunidad con la que se mueven los protagonistas de tan horrendos crímenes en el estado de Guerrero.

Después del asesinato de un estudiante normalista y más hechos sangrientos a inicios del mes de marzo, el viernes 15 de este mes, el presidente de la República, desde la “mañanera” en La Paz, BCS, declaró que “el gobierno federal apoya a la mandataria Evelyn Salgado”. De ese tamaño es el solapamiento y la impunidad de la que goza la gobernadora guerrerense y todo lo que representa.

De ninguna manera un gobierno es eterno, ni es eterno su poder omnímodo, la fuerza de la protesta tarde que temprano rendirá sus frutos, los que ahora gobiernan en el país y en Guerrero, es merced a los favores que les prestan a los dueños del dinero, tampoco su preferencia es eterna.

Hoy se hace más necesaria la protesta de justicia por Meche, Conrado y Vladi, es, también, una forma de exigir justicia por todos los asesinados en Guerrero, por los estudiantes muertos, y en contra del gobierno de una familia en ese estado, marcada por la delincuencia y la impunidad.

 

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