MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

En Carmen, triple injusticia del presidente Lazarus

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Vamos, pues, hijo viril; vamos los dos; si yo muero, me besas: si tú... ¡prefiero verte muerto a verte vil! 

Si algo realmente angustia hasta la desesperación a la gente humilde es no poder ofrecer a sus familias una vida decorosa; porque las criaturas no preguntan, ni tienen porqué, tienen hambre y los padres pueden pasar penurias y quitarse el pan de la boca para dárselo de comer a sus pequeños, pero cuando ni así se puede dar a los hijos una vida que les forje en el camino del bien el dolor es inimaginable, duele más ver a un hijo en mala vida que verlo muerto; no hay peor infierno que la desesperación de los padres por no poder atender a sus familias.

Esto bien lo entendemos quienes lo hemos sufrido, pues quienes no, no. Quienes han nacido en cuna fina, entre sábanas de lino, sin conocer el hambre sino por definición, sin saber de carencias y sufrimiento, sin haber trabajado de sol a sol para llevar unos centavos dignísimos, pero contadísimos a casa, quienes no sufren en carne propia las dificultades de los que no tienen sino sus brazos para trabajar por un salario de hambre, y menos quienes precisamente gracias al sufrimiento del trabajador acumulan inmensas riquezas y llevan una vida de lujos y dispendio, generadora de los más pecaminosos vicios y majaderos lujos, esos no lo van a entender, no pueden entenderlo, están material e inevitablemente incapacitados para entenderlo; tal vez por ello, precisamente, la gran mayoría de los funcionarios públicos de toda la vida de nuestra querida nación (con contadísimas y honrosísimas excepciones) han sido testarudamente incapaces de gobernar con la sensibilidad y atingencias necesarias para responder a las humildes necesidades y peticiones de los más pobres; hace falta que gobierne un verdadero hijo del pueblo.

De todos modos, no se justifica que los mandatarios no sepan respetar a los ciudadanos, pues, aunque se llenen la boca hablando del pueblo y de los pobres, y se den golpes de pecho diciéndolo, en efecto, nunca van a sentir como el pueblo, pero ya sabían para qué pelearon el poder y han estudiado acerca de la función pública (¡hasta hay carreras y especialidades para ello!) y saben que son mandatarios, es decir que han recibido un mandato temporal, y hasta bien remunerado, por parte del verdadero detentador del mando, del poder, que es el pueblo (todo), para hacer el trabajo que ellos ya saben que tienen que realizar. Y a nadie se le ha engañado, ningún funcionario puede decir que no sabía lo que es gobernar, o que “es muy difícil y ustedes no lo entienden”, o que “los anteriores dejaron un tiradero” o cualquier otro pretexto para justificar la falta de resultados y el incumplimiento del mandato que les da respetuosa y esperanzadamente el pueblo.

Pero lo que es más indignante e incomprensible es la facilidad con que los funcionarios deciden soberanamente no atender las humildes, respetuosas y legales peticiones de los ciudadanos, porque los dejan de este modo totalmente desamparados e imposibilitados de avanzar y de acceder a los beneficios que la administración pública, es decir los encargados de administrar los recursos y bienes de todos los mexicanos, incluidos de manera definitiva los trabajadores quienes pagan el 91 por ciento de los impuestos que manejan los gobiernos (el otro 9 por ciento se lo piden prestado a acreedores internacionales, la famosa deuda pública), por lo que los segregan de manera injusta, e ilegal, de los beneficios a los que tienen derecho y por los que ya pagaron por adelantado.

En efecto, si los encargados de administrar los recursos les niegan soluciones, o ni siquiera los reciben o si los reciben pero les hacen dar vueltas y vueltas con promesas de que “ya merito”, “vente la próxima semana” o, peor, “no vengas, yo te llamo”, pero nunca llaman, o, más peor, ni siquiera recibirte sino levantar la nariz (como si el pueblo apestara y ofendiera sus perfumados sentidos) y negarse en redondo a recibirte… ¿qué opción le dejan al ciudadano?, ¿de qué otro modo va a poder acceder al progreso y desarrollo?. ¿a quién le va a pedir, por ejemplo, que le registre su colonia en las oficinas de Catastro si no es a Catastro o a sus jefes del Ayuntamiento?, ¿a quienes les va a pedir que se les conecte a la red de agua potable si no es a los de la Dirección de agua potable del Ayuntamiento o del Estado, según sea el caso, sino a ellos?, si los del Ayuntamiento no quiere hacer sus labores como Ayuntamiento, ¿a quienes les va a pedir que atiendan cosas del Ayuntamiento?, ¿Acaso al cometa verde, a ver si le cumple el deseo, o al Chapulín Colorado?

No hay a quién, sino a los administradores del Ayuntamiento, quienes además están obligados y para ello reciben un más que justo salario, de manera que no hay ninguna razón para quebrarse la cabeza: Los presidentes municipales deben atender a los ciudadanos en asuntos de la administración pública municipal y lo deben hacer bien, como se los ordena la ley.

Y si no lo hacen, como es el caso del Presidente Municipal de Carmen, en el estado de Campeche, el morenista Pablo Gutiérrez Lazarus, que lo es por segunda ocasión (antes por el Partido Acción Nacional y ahora por Morena), entonces ese mandatario comete tres injusticias que debe corregir: Incumple sus promesas de hacer bien las cosas, en favor de los pobres y con el compromiso de no mentir, no robar y no traicionar; incumple su mandato de realizar sus funciones con apego a la ley, por lo cual se le paga; y deja en el desamparo a los ciudadanos que no caen en su gracia a quienes segrega fatalmente del desarrollo al que tienen derecho como ciudadanos y como seres humanos.

Esto se debe corregir, y para ellos los antorchistas de Carmen están realizando una campaña para denunciar estas injusticias y lograr que el mandatario les atienda y les resuelva sus demandas.

Apoyamos decididamente esta causa y todos los antorchistas campechanos estamos ya atentos a ver cuál es el desenlace en los próximos días, y dispuestos a ir a poyar a vuestros compañeros.

Una última consideración que no dejaré pasar de lado, muchos funcionarios suelen salir al paso con el pretexto arriba mencionado de que es muy difícil gobernar y suelen decir que los ciudadanos no sabemos de esas dificultades, y, caso casi, que no tenemos ni derecho ni autoridad para decirles nada acerca de cómo gobernar… debemos decir que, la verdad es que Antorcha sí sabemos lo que es gobernar y gobernar bien. Y en cuanto podamos les demostraremos cómo se gobierna a favor del pueblo.

 

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