MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

CRÓNICA | Entre aplausos y recuerdos, nace Auditorio Tlacaélel Calzada

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• Más de 100 asistentes acompañaron el homenaje a un joven cuya huella sigue viva entre sus compañeros

La mañana del miércoles 27 de mayo no fue una mañana cualquiera en la preparatoria Lázaro Cárdenas, plantel Balderas. Detrás de las paredes recién pintadas, de los pasillos y salones relucientes y de cada rincón acondicionado para este momento, había semanas de trabajo en equipo.

Tlacaélel encontró en la fotografía, el cine y la producción audiovisual mucho más que una profesión: halló una herramienta para servir al pueblo.

Desde varios días antes, los activistas del Movimiento Antorchista capitalino, estudiantes, maestros y colonos de distintas alcaldías de la ciudad acudieron al llamado para preparar el lugar donde se realizaría un homenaje muy especial. 

Con brochas, escobas y, sobre todo, muchas horas de esfuerzo, se imprimieron los últimos detalles al nuevo auditorio que sería inaugurado por el ingeniero Aquiles Córdova Morán, líder del Movimiento Antorchista Nacional.

La emoción se hacía evidente conforme pasaba el tiempo y se acercaba la fecha, porque todos tenían en mente que no se trataba solamente de abrir un nuevo espacio para actividades culturales y educativas, sino que representaba también la oportunidad de rendir homenaje a un joven que dejó una huella imborrable en quienes tuvieron la fortuna de conocerlo: Tlacaélel Calzada Valdez.

A las 11:00 de la mañana comenzaron formalmente las actividades. Poco a poco, la PLC Balderas, un espacio que evoca recuerdos para miles de mexicanos que han pasado por este proyecto educativo fundado por Antorcha hace varias décadas.

El espacio se llenó de activistas provenientes de distintos puntos de la capital, habitantes de las colonias invitados al acto, dirigentes de la regional Centro I y de los fundadores del Movimiento Antorchista Nacional, Javier Montaño Vega y Pedro Zapata.

Junto con el maestro Aquiles Córdova Morán, aquellos contribuyeron a dar vida a esta organización que ha logrado mantenerse y crecer a lo largo de más de cinco décadas, a pesar de los embates y obstáculos tan difíciles a los que se ha tenido que enfrentar.

Sin duda, este momento quedará guardado en la memoria del antorchismo capitalino. La llegada del ingeniero Aquiles Córdova Morán fue recibida con aplausos, saludos y muestras de cariño y admiración hacia un hombre que ha dedicado su vida entera a la educación de las masas, por las que Antorcha crece y se fortalece, en defensa de tantos mexicanos que sufren pobreza, marginación y abandono. 

El Comité Estatal, dirigido por Gloria Brito Nájera, y los asistentes se pusieron de pie para darle la bienvenida, en un ambiente de respeto y alegría que reflejaba el afecto que el pueblo organizado siente por su líder nacional.

Tras el corte del listón inaugural, llegó uno de los momentos más emotivos del evento: la lectura de la semblanza de Tlacaélel Calzada Valdez, a cargo de uno de los fundadores del Movimiento Antorchista Nacional, Javier Montaño Vega. Mientras se leían las frases escritas en esta semblanza desde la entrada de este auditorio, los asistentes escuchaban atentos la historia de aquel joven nacido el 12 de julio de 1990 en la Sierra Norte de Puebla, quien desde niño destacó por su disciplina, sensibilidad e inteligencia. 

Aquí se recordó cómo formó parte de las primeras generaciones del Plenito infantil “Wenceslao Victoria Soto”, en Tecomatlán, donde descubrió su amor por la cultura, la música, la poesía y las artes. También se recordó al joven serio y reflexivo que siempre encontraba una solución a los problemas y que nunca se rendía ante las dificultades.

Muchos de los presentes pudieron imaginarlo nuevamente detrás de una cámara, observando con atención cada detalle. Porque, como es sabido por muchos, Tlacaélel encontró en la fotografía, el cine y la producción audiovisual mucho más que una profesión: halló una herramienta para servir al pueblo.

La semblanza trajo a la memoria que dedicó incontables horas a la edición de videos y al trabajo de comunicación dentro del Movimiento Antorchista, actividades que realizaba con profunda convicción.

Conforme avanzaba la lectura, la emoción se hizo evidente entre los asistentes. En más de un rostro aparecieron lágrimas al recordar a quien fue compañero de trabajo, amigo y camarada de lucha. 

La semblanza evocó recuerdos entre quienes compartieron con él jornadas de trabajo, proyectos y sueños. Algunos bajaban la mirada; otros sonreían al recordar alguna anécdota. Pero todos coincidían en una idea: Tlacaélel fue un joven excepcional por su talento, pero sobre todo por su calidad humana.

El recuerdo de su partida física, ocurrida el 17 de febrero de 2024 a los 33 años de edad, volvió especialmente significativo este homenaje. Sin embargo, lejos de convertirse en un acto de tristeza, la ceremonia fue una celebración de su vida, de su ejemplo y de todo lo que sembró entre sus compañeros.

Después, el ingeniero Aquiles Córdova observó con cuidado la exposición de pintura instalada en uno de los salones de esta institución educativa. Y, como parte esencial de su personalidad, analizó con detenimiento cada una de las obras realizadas por estudiantes y colonos que participan en el taller de pintura, impulsado por la Comisión Cultural del Movimiento Antorchista en la Ciudad de México. 

Frente a los cuadros, el líder nacional reconoció el esfuerzo que se realiza para acercar las bellas artes al pueblo trabajador, tarea que se ha impuesto Antorcha desde su nacimiento, hace más de cinco décadas.

La exposición fue una muestra más de la importancia que Antorcha otorga a la formación cultural de la gente humilde. Esta jornada transcurrió entre arte, recuerdos y emociones, pero sobre todo estuvo marcada por la convicción de que, aunque Tlacaélel Calzada Valdez ya no está físicamente, su ejemplo sigue vivo.

Ahora su nombre permanecerá en las paredes de este auditorio y en la memoria de quienes lo conocimos. Cada estudiante que entre a este recinto, cada actividad cultural que se realice en él y cada generación que pase por sus instalaciones encontrará el recuerdo de un joven que creyó en el poder transformador de la educación y la comunicación. 

Tlacaélel Calzada Valdez seguirá presente en este espacio que, desde ahora, lleva su nombre.

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