• Vecinos alertan sobre daños del fracking y su impacto en recursos, salud y soberanía nacional
Atlixco, Pue. Durante una asamblea informativa realizada en la colonia Obrera, ubicada en la zona norte del municipio de Atlixco, vecinos y miembros de la organización Antorcha analizaron los riesgos que representa el uso del fracking, técnica de extracción de hidrocarburos, que ha sido señalada por diversos sectores sociales como una amenaza directa para el medio ambiente, la salud pública y la soberanía energética del país.
“El fracking no puede considerarse un modelo de desarrollo, pues responde a intereses económicos de grandes corporaciones y potencias extranjeras que buscan apropiarse de los recursos naturales sin importar las consecuencias que ello tenga para el pueblo mexicano”.
La reunión fue dirigida por el dirigente de Antorcha en la zona, Hendrick Osmar Alarcón, quien expuso que el fracking no puede considerarse un modelo de desarrollo, pues responde a intereses económicos de grandes corporaciones y potencias extranjeras que buscan apropiarse de los recursos naturales sin importar las consecuencias que ello tenga para el pueblo mexicano.
Durante la asamblea, los asistentes coincidieron en que el fracking representa una traición a la patria, al permitir la explotación intensiva de los recursos energéticos mediante métodos que contaminan el agua, deterioran el suelo y ponen en riesgo la vida de comunidades enteras.
Señalaron que esta práctica ha generado graves daños ambientales en distintas regiones del mundo, dejando a su paso territorios degradados y poblaciones afectadas por enfermedades y escasez de recursos naturales.
Asimismo, se advirtió que los Estados Unidos mantienen un interés estratégico en los recursos petroleros y energéticos de México y que el uso de tecnologías extractivas como el fracking responde a una lógica de dominación económica, donde el objetivo principal es la obtención de ganancias, aun a costa del bienestar de la población.

Los participantes reflexionaron que, donde las grandes potencias colocan su ciencia y tecnología al servicio del capital, los resultados suelen ser devastadores: contaminación, deterioro ambiental y pobreza para las comunidades, mientras los beneficios económicos se concentran en manos de unos cuantos.
En este contexto, Alarcón señaló que “el fracking y la explotación de yacimientos mediante técnicas altamente contaminantes deben prohibirse, en defensa de la salud de los mexicanos, la preservación del medio ambiente y la soberanía nacional”.
“El fracking no es progreso; es un negocio que pone en riesgo la vida de las comunidades. Nosotros defendemos el derecho del pueblo a vivir en un ambiente sano y a que los recursos naturales se utilicen en beneficio de la nación”, indicó.
Finalmente, enfatizó que “la organización del pueblo es fundamental para defender nuestros recursos. Si no alzamos la voz, otros decidirán por nosotros”.
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