MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

A los mexicanos nos llueve sobre mojado

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En el modo de producción capitalista, la venta sistemática de la fuerza de trabajo es la única forma de supervivencia de quienes no cuentan con herramientas propias para producir riqueza. El salario, que es el pago que reciben los trabajadores por vender todas sus capacidades físicas y mentales, es la única forma de que ellos y su familia accedan a los recursos básicos para sobrevivir día con día.

Sin embargo, en México se niega a los trabajadores esta forma de supervivencia, lo que se ve reflejado en que el 55.6% de los trabajadores ocupados se encuentran empleados en el sector informal. Es decir, no cuentan con prestaciones laborales, no están afiliados a ningún sindicato y están mal remunerados; en ocasiones no hay seguridad de que reciban algún pago por su trabajo.

Sin embargo, de acuerdo con el reporte Salarios Bajo la Lupa, incluso quienes cuentan con empleo formal tienen salarios precarios. Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, dijo que los salarios que se encuentran por debajo de dos canastas básicas no son, siquiera, suficientes para sobrevivir por el tamaño promedio de la familia mexicana. En este sentido, aproximadamente el 45% de los trabajadores que se encuentran en el sector formal registrados ante el IMSS (aproximadamente 10 millones) reciben salarios por debajo de esas dos canastas básicas mínimas.

Esto quiere decir que ahora tener un empleo formal no es garantía de escapar de la pobreza, pues los salarios que se pagan en México no alcanzan para sobrevivir. 

Por si fuera poco, a los mexicanos les llueve sobre mojado, porque además del panorama desolador que ya se enunció, las familias trabajadoras tienen que sufrir el alza sin límite de uno de los productos alimenticios más elementales en su dieta diaria, como es el huevo, que ha alcanzado precios históricamente jamás vistos, superiores a los 50 pesos por kilo. Además, se han registrado aumentos de precios en otros productos, dando una inflación de 7.9% en enero más que en diciembre.

El problema es que el gobierno de la 4T, es decir, el de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), no ha tomado en serio el problema de la inflación y del empleo precario. Desde un inicio, los especialistas como Carlos Serrano, economista jefe de BBVA en México, y el presidente de la Asociación Nacional de Pequeños Comerciante (ANPEC), criticaron los planes PACIC y APECIC para disminuir la inflación, pero la 4T no hizo nada por pensar en un proyecto más serio.

Andrés Manuel, en su mañanera del 10 de febrero, dijo que la inflación “no es para alarmarse”; en la página de internet lopezobrador.org sus lacayos escribieron que “el Gobierno de México impulsa la actividad productiva y el desarrollo del campo; no aumentan los precios de los combustibles ni de la luz” (sic). Sin embargo, estas afirmaciones son mentiras por cualquier lado en que se las lea, pues de ser así, ya habría aumentado el empleo y se habrían disminuido parte de los precios de los productos alimenticios.

Además, recordemos que desde el inicio de la administración de Morena se menospreció el crecimiento económico con el argumento de que lo importante era la felicidad de los mexicanos y no se pensó en un plan real de impulso de la actividad productiva; se apostó a las dádivas del gobierno por encima de la creación de empleo digno. 

Este panorama debe enseñar a los mexicanos que no están a salvo en el capitalismo, y menos en las condiciones de un capitalismo subdesarrollado, como es el que caracteriza a México. Solo un gobierno dirigido por y para el pueblo podrá sacar a México de su atraso económico y permitirá que sus ciudadanos tengan una vida digna. Por eso, el pueblo de México tiene que organizarse, educarse y luchar para tomar el poder y construir una patria más justa y equitativa. 

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