• Baja California enfrenta rezago escolar y carencias en infraestructura educativa
Una vez más, las ocurrencias de la 4T fracasan. Después del anuncio de adelantar y alargar el periodo vacacional, las críticas en las redes sociales no se hicieron esperar.
El problema no son las temperaturas ni el Mundial, es la falta de presupuesto en educación.
Algunos argumentaron las altas temperaturas y el Mundial, pero eso no justifica la medida. Lo que realmente busca el gobierno es, por un lado, esconder su poca preocupación por combatir el rezago educativo en México y por la inversión en infraestructura educativa para tener una educación de calidad.
Un ejemplo claro es Mexicali, Baja California, una de las ciudades con las temperaturas más altas del país en verano. Allí no es nuevo que las clases se suspendan por la falta de aires acondicionados o por la falta de mantenimiento de estos.
El problema no son las temperaturas ni el Mundial, es la falta de presupuesto en este rubro.
Otro caso es el municipio de Tijuana, donde aún existen aulas de madera con grupos hacinados de estudiantes, lo que con los calores hace que los muchachos estén más inquietos y se dificulte el aprendizaje.

La educación en nuestro país no fue pública y obligatoria sino hasta 1920. Tuvo un periodo revolucionario e incluyente con gobiernos como el de Lázaro Cárdenas, pero con el paso del tiempo se fue convirtiendo en un problema para las clases dominantes, que ven en ella un peligro para sus fines de enriquecimiento a costa de la explotación.
Por lo mismo, el Estado al servicio de las clases poderosas ha venido recortando el presupuesto a la educación, lo que desencadena los pésimos resultados educativos.
A esto se suma la pandemia de más de tres años, durante los cuales los estudiantes cursaron algún nivel académico sin haber pisado la escuela. Por ello, esta medida sólo vendría a empeorar la educación. De hecho, el gobierno terminó retrocediendo en su decisión, pero eso no borra la intención inicial.

Más que una propuesta seria, fue un cálculo para ver la reacción de la ciudadanía ante decisiones que sólo afectan a la mayoría de la población estudiantil que asiste a escuelas públicas.
También pudo ser un intento de desviar la atención ante los últimos sucesos, como la acusación por narcotráfico contra el exgobernador de Sinaloa y otros funcionarios de la 4T, utilizando la máxima tribuna para llevar circo al pueblo: la presentación de artistas con narcocorridos o BTS para atraer a la juventud.
Por todo esto, el pueblo de México debe despertar y exigir una educación científica y mayor inversión. Si realmente queremos ser un pueblo libre, debemos luchar por una educación de calidad para nuestros hijos, porque de no ser así seguiremos siendo obreros explotados al servicio del capital, presa fácil de la manipulación de los capitalistas y del capital político, que sin duda se deja comprar en cada proceso electoral.
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